sábado, 13 de octubre de 2018

Desfile descolorido

Los desfiles son vistosos, mucho, no es que haya que ir a buscarlos, pero si te encuentras con uno o te invitan y acabas allí hay que reconocer su atractivo.
Transmiten apariencia de orden, de unidad de acción, la uniformidad de los uniformes, el tremendo trabajo que tienen detrás; el orden es el caos organizado con la práctica de horas, días, meses; más de 4.000 personas desfilaron este 12 de octubre por la Castellana de Madrid, mucha gente y mucho trabajo detrás que debemos respetar.
Los desfiles militares se inventaron para rendir pleitesía y dar miedo al vecino, aunque en este último nuestro no participaron carros de combate y el mal tiempo impidió el vuelo de cazas, lo que le quitó agresividad.
Desfilaron militares, policías, sí, pero también animales, muchos caballos, bastantes motos, una cabra, e incluso dos princesas, los niños hasta los 12 ó 13 años tienen más parte animal que humana y suavizan mucho un desfile militar. Los vehículos de limpieza detrás de los caballos haciendo ochos en el asfalto dibujaban una coreografía muy vistosa.
Hasta uno de los militares de los Regulares de Ceuta tiraba al aire un bastón de forma espectacular, como una majorette, desconocemos la utilidad bélica del movimiento pero se agradece.
No comparto por tanto la opinión de quienes como Mariano Rajoy, entonces presidente del Gobierno, decía sobre la celebración del 12 de octubre "qué coñazo de desfile". A pesar de su comentario despectivo, de la reducción durante su mandato del 10% de las plantillas militares, de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, del recorte sustancial del presupuesto en seguridad, de castigar las condiciones laborales de empleados públicos uniformados, pues nadie le chistó durante siete años en la Castellana de octubre, como debe ser.
Hay algunas geografías más aficionadas a los desfiles que otras, uno imagina a los irlandeses todo el día desfilando y tiñendo de verde lo que les rodea, por el País Vasco abundan también los desfiles de hombres.
Otro asunto distinto es que en la celebración de la Fiesta Nacional, así se llama, nada de Hispanidad, Raza y otros asuntos del pasado -aquí alguna explicación-, no se nos ocurra otra cosa que bandera, monarquía más desfile militar.
Los tiempos parecen estar pidiendo algo distinto, aún reconociendo la experiencia de la Iglesia católica y la milicia para afinar el protocolo, dos milenos al menos de práctica; reconociendo el oficio de la Corona, los reyes acaban con las manos moradas de tanto saludar al millar de invitados en palacio después del desfile, nos informa TVE con un detalle que no sé si merecemos saber (el escritor Manuel Vilas tiene una descripción estremecedora de una situación de este tipo).
En tiempos de ZP se montó una batucada con Carlihnos Brown en el mismo escenario por la tarde, aunque se sospecha que no asistió el mismo público que por la mañana. Se abandonó la idea.
En este primer desfile del 12 de octubre de Pedro Sánchez se han incorporado vehículos de Protección Civil como innovación, tímidos avances en cualquier caso que necesitarían doscientos años para cambiar el panorama.
Desde el siglo XIX han evolucionado las celebraciones. Sin ir más lejos, en la crónica de tribunales descubrimos que la clase dirigente celebra hoy las comuniones con cañones de confeti y felinos con forma de coche en el garaje, se han modernizado.
Viejos o nuevos, los desfiles son una representación teatral que merecen respeto, salvo que no sean incluyentes.
La bandera y el himno y conceptos abstractos como la nación representan a todos los españoles, de cualquier ideología y hasta a los no aficionados a los símbolos y las abstracciones, y las Fuerzas Armadas son un instrumento del Estado, obedecen al Gobierno, que si les ordena ir a Irak, van, si les ordena volver, vuelven, si les ordena regresar, allá regresan, pero nada de garantes ni de las esencias ni de valores eternos, eso es tan del siglo XIX como los malos desfiles.
La comunidad política llamada España decide financiar un instrumento de emergencia llamado Fuerzas Armadas y lo pone a desfilar en grandes ocasiones con la idea de que nos representan a todos.
La bandera y las FAS son comunes a quienes lloran a su paso y a quienes sienten su país y lloran sinceramente con la subida del Salario Mínimo Interprofesional o cuando el Fondo de Garantía Salarial abona a los dos años los salarios que un empresario pirata de la comunicación se negó a abonar a un periodista novato.
La actualidad ha derivado en que se encuentran más banderas españolas en un mitin político que el 12 de octubre en la Castellana, se celebran mítines donde no se ve el escenario de tanta bandera, y ahora con la competencia PP-Cs-Vox es todo una sopa rojigualda.
Nada en contra, el único inconveniente de todo esto es que los símbolos hay que cuidarlos.
Por poner un ejemplo, la avalancha de banderas de España que surgieron en otoño de 2017 como reacción al amago secesionista en Cataluña, que pueblan fachadas desde entonces, se han convertido un año después en trozos de tela amarillenta, banderas pardas en los balcones, la España de los balcones pardos, que diría Pablo Casado.
Otro caso similar ha ocurrido este mismo 12 de octubre, los pantalones de los legionarios desfilando por la Castellana, no había dos verdes iguales, estas cosas hay que cuidarlas.
Una bandera o un desfile descolorido equivalen a la nación descolorida, a la identidad descolorida.
El grito de "okupa" al presidente del Gobierno el día de la Fiesta Nacional suena estridente, intempestivo, grosero, aún más si el público alrededor no reprende al chillón, y sobre todo rompe la magia de la representación. Desde ese momento uno ya no se cree que el cartón azul con picos que mueven por los extremos sean las olas del mar.

Sugerencias


viernes, 28 de septiembre de 2018

Punto y raya

Hay movimientos lineales que producen consecuencias circulares, por ejemplo el viento que mueve las aspas y la maquinaria de un molino, y este proceso en el mejor de los casos tiene como resultado un polvo conocido como harina.
Desde otro punto de vista existen movimientos circulares con resultados lineales, y éste sería el caso de la bicicleta, que nos permite avanzar hacia algún sitio.
De donde no se puede deducir que el movimiento lineal o circular nos acerque a ningún destino, no está asegurado, podemos desplazarnos en línea recta sin sentido alguno y marearnos en círculos sin resultado aparente.
Tenemos obsesiones que nos pueden llevar al Ártico, estudiar chino, no pegar ojo o dar a luz un ratón.
Y nos dejamos la vida en carreras de velocidad en las que resulta difícil encontrar explicación a tanta prisa.
Quizá la solución esté en el cosmos, la astronomía tiene los suficientes agujeros negros, materias y energías oscuras como para albergar la religión del siglo XXI, para quien la necesite o la vaya buscando.
En un universo que tiene que ser finito, con límites como la cúpula de aquella película donde todo se grababa, navegan cuerpos celestes con movimiento circular y a su vez una trayectoria tan larga que no se tiene consciencia de que el recorrido al cabo de cierto tiempo te acaba situando en el punto de partida, eso sí, en un momento diferente que lo hace todo distinto, con lo que la física será un placer, Antonio Vega, pero me quedo con aquello de remover el tiempo con el café.



