martes, 24 de julio de 2018

La imagen de la seguridad nacional

Poca repercusión pública ha tenido la reunión del Consejo de Seguridad Nacional que congregó el 16 de julio en el palacio de la Zarzuela en torno al rey Felipe VI a los ministros relacionados con el asunto, casi todos, más el director del CNI más el personal que en Moncloa dirige el departamento de Seguridad Nacional.
De esa reunión salió una foto protocolaria, que puede ser utilizada para el ejercicio de comprobar a quién se conoce, a quién todavía no, si alguno aparecía con los ojos cerrados o si a la chaqueta del otro le tiraba la sisa, que no todo el mundo es fotogénico. Por ejemplo, la seguridad nacional como abstracción que es no parece tener esa cualidad.
Una curiosidad del encuentro y de la foto es que la mayoría de los convocados son nuevos en el cargo y esto tiene su importancia, porque si se está produciendo un cambio político en España tendrá que afectar necesariamente a las políticas relacionadas con la seguridad.
La apelación a que se trata de una política de Estado se suele utilizar para acallar la crítica o tranquilizar a quienes no te conocen, porque el fondo no se sostiene y basta con mencionar cómo se ha utilizado la política antiterrorista contra ZP, a quien hasta se le discute el fin efectivo del terrorismo de ETA exactamente el 20 de octubre de 2011, cuando la organización firma su acta de defunción.
Sobre este asunto se puede comprobar, sin ir más lejos, en el reciente congreso que ha sustituido al presidente del Partido Popular, cómo cuesta abandonar el discurso mantenido en las últimas dos décadas, aunque haya desaparecido la causa.
Sucede que en la reunión veraniega del Consejo de Seguridad Nacional -suele haber otra invernal- se pone un documento sobre la mesa, el llamado Informe Anual de Seguridad Nacional.
Los fotografiados en la reunión no eran los responsables del tema que les convocó ni del contenido del informe, que es la situación de la seguridad nacional en el último año, más específicamente 2017, cuando era Rajoy el presidente, De Cospedal la ministra de Defensa o Zoido el de Interior.
En sentido metafórico se podría decir que dicho informe podría ser también una buena foto de la seguridad del país, con un diagnóstico y actuaciones derivadas, pero tampoco, el documento es una acumulación por ministerios en donde cada uno rellena el espacio adjudicado, en el que conviven la referencia al mayor atentado yihadista sufrido en España desde 2004 -Barcelona y Cambrils en agosto de 2017, 18 muertos sin contar los terroristas- con la formación continua, cursos y seminarios varios, o la diplomacia preventiva en el sector del agua en la que España y Portugal pueden dar buenos ejemplos, se dice.
Pasando al contenido del informe, dedica buen espacio a recordar que el 1 de diciembre de 2017 se presentó la Estrategia de Seguridad Nacional, éste sí un documento que se elabora con voluntad de permanencia -la anterior es de 2013-, que marca las líneas políticas (aquí un acercamiento). Conviene recordar que pasados ocho meses el documento que plasma el mayor "ejercicio de reflexión estratégica" que realiza el Gobierno, con un "diagnóstico acertado" y el propósito de "liderar acontecimientos y anticipar desafíos a través de la mejora continua tanto de los instrumentos de prospectiva como de los de respuesta"... pues no se ha presentado y debatido en el Parlamento, donde existe una Comisión Mixta de Seguridad Nacional.
En seguridad y defensa se ha convertido en un mantra repetir la necesidad de impulsar entre los españoles una cultura de seguridad y defensa, que implica un triplete de conocimiento del asunto más apoyo sin fisuras a sus agentes más adhesión inquebrantable a todo lo que se haga, por lo que sorprenden ocasiones perdidas como ésta de la Estrategia; y otros ejemplos ya sectoriales como la Directiva de Defensa Nacional, nada menos que "el documento máximo del planeamiento de la defensa de España", que data de 2012, porque María Dolores de Cospedal ha entrado y salido del Ministerio sin elaborar la suya como sucede en todas las legislaturas.
En el Informe de Seguridad Nacional 2017 no se jerarquizan las amenazas, no se ofrecen datos y evolución anual que permita comparar entre ejercicios, no se explican las razones para mantener el nivel de alerta antiterrorista en 4 -desde junio de 2015-, el nivel inmediato anterior al máximo que supondría presencia militar en la calle, como por otra parte ya sucede en Francia.
En cualquier caso se pueden destacar algunos contenidos de un informe que presenta un contexto amenazante y una serie de actuaciones que no tranquilizan sobre la inquietud creada previamente.
"Los límites entre la paz y el conflicto se difuminan en un mundo en el que a los conflictos tradicionales se unen los denominados híbridos", se afirma.
Esto de lo híbrido suele aparecer como un cajón donde todo cabe y se suele relacionar normalmente con alusiones sin contenido detallado a las redes sociales y al ciberespacio ("la tecnología ha premiado la interconectividad en detrimento de la seguridad").