martes, 24 de julio de 2018

La imagen de la seguridad nacional

Poca repercusión pública ha tenido la reunión del Consejo de Seguridad Nacional que congregó el 16 de julio en el palacio de la Zarzuela en torno al rey Felipe VI a los ministros relacionados con el asunto, casi todos, más el director del CNI más el personal que en Moncloa dirige el departamento de Seguridad Nacional.
De esa reunión salió una foto protocolaria, que puede ser utilizada para el ejercicio de comprobar a quién se conoce, a quién todavía no, si alguno aparecía con los ojos cerrados o si a la chaqueta del otro le tiraba la sisa, que no todo el mundo es fotogénico. Por ejemplo, la seguridad nacional como abstracción que es no parece tener esa cualidad.
Una curiosidad del encuentro y de la foto es que la mayoría de los convocados son nuevos en el cargo y esto tiene su importancia, porque si se está produciendo un cambio político en España tendrá que afectar necesariamente a las políticas relacionadas con la seguridad.
La apelación a que se trata de una política de Estado se suele utilizar para acallar la crítica o tranquilizar a quienes no te conocen, porque el fondo no se sostiene y basta con mencionar cómo se ha utilizado la política antiterrorista contra ZP, a quien hasta se le discute el fin efectivo del terrorismo de ETA exactamente el 20 de octubre de 2011, cuando la organización firma su acta de defunción.
Sobre este asunto se puede comprobar, sin ir más lejos, en el reciente congreso que ha sustituido al presidente del Partido Popular, cómo cuesta abandonar el discurso mantenido en las últimas dos décadas, aunque haya desaparecido la causa.
Sucede que en la reunión veraniega del Consejo de Seguridad Nacional -suele haber otra invernal- se pone un documento sobre la mesa, el llamado Informe Anual de Seguridad Nacional.
Los fotografiados en la reunión no eran los responsables del tema que les convocó ni del contenido del informe, que es la situación de la seguridad nacional en el último año, más específicamente 2017, cuando era Rajoy el presidente, De Cospedal la ministra de Defensa o Zoido el de Interior.
En sentido metafórico se podría decir que dicho informe podría ser también una buena foto de la seguridad del país, con un diagnóstico y actuaciones derivadas, pero tampoco, el documento es una acumulación por ministerios en donde cada uno rellena el espacio adjudicado, en el que conviven la referencia al mayor atentado yihadista sufrido en España desde 2004 -Barcelona y Cambrils en agosto de 2017, 18 muertos sin contar los terroristas- con la formación continua, cursos y seminarios varios, o la diplomacia preventiva en el sector del agua en la que España y Portugal pueden dar buenos ejemplos, se dice.
Pasando al contenido del informe, dedica buen espacio a recordar que el 1 de diciembre de 2017 se presentó la Estrategia de Seguridad Nacional, éste sí un documento que se elabora con voluntad de permanencia -la anterior es de 2013-, que marca las líneas políticas (aquí un acercamiento). Conviene recordar que pasados ocho meses el documento que plasma el mayor "ejercicio de reflexión estratégica" que realiza el Gobierno, con un "diagnóstico acertado" y el propósito de "liderar acontecimientos y anticipar desafíos a través de la mejora continua tanto de los instrumentos de prospectiva como de los de respuesta"... pues no se ha presentado y debatido en el Parlamento, donde existe una Comisión Mixta de Seguridad Nacional.
En seguridad y defensa se ha convertido en un mantra repetir la necesidad de impulsar entre los españoles una cultura de seguridad y defensa, que implica un triplete de conocimiento del asunto más apoyo sin fisuras a sus agentes más adhesión inquebrantable a todo lo que se haga, por lo que sorprenden ocasiones perdidas como ésta de la Estrategia; y otros ejemplos ya sectoriales como la Directiva de Defensa Nacional, nada menos que "el documento máximo del planeamiento de la defensa de España", que data de 2012, porque María Dolores de Cospedal ha entrado y salido del Ministerio sin elaborar la suya como sucede en todas las legislaturas.
En el Informe de Seguridad Nacional 2017 no se jerarquizan las amenazas, no se ofrecen datos y evolución anual que permita comparar entre ejercicios, no se explican las razones para mantener el nivel de alerta antiterrorista en 4 -desde junio de 2015-, el nivel inmediato anterior al máximo que supondría presencia militar en la calle, como por otra parte ya sucede en Francia.
En cualquier caso se pueden destacar algunos contenidos de un informe que presenta un contexto amenazante y una serie de actuaciones que no tranquilizan sobre la inquietud creada previamente.
"Los límites entre la paz y el conflicto se difuminan en un mundo en el que a los conflictos tradicionales se unen los denominados híbridos", se afirma.
Esto de lo híbrido suele aparecer como un cajón donde todo cabe y se suele relacionar normalmente con alusiones sin contenido detallado a las redes sociales y al ciberespacio ("la tecnología ha premiado la interconectividad en detrimento de la seguridad").
En el texto convive la mezcla que solo puede ser interesada entre ciberamenazas y desinformación: "actos como el robo, uso y difusión de de la información y datos sensibles , y acciones hostiles que incluyen actividades de desinformación e interferencias en procesos electorales representan hoy un desafío importante". Una diferencia no menor entre ambas categorías es que la primera es un delito y la información deformada aún no.
Relacionado con lo anterior, el informe pone el foco en muchos apartados en los denominados "espacios comunes globales, como el ciberespacio, el espacio marítimo y el espacio aéreo y ultraterrestre", que "pueden convertirse fácilmente en escenarios de confrontación". La atención parece centrase en estos espacios, que comparten características como la "apertura tanto a Estados como particulares y facilidad de acceso, ausencia de soberanía en el espacio ultraterrestre y algunas zonas del espacio aéreo internacional, débil regulación, y dificultad de atribución de las acciones delictivas que en ellos puedan tener lugar".
El terrorismo se presenta como la principal amenaza a la seguridad del país. En este sentido el informe señala que "el Dáesh ha perdido territorio, pero su amenaza no ha disminuido", afirmación que merece una larga explicación que no se ofrece.
Se destaca el peligro de retornados violentos, detallando que "el número de españoles o residentes en España que se desplazaron a Siria e Irak se estima en 223, de los que 48 han fallecido, 135 siguen en zona de conflicto y 37 han retornado a España". En los atentados de Cataluña no estuvieron implicados este tipo de terroristas retornados, sino "el carácter endógeno de una parte de la amenaza terrorista" sobre la que también se alerta y poco se dice acerca de las medidas tomadas.
Movimientos migratorios hacia Europa en 2017 (DSN).
En el apartado de terrorismo aparecen con generosidad alusiones a las víctimas del terrorismo e incluso que "se continúa elaborando inteligencia sobre la situación interna de ETA y sus planes de futuro", sin especificar las conclusiones.
En una democracia como la nuestra las Fuerzas Armadas actúan en el exterior del país principalmente, y en este sentido el informe hace un telegráfico repaso geográfico por el planeta, con las 17 operaciones internacionales con presencia militar española en el último año.
No falta una mención a la industria y un recordatorio de programas como el submarino S-80 -que ha duplicado su presupuesto inicial sin resolver aún problemas de diseño- como ejemplo del "exitoso modelo que tan buenos réditos ha dado a la industria naval española".
Anima el informe a España a aprovechar el "momento de redefinición de la OTAN", no se indica en qué sentido, y anima a la Alianza a una mayor presencia en el Mediterráneo.
En términos militares destacan las alusiones al Golfo de Guinea, vinculado al suministro energético hacia nuestro país que tiene en África el mayor porcentaje del petróleo y gas que consume, aunque se potencia la diversificación también desde otros orígenes que incluye hasta Rusia como suministrador del 10% del gas que España importa (como objetivo).
Gran interés parece tener que "se ha continuado incrementando las capacidades en las áreas de defensa, explotación y respuesta del Mando Conjunto de Ciberdefensa", lo que abona la impresión de que el Ministerio de Defensa se ha reforzado en los últimos años en inteligencia y capacidad de vigilancia y actuación en redes, coincidiendo con la marcha del CNI a la vicepresidencia en Moncloa, organismo que ahora ha vuelto a depender de Defensa.
Se dedican apartados en el informe al crimen organizado (drogas), a las armas de destrucción masiva (se apoya el acuerdo con Irán que Trump ha roto), se habla de espionaje (alusión bastante clara a Marruecos vigilando a sus nacionales), seguridad marítima (protagonismo creciente, aunque la piratería ha bajado a niveles desconocidos), la inmigración entendida como una amenaza a la seguridad... No falta en el informe incluso un capítulo bajo el nombre de seguridad económica donde figuran los grandes avances que el Gobierno Rajoy pensaba que estaba realizando en ese área antes de ser desalojado del poder.
Del conjunto del informe es difícil hacerse con una idea de la seguridad nacional, que sigue aparentemente sin ser nada más que la suma de lo que hacen los actores que se dedican profesionalmente a la seguridad, y hasta es probable que algunos de ellos desarrollen actuaciones contradictorias entre sí.
Pese al entramado orgánico creado en los últimos años, destinado a la coordinación de actuaciones bajo un enfoque que se autodefine como integral, la seguridad nacional hoy en España aún no ha superado la agregación de sus partes. La integración y valor añadido, a falta de un consejero de seguridad nacional, lo adjudica el sistema creado por elevación al propio presidente del Gobierno, cuyos titulares no han entrado fácilmente en estos asuntos -el tema y sus actores abonan el síndrome de Estocolmo-, por lo que delegan la tarea en su director de Gabinete, hasta ahora.
Ilustración de la Estrategia de Seguridad Nacional.
Podría en suma concluirse con un primer acercamiento al informe que la suma de fotos no construye una imagen de la seguridad nacional, si bien hay que tener en cuenta que en estos asuntos hay que distinguir entre seguridad entendida como amenazas, medios y respuesta, con datos, y por otra parte la percepción de la seguridad que tiene el ciudadano; influir sobre esa percepción es el objetivo de mucho de lo poco que se cuenta.

martes, 3 de julio de 2018

La Europa no construida

Artículo publicado también en la web del proyecto de
Dos días antes de que una mayoría parlamentaria censurara la competencia profesional de Mariano Rajoy para dirigir el país, con el consiguiente nombramiento de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno español, José Borrell participaba en un acto de la Fundación Alternativas, en la presentación de su análisis anual sobre el estado de salud del continente: "Informe sobre El estado de la Unión Europea 2018. Los Estados europeos ante las reformas de la Unión", dirigido por Diego López Garrido.
Resulta al menos curioso que quien expresara sus opiniones en el marco de un debate organizado por un think tank tuviera en horas la oportunidad de aplicarlas como ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, viaje exprés del poder deliberativo al ejecutivo, siempre con permiso del presidente del Gobierno y de la realidad, a la que llaman tozuda.
Entre las preguntas no formuladas a los intervinientes se encontraba cuán cerca o lejos estaba la Fundación Alternativas de convencer con su análisis y sus argumentos al co-patrocinador del propio informe, nada menos que el Ministerio de Asuntos Exteriores. Uno de sus directores generales allí presentes, mostrando simpatía por el documento, expresó su falta de ambición europea y exceso de euro-escepticismo, y señaló una infinidad de fracturas, entre países del norte y del sur, del este y del oeste, entre países del euro y sin la moneda; dentro de cada país entre generaciones, entre partidos del sistema y antisistema, entre electores y gobernantes... A pesar de lo anterior dijo no querer entrar en política.
El caso es que el hoy ministro Borrell expresó en los últimos momentos de su vida anterior su preocupación por Italia, que el gran problema de la UE hoy se llama Italia, uno de los grandes de la UE hoy gobernado desde el neofascismo. Días después la negativa italiana a acoger algunos refugiados o la voluntad de elaborar un censo de gitanos confirman los temores.
Destacó Borrell de Italia cierta catástrofe social, su desigual distribución de la renta, precariedad, estancamiento económico, la emergencia de partidos políticos que cuestionan el sistema pues los italianos no se sienten ni representados ni protegidos, afirmó, con lo que acabaron votando a un cómico (Beppe Grillo), eso sí, después de varios primeros ministros que fueron nombrados sin pasar por las urnas (tecnocracia y populismo, esta ya no es de Borrell, alternándose en el poder).
En la presentación del informe, el vicepresidente de la Fundación, Nicolás Sartorius, incidió en el absoluto déficit social de la UE: los populismos son el efecto de la crisis de Europa, no su causa, dijo; la UE y los gobiernos nacionales no han protegido a sus ciudadanos en la crisis, que luego han reaccionado electoralmente apoyando soluciones milagrosas barra desastrosas; hay que elegir entre lo social o más nacionalismos; es imprescindible introducir la agenda social en las políticas de la UE, salario mínimo, protección contra el desempleo, pensiones.
Para López Garrido, partidario de reformar hasta los Tratados, la Europa social es el agujero negro de la Unión, ámbito entonces donde avanzar junto con otros como la reforma del euro (seguridad frente a crisis financieras), la armonización fiscal (impuestos de multinacionales tecnológicas y lucha contra paraísos fiscales), avanzar en una política europea de asilo y en otros campos como seguridad y defensa. Sostiene el director del informe la necesidad de reaccionar a amenazas como el nacionalismo populista  y su apuesta identitaria excluyente (aquí incluye Bréxit y Cataluña), ante un hijo de lo anterior que es el proteccionismo (Trump), la amenaza de un renacido autoritarismo, la xenofobia y la agrupación de Estados por afinidades que debilitan el conjunto.
Es este 2018 un año decisivo para diseñar las reformas que Europa necesita y que se deben consolidar en forma de propuestas presupuestarias (2021-2027, ahora en negociación) y debate ante las próximas elecciones al Parlamento Europeo de mayo de 2019.
El documento de Alternativas concluye con una serie de recomendaciones en la línea de avanzar hacia una unión política de naturaleza federal, recomendaciones que firma el Consejo de Asuntos Europeos de la Fundación del que formaba parte Josep Borrell. Se aboga por controlar el respeto a los principios democráticos de los países miembros de la misma forma que se controla el cumplimiento de los criterios económicos; se sugiere una defensa sin fisuras del pacto nuclear con Irán e incrementar la presencia en Oriente Próximo; se recomienda avanzar en un entendimiento a medio plazo con Rusia; en seguridad y defensa la Fundación apoya la declarada autonomía estratégica de la UE y un cuartel general capaz de planear misiones civiles y militares, ejecutivas y no ejecutivas; se insiste y mucho en que frente al avance de los nacionalismos la única alternativa es acentuar las políticas sociales de ámbito nacional y también europeo, aspectos concretos como la calidad en el empleo, derechos sociales y laborales, impulsar políticas activas de empleo, llenar de contenido real y efectivo el pilar social europeo presentado con trompetas tronantes en noviembre de 2017.
Sostiene la Fundación Alternativas en documento publicado en días inmediatamente anteriores a la formación del actual Gobierno de Pedro Sánchez que celebradas ya las elecciones en Francia y Alemania, con Reino Unido retirándose del club e Italia perdiendo influencia, "España debería aprovechar esta ventana de oportunidad para incorporarse al núcleo del liderazgo europeo".
Hace unos años se puso de cierta moda el urbanismo virtual: el Madrid no construido se llamó una exposición; y también la historia alternativa: qué hubiera pasado si Franco no hubiera provocado una guerra civil, si John F. Kennedy hubiera muerto de viejo en la cama, si el general Prim no hubiera sido asesinado, si Aznar no hubiera apoyado la invasión de Irak...
La realidad es una extraña mezcla de lo que se hizo y lo que no llegó a ser por falta de voluntad o porque no se pudo. Veamos cómo continúa la construcción política de Europa, y si no gusta su evolución siempre es posible organizar dentro de un lustro un curso de verano, con el título: "¿Murió el proyecto europeo por falta de política social?". En Jaca.

Sugerencias


lunes, 18 de junio de 2018

Europe should leave out Ikea

"Europe is not in crisis, the European Union is under construction", a Spanish high official working for the Commission said some years ago in a public event in Madrid, using that wise language between the forcefulness of English and the diplomatic occurrence.
The fact that Europe is in permanent construction for half a century leads me to the image of a couple spending weekends in Ikea. 
After the Second World War, in the aftermath of inmense destruction, pan national political movements grew up with different fates, but the European project is the uniqueness that has survived, among those movements like that pan Arabism ruled by the Egiptian Gamal Abdel Naser, the pan Americanism that rested at last in the brand of an airline company (Pan Am, that went bankrupt in 1991); Tropicalism which bear the name of a musical movement created by the Brazilian Caetano Veloso.
For more than five decades the European political project has become established while new members have joined it. Even today Balkans countries and Turkey are knocking at the door. However we cannot hide the problems and lack of unanimity among the 28 state members in making decisions which is more complex than ever.
Against all odds, the European Union has recently reacted to a couple of disasters with the capability  to destabilize a pyramid, Brexit and Trump, but the outcome is not clear. As far as it is known, the Community budget for the period 2021/2027 does not give enough clues, excepting in Defense industry issues, where there is a the clear ambition to do something in common.
The last news about Europe is coming from the south of the continent. The French President Emmanuel Macron won the elections against the extreme right party with a clear pro European political program.
In the first days of June new governments have taken office in Italy and Spain, marked by Euro-skepticism in the first case, while in Madrid the new executive of Pedro Sanchez includes an ex president of the European Parliament –Borrell- and the last general manager of budgets of the European Commission itself –Calviño-, showing the Spanish will to end the international irrelevance in recent years betting on Europe.
With 61 years of marriage Europe no longer has the age to continue painting walls and buying furniture in Ikea as a newlywed couple. It is the time to cement the relationship and watch TV calmly lying on the sofa. In this situation the so called European Pillar of Social Rights -proclaimed by EU leaders last November full of sound and fury- could be the key to complete the construction of a political community.
There will be no future or common defense without social Europe, because there will not be a political community to defend.
The time to fight against Ikea assembly instructions has gone. It is time to enjoy the furniture.

sábado, 26 de mayo de 2018

Ramadán 2018

Columna de opinión publicada también por Atalayar.
El Ramadán es una fiesta religiosa islámica que tiene la peculiaridad de moverse por el calendario, estos pueblos extraños no pierden ocasión de complicarnos la vida; pero no se mueve mucho, y también lo hace la Semana Santa.
El mes del ayuno diurno para los musulmanes, como sucede en casi todas las religiones, tiene una dimensión astronómica: la luna decide cuándo empieza y acaba, es un mes del calendario lunar islámico, que en este año ha arrancando el 17 de mayo.
Actualicemos datos: en España viven cerca de dos millones de musulmanes y la primera nacionalidad es... la española, con 834.000 compatriotas. La mayor parte de esa última cifra procede de inmigrantes nacionalizados, sobre todo en lo que va de siglo, lo que demuestra arraigo duradero en nuestro país (no se concede la nacionalidad con menos de una década de residencia legal) y otro indicio de integración es que más de la mitad de los musulmanes españoles son niños o hijos de nacionalizados.
La segunda nacionalidad entre los musulmanes en España es la marroquí (747.000) y ya a mucha distancia se encuentran los procedentes de Pakistán (80.000), Senegal y Argelia (60.000 cada uno).
En un mes festivo como éste no es momento para polemizar, por ejemplo por el número de profesores de religión, 61 docentes de Islam en toda España (unos 14.000 de religión católica), que se concentran en Ceuta y Melilla y Andalucía, y luego hay cinco en Castilla y León, cuatro en el País Vasco, tres en Aragón, dos en Madrid y uno en Canarias, cero en Cataluña y resto de Comunidades Autónomas.
Hasta aquí los datos. Una peculiaridad de este Ramadán 2018 en nuestro entorno cultural es que ha coincidido con la final en Kiev de la Champions League entre el Real Madrid y el Liverpool -este artículo está escrito antes de que se juegue-. Ejemplo de esos debates extraños que copan la prensa deportiva -extraños e interesantes al mismo tiempo-, se han publicado artículos sobre si la estrella del equipo británico, el egipcio Mohamed Salah, iba a hacer ayuno. Al final, informa El Mundo Deportivo, el nutricionista y un fisioterapeuta han contado a la prensa británica que el día de la final va a comer.
Sin conocer a Salah, a su nutricionista ni al fisioterapeuta del club, si me hubieran preguntado les habría contado a la prensa deportiva hispano-británica que el sagrado Corán establece excepciones en el ayuno, por ejemplo embarazadas, si estás de viaje, enfermos crónicos, niños o quienes desarrollan una actividad física importante, como es el caso, y además el asunto es una decisión bastante personal que se puede compensar después del este mes o con otros actos más o menos piadosos.
Aclarado en cualquier caso el ayuno de Salah salta la duda de qué harán o están ya haciendo Karim Benzemá y Zinedin Zidane, ambos franceses de familia de origen argelino y por tanto suponemos que musulmanes. Pues Karim desde hace años nos cuentan que renunció a la práctica, poco compatible con el esfuerzo futbolero, y de Zidane nada se dice.
El ayuno se rompe a la caída del sol, que para estos asuntos cae antes de lo que sospechamos, por lo que los jugadores probablemente podrían haber tomado un bocado antes del partido y sin duda en el descanso.
Tanto el Liverpool como el Madrid tienen más jugadores musulmanes, pero basta ya de estirar el asunto.
Sólo añadir que el Real Madrid este año no ha felicitado el mes a los musulmanes saudíes merengues como en 2017, quizá hayan cambiado de patrocinadores.
Otro asunto completamente distinto que ha saltado durante este comienzo del Ramadán en España ha tenido que ver con el líder de un partido político casi extraparlamentario de Cataluña, el Partido Popular, que se llama Xavier García Albiol, quien ha ocupado algún espacio informativo porque ha iniciado una campaña en Badalona en contra de la apertura de una mezquita. Albiol ya se había presentado a elecciones en esa ciudad, de la que llegó a ser alcalde, prometiendo limpiarla de chusma; ahora le miran de reojo incluso en su propio partido, que ya están pensando en el recambio.
Este asunto de Albiol abre vías insospechadas de análisis sobre el racismo, luego suavizado en xenofobia y ahora blanqueado hasta supremacismo en Cataluña, ocupada la presidencia de la Generalitat por un racista de libro y artículo, en su caso hacia los catalanes no independentistas, y por parte del PP ejerciendo el racismo contra los inmigrantes; ya Marta Ferrusola se adelantó hace una década a estos dos.
Racismo y fútbol han sacado muy tímidamente el Ramadán 2018 en la prensa española, certificando una vez más el desinterés político y mediático hacia dos millones de ciudadanos en España de confesión islámica y a su vez la poca exposición pública de este colectivo -si se puede llamar colectivo- quizá desanimado por la falta de atención o quizá porque prefiere celebrar sus cosas hacia adentro.
El rechazo hacia los musulmanes (islamofobia), e incluso hacia los no nacionalistas catalanes cada vez parece más claro que es rechazo a quien tiene menos recursos que quien habla, teorizado el asunto como aporofobia.
En el fondo y la superficie, lo que haga una estrella del fútbol multimillonaria nos parece bien, sea católico, ateo, musulmán e incluso animista.

Sugerencias


martes, 15 de mayo de 2018

Desinformación: editores, plataformas y UE

Artículo publicado también en infoLibre / Blog al revés y al derecho.
La Unión Europea media entre editores y plataformas por la desinformación, a favor de los primeros, se podría titular también esto; demasiado largo.
Demos por hecho que hay mucha gente con el propósito de desinformar a través de medios digitales, siempre teniendo en cuenta que el objetivo mayoritario no es convencer, sino confundir; y con más frecuencia aún, generar tráfico para obtener beneficio económico.
Y dejemos a un lado la influencia real de estos contenidos, porque difusión no es convicción, porque incluso el tráfico generado no ha sido en exceso relevante en procesos como las elecciones de EEUU o Cataluña (aquí alguna pista sobre el asunto).
Junto con lo anterior, cabe preguntarse quiénes están alimentando la desinformación como gran problema de nuestro tiempo, y así se comportan porque tienen un interés directo en el asunto, que es económico y es político y es político-económico. Hay tres actores especialmente activos: las empresas editoras de noticias, las plataformas digitales (Facebook, Google) y en tercer lugar aquel llamado "complejo industrial-militar" del que alertaba en los años 50 el general de cinco estrellas y presidente de EEUU Dwight Eisenhower, el Ike que bendijo a Franco, complejo que evidentemente tiene terminales políticas, todo por supuesto versión 2.0.
La Unión Europea (léase Comisión) puede desesperar por orientación de sus políticas o velocidad de actuación, pero es universalmente reconocido que cuando se fija un objetivo no suelta la presa.
En materia de desinformación se ha puesto en marcha.
La Comisión Europea ha difundido este 26 de abril una Comunicación, que es un tipo de documento no vinculante, en la que propone un conjunto de medidas para combatir la desinformación en línea, que incluyen un Código de Buenas Prácticas sobre Desinformación a nivel de la UE, el apoyo a una red independiente de verificadores de información (fact-checkers) y medidas destinadas a fomentar el periodismo de calidad y promover la alfabetización mediática.
Con tal motivo, los servicios de prensa de la UE facilitan declaraciones de tres responsables políticos.
Andrus Ansip, vicepresidente de la Comisión responsable del Mercado Único Digital: "Las nuevas tecnologías, especialmente las digitales, han ampliado su alcance a través del entorno en línea para socavar nuestra democracia y nuestra sociedad. Puesto que la confianza en línea es fácil de romper y difícil de recuperar, el sector necesita colaborar con nosotros en esta cuestión".
Mariya Gabriel, comisaria de Economía y Sociedad Digitales: "Hacemos un llamamiento a todos los agentes, en particular a las plataformas y redes sociales, que tienen una clara responsabilidad, para que actúen sobre la base de un plan de acción destinado a establecer un planteamiento común europeo, de manera que los ciudadanos estén capacitados y protegidos eficazmente contra la desinformación. Seguiremos de cerca los progresos realizados y, si los resultados no fuesen satisfactorios, de aquí al mes de diciembre propondríamos otras medidas, en particular de carácter reglamentario".
Julian King, comisario responsable de Seguridad (seguridad interior lleva este responsable de nacionalidad británica): "La militarización de las noticias falsas y la desinformación en línea supone una seria amenaza para la seguridad de nuestras sociedades. Las plataformas de internet desempeñan un papel esencial en la lucha contra los abusos de sus infraestructuras por agentes hostiles y en la preservación de la seguridad de sus usuarios y de la sociedad".
Como se ve opinan responsables del Mercado Único Digital, Economía y Seguridad; ponen el foco sobre las plataformas digitales; y les amenazan con elaborar normativa si en un semestre no hay resultados.
Con plazo fijo aparece ese Código de Buenas Prácticas sobre Desinformación: de aquí al mes de julio, como primer paso y con efectos claros en octubre, las plataformas en línea deben desarrollar y aplicar un código común de buenas prácticas, con el objetivo de garantizar la transparencia sobre los contenidos patrocinados, en particular la publicidad de carácter político; proporcionar una mayor claridad sobre el funcionamiento de los algoritmos y permitir la verificación por terceros; hacer que resulte más fácil para los usuarios encontrar y acceder a fuentes distintas de noticias que representen otros puntos de vista; introducir medidas para identificar y cerrar cuentas falsas; capacitar a los verificadores de información, los investigadores y las autoridades públicas para controlar permanentemente la desinformación en línea.Si se hace responsable a las plataformas de los contenidos que canalizan y se les imponen procedimientos rigurosos, las empresas periodísticas no tendrán muchos motivos para la celebración. Un ejemplo práctico: si Facebook acaba medio voluntariamente aumentando su transparencia sobre quién financia su publicidad en época electoral, o contenidos patrocinados, lo mismo deberemos pedir a los medios tradicionales, que tampoco nos lo cuentan. Un caso extremo sobre esto lo encontramos entre 2004 y 2005, cuando el PP inyectó 446.000 euros de su caja B en el periódico de Jiménez Losantos Libertad Digital, financiación directa, al margen de publicidad o licencias que recibió también generosamente.
En otro aviso sobre seguridad dura, la Comisión anuncia que informará en junio junto con el Servicio Europeo de Acción Exterior (departamento de Mogherini, seguridad exterior) sobre los avances realizados en relación con las amenazas híbridas, que incluyen ciberseguridad, comunicación estratégica y contra inteligencia. En este apartado de la seguridad se mezclan con salero dos ingredientes: Rusia y su doctrina militar más los casos contrastados del desvío de datos personales de usuarios de Facebook con fines económico-electorales (Cambridge Analytica). Es decir, se utiliza Rusia + FB / protección de datos para apuntalar las presiones contra las plataformas.
En todo este proceso puede ocurrir, como en la vida misma, que sea más útil y atractivo el camino que el destino final. Bajando hacia Andalucía, la playa y la tumbona, pocos kilómetros antes de llegar a Despeñaperros, término municipal de Santa Cruz de Mudela (Ciudad Real), se encuentra el santuario llamado de Las Virtudes, con una plaza de toros cuadrada adosada a la ermita, un paraje ideal para filosofar o comerse un bocadillo de tortilla de patata con pimientos, traído de casa. Su recuerdo compite con el de la playa (o de la alcazaba de Málaga y su museo Picasso).
La sorpresa de Las Virtudes, hablando de desinformación y de la UE, no son las conclusiones que ha sacado en esa Comunicación el ejecutivo comunitario, sino el camino recorrido, el informe de especialistas presentado en marzo, que desbrozaba el tema con criterio periodístico riguroso; y otro informe de abril que nos descubre los intereses económicos que andan en juego.
Editores de noticias contra plataformas 
La Comisión Europea encargó un estudio a su Centro Común de Investigación (JRC) sobre las noticias falsas y la desinformación, más concretamente ha realizado una investigación sobre el impacto de la transformación digital de los mercados de noticias sobre la calidad de la información. En ese estudio publicado también en abril se indica que dos terceras partes de los consumidores de noticias en línea prefieren acceder a ellas a través de plataformas que funcionan con algoritmos, como los motores de búsqueda y los agregadores de noticias, así como por medio de las redes sociales. También se afirma en ese estudio que el poder de mercado y los flujos de ingresos han pasado de estar en manos de los editores de prensa a las de los operadores de plataformas, que disponen de los datos para concordar a lectores, artículos y anuncios de la forma más eficiente. Aquí están las claves más importantes, las económicas y las prácticas: quienes distribuyen los contenidos no son quienes los elaboran.
La distribución digital de noticias ha disminuido el papel de los editores. Es decir, se ha separado la función de editor y gestor de contenidos y en gran medida se ha transferido la segunda hacia la publicidad conducida por algoritmos, que maximiza tráfico e ingresos.
En toda esta polémica de las noticias falseadas y la desinformación debatimos periodistas y lectores sobre contenidos, en un asunto agitado por intereses empresariales; a quienes se ha unido el grupo de presión sobre la seguridad, siempre ávido de argumentos.
No hay que subestimar el poderío de la industria nacional dedicada a la comunicación, empresas que consiguieron hace pocos años que Google cerrara en España su agregador de noticias -Google news- o al menos lo limitara y mucho. Ahora han encontrado como compañero de viaje al lobby de la defensa y la seguridad, claramente a sus terminales políticas, lo que tiene muchos riesgos, y no es el menor la credibilidad escasa de ambos sectores, la creciente distancia entre ciudadanos y medios de comunicación -a quienes se ve como una prolongación del poder político y económico-, la creciente distancia entre ciudadanos y los responsables de la seguridad.
Podríamos resumir diciendo que la Unión Europea se ha animado a mediar entre editores y plataformas para abordar la desinformación, y se alinea con los primeros, y lanza también algún guiño sobre seguridad que siempre está de actualidad; lo más interesante son claramente los materiales intermedios del proceso, porque no toman partido, describen la situación y ofrecen datos para los interesados más en reflexionar sobre el tema que en defender banderas.

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martes, 24 de abril de 2018

Teatro en Siria

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
Algo se nos ha representado en Siria la madrugada del sábado 14 de abril, con el ataque coordinado de Estados Unidos, Reino Unido y Francia en teórica respuesta al uso previo de armas químicas por parte de Báshar al Ásad que no ha sido certificado por organización independiente alguna.
Todo indica que el reciente lanzamiento y caída sobre Siria de 110 misiles ha sido una representación, sin justificación ni sentido militar, anunciado una semana antes, sin víctimas ni objetivos claros, sin pretensiones de cambiar el régimen ni la relación de fuerzas; juzguémoslo entonces en términos teatrales: público, escenario, actores, libreto, claque.
Públicos. Las personas a las que se ha dirigido este mensaje explosivo no son los sirios, que llevan siete años de guerra, medio millón de muertos y el ataque no varía en ningún sentido sus circunstancias, sino que parece ir destinado a las opiniones públicas de los países atacantes. Este ejercicio de fuerza militar controlada persigue fortalecer la imagen de estadista tanto de Donald Trump, acosado por jueces, actrices porno y hasta un exdirector del FBI; la británica May, en minoría parlamentaria y unas negociaciones del Bréxit muy poco favorables; como de un Macron con la calle revuelta y necesitado de acciones exteriores a la altura de sus discursos.
Libreto. Como en cualquier intervención militar, se ha lanzado también un mensaje relacionado con el comercio de armamento. Entre lo poco que se ha contado figura el uso por parte de EEUU de un avanzado misil más inteligente aún que sus compañeros de arsenal; también Francia diríamos que ha estrenado en combate figurado una fragata invisible; y sobre EEUU ya dejó escrito su presidente que utilizarían "buenos, nuevos e inteligentes" misiles. Un efecto secundario del ataque podría ser además la demanda creciente del sistema ruso de misiles S-400.
Para el público sensible a la economía, el ataque ha contribuido además a mantener el precio del petróleo a precios interesadamente altos.
Actores. Las circunstancias especialmente inaceptables del uso de armas químicas obliga a estos tres países a intervenir en un conflicto... en el que no han dejado de intervenir durante los últimos siete años, los tres bombardean regularmente Irak y Siria en la lucha contra el Estado Islámico, EEUU tiene 2.000 militares sobre el terreno, Francia está presente en la zona desde comienzos del siglo XIX y Reino Unido es la otra expotencia colonial y basta con recordar que tiene en propiedad una parte de la isla de Chipre en formato de base militar. Ningún conflicto en Oriente Próximo tiene exclusivamente actores domésticos, suelen participar junto al Gobierno propio y sus oposiciones los tres del teatro de abril y como novedad la reciente expansión de Rusia e Irán fruto del desastre provocado por la invasión de Irak más en los últimos tiempos el intervencionismo exterior de Arabia Saudí y Turquía.
Escenario. En esta geografía España participa con su mayor contingente militar en el exterior desde 2006 en la misión de Naciones Unidas en el sur del Líbano (700 militares); mantiene desde 2014 en Turquía una batería de misiles en una misión OTAN no está claro con qué objetivo; y va engordando un contingente militar en Irak que ya sobrepasa los 500 militares en una coalición internacional contra el Dáesh que se nos dice ha sido vencido ya en el país. La Armada además despliega medios navales con los destructores norteamericanos domiciliados en Rota y que participaron en el ataque con misiles.
Claque o clac (del francés claque, "bofetada")​ es el nombre que de modo convencional recibe el grupo de individuos pagados para aplaudir en los espectáculos, bien como cuerpo organizado contratado en las salas de teatro y ópera, o figuradamente los que aplauden o animan a alguien de forma incondicional.
España por tanto tiene una importante presencia incluso militar sobre el terreno, aunque no se considera a sí misma un actor. La respuesta oficial al ataque no destaca sobre el coro que lo ha apoyado sin crítica ni aportación alguna.
Los comunicados oficiales tras el ataque con misiles de EEUU, Francia y Reino Unido contra Siria mencionan que no existe solución militar al conflicto, sino política (también aquí, déficit de política); y destacan todos la legitimidad de la acción, no su legalidad inexistente, lo que iguala al trío con quienes viven al margen de la legalidad internacional.
Hay una víctima de calado además en todo este proceso, que es la Defensa europea de la que tanto se viene hablando en el último par de años y que se ve reducida en sus expectativas más ambiciosas a conseguir economías de escala en el desarrollo o adquisición de armamento. Tres días después del teatro sirio, Emmanuel Macron pronunció un discurso rabiosamente europeista en el Parlamento Europeo, que nadie ha puesto en relación con su actuación militar unilateral en Siria al margen de sus socios económicos y políticos.
La Unión Europea y las Naciones Unidas presiden en unos días la segunda Conferencia «Apoyar el futuro de Siria y su región», que se celebra en Bruselas los días 24 y 25 de abril.
Dicen los convocantes que "mientras la guerra de Siria entra en su octavo año, la situación humanitaria sigue empeorando. Más de trece millones de sirios están ahora necesitados de ayuda humanitaria y hay más de cinco millones de refugiados sirios desplazados fuera del país".
En este contexto, la Conferencia se propone movilizar ayuda humanitaria para los sirios que se encuentran en el interior del país y en los países vecinos. "En la Conferencia también se intentará recabar apoyo político para el proceso de paz conducido por las Naciones Unidas".
La Conferencia reunirá a participantes de más de ochenta y cinco países y organizaciones, a nivel ministerial.
"La UE mantiene su empeño en encontrar una solución política duradera al conflicto de Siria dentro del marco vigente acordado por las Naciones Unidas. Como se declara en las Conclusiones del Consejo adoptadas el 3 de abril de 2017, la UE está convencida de que no existe una solución militar para el conflicto y apoya firmemente la labor del enviado especial de las Naciones Unidas y las conversaciones mantenidas entre las partes sirias en Ginebra". Pues eso.
La representación tiene dos acepciones en el diccionario: una es teatro, imagen o idea que sustituye a la realidad; tiene también otra política, la delegación de poder que reciben los cargos electos tras el voto de los ciudadanos. El ejercicio del poder tiene claramente una parte de representación teatral, pero no puede ser la única ni la principal. Las simulaciones con medios militares, aparte del peligro evidente de provocar víctimas humanas, son además tremendamente costosas para el presupuesto y para el prestigio que necesitan cuando son realmente necesarias.
Última hora: imitando el comportamiento de Cristina Cifuentes con el máster regalado que niega que le regalaran, el Gobierno sirio ha devuelto la Legión de Honor que Francia concedió al presidente Báshar al Ásad cinco minutos antes de que se lo quitaran, como ya hizo el Gobierno francés con el ciclista dopado estadounidense Lance Armstrong. La simulación también en la concesión de títulos acaba chirriando ya se produzca en Vicálvaro, París o Damasco.

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viernes, 13 de abril de 2018

Terrorismo a la baja

Artículo de opinión publicado también en infoLibre / Blog Al revés y al derecho.
Ilustración de Harry Campbell para The New York Times de 13-4-2018.
La misteriosa explosión de cinco artefactos este mes de marzo en Texas en una serie de ataques con paquetes bomba, que provocaron dos muertos y cuatro heridos, acabó finalmente con el suicidio de su responsable cuando iba a ser detenido. Resultó ser un vecino de 23 años y las crónicas sólo nos han contado que el joven fue educado en casa por sus padres en su adolescencia y que entre 2010 y 2012 asistió a la universidad en Austin pero no terminó sus estudios.
Con este suceso ha vuelto a surgir el debate en EEUU sobre cuándo y cómo aplicar el término terrorismo a un suceso violento, cuestión intermitente que también aparece en las matanzas en colegios, institutos o conciertos con armas de guerra.
Lo mismo ha ocurrido a comienzos de abril en la ciudad de Münster (Alemania), donde un individuo arrasó con la furgoneta que conducía la terraza de un restaurante con el resultado de dos muertos y una veintena de heridos. El atacante, que también se suicidó, resultó ser un alemán de 48 años con historial médico inquietante, y a pesar de la prudencia con que en ese país se reacciona informativamente a este tipo de sucesos, por parte del Gobierno, leemos que el asunto hizo "revivir en Europa durante horas el fantasma del terrorismo".
La impresión de que sucesos muy similares son tratados de forma distinta dependiendo de la nacionalidad y religión del autor se confirma con estudios recientes.
Un informe del norteamericano ISPU (Institute for Social Policy and Understanding, trabajo conocido a través del periódico The Intercept) revela que los sucesos violentos con víctimas en EEUU en los que está involucrado una persona musulmana reciben sentencias tres veces más largas y una cobertura en medios siete veces mayor que los casos sin participantes de esa confesión.
La directora del estudio referido opina que "en el fondo, la cuestión es qué consideramos amenazante como sociedad y a qué tememos. Lo que se observa a menudo es que cuando un delito es cometido por un miembro del grupo dominante o privilegiado de cualquier sociedad, se justifica como una aberración, mientras que los delitos cometidos por miembros de otro grupo secundario se consideran patológicos y representativos de ese colectivo en su totalidad", y esto afecta también a tribunales y periodistas.
Llevamos dos décadas al menos con una omnipresencia mediática, judicial y política del terrorismo, aún más en España desde la llegada de Rajoy a la presidencia y la reforma del Código Penal de 2015, con titiriteros, raperos y ahora manifestantes independentistas acusados de terrorismo; homenajes permanentes a las víctimas y de ellas (Cristina Cifuentes acaba de recibir un reconocimiento de la AVT), mayor número de procesos judiciales y sentencias por apología del terrorismo hoy que cuando ETA asesinaba a una persona cada tres días.
Asistimos a tanta referencia al terrorismo que ha perdido gran parte de su significado original.
Lo sorprendente es que también existen indicios de que el terrorismo puede estar tocando techo como causa general de todo tipo de temores y justificación omnicomprensiva de todo tipo de políticas, la de interior, la exterior, la educativa, los despliegues militares, el presupuesto de Defensa, del contenido de la televisión pública y de los plenos municipales.
Desde el punto de vista informativo ya aparece otro tipo de violencias compitiendo con éxito en el espacio mediático, asesinatos de niños, violencia sexual y los sucesos violentos que llenan los telediarios.
En el ámbito exterior, con el Estado Islámico en horas operativamente bajas, en proceso de mutar hacia otro estado con minúscula hoy desconocido, ya no funciona la misma plantilla -nunca lo hizo, pero se ha hecho más evidente- para explicar la violencia en el norte de Nigeria, Malí, Egipto, Siria, Afganistán y el metro de Tokio.
Pero quizá quien más está contribuyendo a cambiar la perspectiva sobre la fuente de amenazas y violencia en el planeta se llama Donald Trump.
El presidente de EEUU marca la agenda internacional y parece poco aficionado al terrorismo como recurso argumental, aparenta en sus amenazas tuiteras mayor afición a pulsos nucleares con Corea del Norte, a guerras comerciales con China, vuelven los aranceles (que no tarifas, eso es una mala traducción) que impulsan hoy los que hasta ayer apadrinaban la globalización, aparecen militares en la frontera con México..., y hasta un enfrentamiento con Rusia, una relación peor que en la guerra fría, dice, quién lo hubiera adivinado con las buenas conexiones que mantenía antes de ocupar la presidencia.
En un escenario profundamente transformado en los últimos años, algunos actores insisten en representar la misma función, y así volvemos a contemplar bombardeos en Oriente Próximo al hilo de investigaciones sobre el comportamiento sexual del presidente de EEUU, en el caso de Clinton era una becaria, en el de Trump son actrices porno; el primero bombardeaba Irak, el segundo Siria.
Si se confirma el repliegue del terrorismo como coartada universal para explicar todo tipo de violencias y justificar el recorte de derechos, nos permitirá afinar el argumento y los matices en la explicación de la actualidad.
En la base española de Rota, Trump tiene domiciliados cuatro destructores que en teoría forman el componente naval de un escudo antimisiles. A la búsqueda de misiles de los que protegerse, estas cuatro grandes fragatas parece que muestran una actitud más ofensiva que la defensiva que se espera de un escudo, y una autonomía poco respetuosa con el casero.

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martes, 3 de abril de 2018

Lo que el comercio de armas ha unido...

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
Entre las muchas crisis vividas en la última década hubo una llamada de deuda, los países no tenían credibilidad ante los mercados financieros, y en aquella situación pues el responsable de un fondo de inversiones digamos de jubilados norteamericanos se sentaba frente a un presidente del Gobierno europeo en posición de fuerza. Nunca sabremos qué pesaba más por su parte en la negociación, si eran los pensionistas, la rentabilidad de la inversión o su futuro como gestor de grandes fondos.
Segundo elemento para crear ambiente: cualquier Administración pública recibe con los brazos abiertos a unos inversores decididos a poner en marcha un proyecto empresarial supongamos de 30 millones de euros que requerirá para rentabilizarse de cien puestos de trabajo (el empleo es siempre un efecto secundario), se le concederán subvenciones hasta el límite legal y presupuestario, se facilitarán trámites urbanísticos y laborales, porque es potencialmente beneficioso, se crea empleo y actividad económica que genera impuestos.
Hasta aquí tenemos la obviedad del poder financiero y empresarial sobre el poder político, aunque es muy raro que la relación sea conflictiva sino de colaboración y de interés compartido, salvo casos extremos, quizá aquél de la deuda a comienzos de la década. La enfermedad de la relación se llama puertas giratorias, que siembra la sospecha sobre decisiones pasadas.
Por lógica lo anterior es de aplicación a un sector industrial potente como el formado por las empresas tecnológicas de defensa, aeronáutica y espacio, como se autodenominan. Y por lógica cuánto más poderosa sea la industria militar en un país pues más pesará sobre las decisiones que toman sus responsables políticos y los socios comerciales que eligen, pensemos en EEUU.
Concretando, España es el séptimo exportador mundial de armamento, en datos de los últimos cinco años acumulados en los informes del think tank sueco Sipri. Siguiendo esta fuente, el comercio internacional de armamento se ha incrementado entre 2013 y 2017 un 10%; en el mismo periodo, las exportaciones españolas han crecido un 12%, principalmente a Australia, Turquía y Arabia Saudí.
España, que es la 14 economía del mundo en tamaño, adelanta en venta de armamento a países que nos superan en PIB como Japón, India, Brasil, Italia, Canadá, Corea del Sur o Australia.
Un lugar muy honroso el séptimo, que como todo tiene matices, porque los países no exportan sino que lo hacen empresas, y en el caso español esas empresas, las principales, o son públicas (Navantia), están participadas por el Estado (Indra) o son un consorcio europeo con participación pública (Airbus). Otras empresas privadas dependen en su exitosa trayectoria de programas públicos, porque el mundo de la defensa se juega más en los pasillos de los ministerios que en la opinión ciudadana, de ahí el limitado interés que muestran por la comunicación convencional o que se anuncien 10.000 millones en programas de armamento con los jubilados en la calle de manifestación.
Lo de las empresas públicas merecería un capítulo propio, suelen ocupar una zona gris donde los gestores más avispados sobreviven a cambios de Gobierno, son ajenos a las consecuencias de errores gigantescos de gestión (submarino S80; también hay aciertos, como los tanqueros que Airbus fabrica en España), viven lo mejor de los dos mundos público y privado sin compromiso con ninguno.
Concretando más, España vende al extranjero sobre todo plataformas navales y plataformas aéreas (pocos países pueden fabricar barcos y aviones), que integran luego tecnología de otros orígenes, también española, pero mucha norteamericana y del resto de Europa (entre ella del Reino Unido, ¿tendrá aranceles en un par de años?).
A nivel mundial, ¿quién vende?
Un tercio de las exportaciones mundiales de armamento proceden de EEUU, con un espectacular crecimiento del 25% en el último lustro, y de esa nacionalidad son siete de las diez primera empresas en este sector por ventas, encabezadas por Lockheed Martin, Boeing y Raytheon. EEUU vende a Arabia Saudí, Emiratos Árabes y Austria, que encabezan una larga relación de 98 Estados con los que hizo negocio en ese periodo.
EEUU exporta el doble de armamento que el segundo clasificado, Rusia, con tasas negativas en el último lustro, que vende a India, China y Viet Nam.
Siguiendo con la clasificación de principales vendedores y sus clientes primeros, Francia es el tercer exportador mundial de armamento que se dirige a Egipto, China e India; sigue Alemania, que tiene como clientes más potentes a Corea del Sur, Grecia e Israel; China vende mucho a Pakistán, Bangladesh y Argelia; y Reino Unido a Arabia Saudí, Omán e Indonesia. Y luego España, séptima, con matrimonios comerciales muy estables.
¿Quién compra?
Aún más ilustrativo de cómo está el mundo es quién compra armamento, y destacan dos áreas que destinan ingentes recursos a estas mercancías, el subcontinente indio y Oriente Próximo.
India es el primer comprador mundial de armamento y Pakistán el noveno; Arabia Saudí es el segundo importador planetario, seguido de Egipto (ambos han triplicado su compra de armas en un lustro) y Emiratos. Fin de la cita.
El peso de la industria de defensa se percibe en decisiones de política industrial, innovación y desarrollo tecnológico, empleo, político exterior y despliegues militares, también sobre equipamiento de las Fuerzas Armadas. No es el único elemento en juego, pero cuanto menor criterio propio o fuerza tenga el responsable político, mayor éxito tendrán los que defienden intereses privados o corporativos. Las simbiosis raramente benefician por igual a las dos partes.
Como sucede con las hipotecas y las parejas de humanos, las relaciones que genera el comercio de armamento son mucho más fuertes que cualquier alianza civil o religiosa. Sólo así se explica que Grecia haya seguido comprando armamento a Alemania en los últimos años de crisis, por ejemplo; y en este contexto si las mujeres saudíes conducen hoy o el año que viene, si lo hicieron hasta 1978 o lo harán en 2078, pues nada tiene que ver con las relaciones comerciales. Universos paralelos.
Algún especialista sugiere que las redes de poder que nos parecen censurables hay que intentar desactivarlas, y crear otras alternativas.

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lunes, 26 de marzo de 2018

Información contra la desinformación

Columna de opinión publicada también en infoLibre / Blog Al revés y al derecho.

En paralelo a la actividad reactiva de una decena de periodistas que en Bruselas se dedican a tiempo parcial a localizar noticias falsas publicadas en cirílico, la Comisión Europea acaba de presentar una iniciativa de mucho mayor calado y muy escasa repercusión contra la desinformación a través de medios digitales.
El trabajo consta de tres elementos diferenciados: un informe redactado por un grupo de especialistas, que trata de definir el problema e incluye recomendaciones; entre noviembre y febrero la Comisión puso en marcha además una consulta pública sobre el asunto, en la que participaron cerca de 3.000 personas entre profesionales de medios de comunicación y ciudadanos de a pie, el que quiso participar; el tercer elemento ha sido una encuesta, más de 26.000 entrevistados en febrero de este 2018.
A partir de estos ingredientes (informe, consulta y encuesta) la UE pretende publicar esta primavera una Comunicación (las líneas básicas de una estrategia europea) sobre la lucha contra la desinformación en línea.
Una primera conclusión no deja de sorprender, favorablemente: los expertos han evitado deliberadamente el término "noticias falsas", por considerarlo inadecuado para reflejar los problemas complejos de la desinformación, cuyos contenidos pueden también combinar información ficticia con hechos reales.
El informe -elaborado en el primer trimestre del año- define la desinformación como información falsa, inexacta o engañosa diseñada, presentada y promovida para obtener un beneficio (se entiende que económico) o para causar intencionadamente un perjuicio público. Aclaran que el campo de actuación no incluye la creación y difusión online de contenidos ilegales (difamación, discursos de odio, incitación a la violencia), que ya están regulados por normativa europea o de los Estados miembro; tampoco contemplan la deliberada distorsión de hechos, sin ánimo de engañar, que se encuentra en variantes del humor, la sátira o la parodia.
Los autores de este informe advierten a la Comisión Europea contra soluciones simplistas y de corto plazo, por el contrario apuestan por fortalecer gradualmente tanto a instituciones como a la propia sociedad contra la desinformación; y señalan directamente que se debe evitar cualquier tipo de censura de contenidos o canales (se reitera el respeto absoluto a la libertad de expresión, de prensa y de pensamiento).
Incluyen asimismo una serie de recomendaciones, como promover la alfabetización mediática (estudiantes, docentes, ciudadanos) a fin de contrarrestar la desinformación; desarrollar instrumentos que fortalezcan a usuarios y periodistas para hacer frente a la desinformación; o proteger la diversidad y la sostenibilidad de los medios informativos europeos. Lo anterior se podría resumir en que los especialistas consultados sugieren reaccionar con información de calidad a la desinformación; enseñar a jóvenes y adultos a interpretar un texto informativo; y proteger de alguna forma la pluralidad y calidad de los medios.
Asimismo abogan por un código de principios que las plataformas en línea y las redes sociales deberían hacer suyo. Uno de los principios clave expuestos en el informe propugna que deberían, por ejemplo, garantizar la transparencia explicando cómo seleccionan sus algoritmos las noticias presentadas. En cooperación con los medios de información europeos, se les invita asimismo a adoptar medidas eficaces para mejorar la visibilidad de las noticias fiables y fidedignas y facilitar el acceso a ellas de los usuarios.
En relación con la consulta pública, siempre condicionada por las preguntas que se formulaban, las dos categorías en las que la mayoría de las respuestas considera probable que las noticias falsas perjudiquen a la sociedad son la desinformación intencionada para influir en las elecciones y en las políticas migratorias (por aquí anda la crisis de refugiados). En este apartado sorprende encontrar la seguridad como el sexto ámbito más amenazado, sobre nueve planteados.
Según la consulta pública, la opinión general es que la desinformación se propaga fácilmente a través de las redes sociales porque las noticias falsas apelan a las emociones del lector (88%), se difunden para orientar el debate público (84%) y están concebidas para generar ingresos (65%).
Los ciudadanos y profesionales que han participado voluntariamente en esta consulta expresan una clara preocupación por la censura que pudiera limitar la libertad de expresión, y apuestan por una mayor transparencia, la educación reglada y la alfabetización sobre medios. Entre estos últimos, los que menos noticias falsas difunden son los periódicos en papel, la radio y las agencias de noticias.
Por su parte, en la encuesta elaborada por la Comisión Europea los ciudadanos consideran los medios de comunicación tradicionales como la fuente de noticias más fiable (radio 70%, televisión 66%, medios impresos 63%, el orden es significativo). Las fuentes de noticias en línea y los sitios web de alojamiento de vídeos son las que suscitan menos confianza. Es decir, si hablamos de información los medios de comunicación tradicionales reciben mayor confianza que las plataformas digitales donde todo circula, pero prima el entretenimiento.
En la encuesta aparece España como el país de la UE en donde el ciudadano más frecuentemente se encuentra con noticias falsas (la mitad, a diario) y destaca también como el Estado donde la gente muestra menos confianza para identificar estas informaciones falseadas (un 55% se siente capaz, frente al 71% de media europea).
Otro dato destacable de la encuesta es que los europeos consultados, a la pregunta de quién debería actuar para evitar la propagación de noticias falsas, señalan en primer lugar a los propios periodistas, seguidos de los autoridades públicas nacionales seguidas en tercer lugar de las empresas de comunicación.
Nada radicalmente novedoso surge de esta iniciativa de la Comisión Europea y ahí está su mérito: destaca el esfuerzo en marcha y la sensatez en el tratamiento del tema, cuando a diario se publican piezas escandalosas sobre elecciones manipuladas a golpe de tuit o cuando la propia OTAN y los ministerios de Defensa, probablemente ayunos de argumentos para justificar su presupuesto o su incremento, se han lanzado sobre este asunto de la desinformación como si se tratara de una amenaza nuclear.
El tema es bastante más serio que un misil intercontinental con carga atómica, afecta a la capacidad de razonar del ciudadano, y aún están por descubrir los medios militares con los que contrarrestar la desinformación. En esta ocasión, la UE ha comenzado a desbrozar el camino con mucho más rigor del que la mayoría de políticos y medios muestran habitualmente con este tema.


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