En el texto convive la mezcla que solo puede ser interesada entre ciberamenazas y desinformación: "actos como el robo, uso y difusión de de la información y datos sensibles , y acciones hostiles que incluyen actividades de desinformación e interferencias en procesos electorales representan hoy un desafío importante". Una diferencia no menor entre ambas categorías es que la primera es un delito y la información deformada aún no.
Relacionado con lo anterior, el informe pone el foco en muchos apartados en los denominados "espacios comunes globales, como el ciberespacio, el espacio marítimo y el espacio aéreo y ultraterrestre", que "pueden convertirse fácilmente en escenarios de confrontación". La atención parece centrase en estos espacios, que comparten características como la "apertura tanto a Estados como particulares y facilidad de acceso, ausencia de soberanía en el espacio ultraterrestre y algunas zonas del espacio aéreo internacional, débil regulación, y dificultad de atribución de las acciones delictivas que en ellos puedan tener lugar".
El terrorismo se presenta como la principal amenaza a la seguridad del país. En este sentido el informe señala que "el Dáesh ha perdido territorio, pero su amenaza no ha disminuido", afirmación que merece una larga explicación que no se ofrece.
Se destaca el peligro de retornados violentos, detallando que "el número de españoles o residentes en España que se desplazaron a Siria e Irak se estima en 223, de los que 48 han fallecido, 135 siguen en zona de conflicto y 37 han retornado a España". En los atentados de Cataluña no estuvieron implicados este tipo de terroristas retornados, sino "el carácter endógeno de una parte de la amenaza terrorista" sobre la que también se alerta y poco se dice acerca de las medidas tomadas.
Movimientos migratorios hacia Europa en 2017 (DSN).
En el apartado de terrorismo aparecen con generosidad alusiones a las víctimas del terrorismo e incluso que "se continúa elaborando inteligencia sobre la situación interna de ETA y sus planes de futuro", sin especificar las conclusiones.
En una democracia como la nuestra las Fuerzas Armadas actúan en el exterior del país principalmente, y en este sentido el informe hace un telegráfico repaso geográfico por el planeta, con las 17 operaciones internacionales con presencia militar española en el último año.
No falta una mención a la industria y un recordatorio de programas como el submarino S-80 -que ha duplicado su presupuesto inicial sin resolver aún problemas de diseño- como ejemplo del "exitoso modelo que tan buenos réditos ha dado a la industria naval española".
Anima el informe a España a aprovechar el "momento de redefinición de la OTAN", no se indica en qué sentido, y anima a la Alianza a una mayor presencia en el Mediterráneo.
En términos militares destacan las alusiones al Golfo de Guinea, vinculado al suministro energético hacia nuestro país que tiene en África el mayor porcentaje del petróleo y gas que consume, aunque se potencia la diversificación también desde otros orígenes que incluye hasta Rusia como suministrador del 10% del gas que España importa (como objetivo).
Gran interés parece tener que "se ha continuado incrementando las capacidades en las áreas de defensa, explotación y respuesta del Mando Conjunto de Ciberdefensa", lo que abona la impresión de que el Ministerio de Defensa se ha reforzado en los últimos años en inteligencia y capacidad de vigilancia y actuación en redes, coincidiendo con la marcha del CNI a la vicepresidencia en Moncloa, organismo que ahora ha vuelto a depender de Defensa.
Se dedican apartados en el informe al crimen organizado (drogas), a las armas de destrucción masiva (se apoya el acuerdo con Irán que Trump ha roto), se habla de espionaje (alusión bastante clara a Marruecos vigilando a sus nacionales), seguridad marítima (protagonismo creciente, aunque la piratería ha bajado a niveles desconocidos), la inmigración entendida como una amenaza a la seguridad... No falta en el informe incluso un capítulo bajo el nombre de seguridad económica donde figuran los grandes avances que el Gobierno Rajoy pensaba que estaba realizando en ese área antes de ser desalojado del poder.
Del conjunto del informe es difícil hacerse con una idea de la seguridad nacional, que sigue aparentemente sin ser nada más que la suma de lo que hacen los actores que se dedican profesionalmente a la seguridad, y hasta es probable que algunos de ellos desarrollen actuaciones contradictorias entre sí.
Pese al entramado orgánico creado en los últimos años, destinado a la coordinación de actuaciones bajo un enfoque que se autodefine como integral, la seguridad nacional hoy en España aún no ha superado la agregación de sus partes. La integración y valor añadido, a falta de un consejero de seguridad nacional, lo adjudica el sistema creado por elevación al propio presidente del Gobierno, cuyos titulares no han entrado fácilmente en estos asuntos -el tema y sus actores abonan el síndrome de Estocolmo-, por lo que delegan la tarea en su director de Gabinete, hasta ahora.
Ilustración de la Estrategia de Seguridad Nacional.
Podría en suma concluirse con un primer acercamiento al informe que la suma de fotos no construye una imagen de la seguridad nacional, si bien hay que tener en cuenta que en estos asuntos hay que distinguir entre seguridad entendida como amenazas, medios y respuesta, con datos, y por otra parte la percepción de la seguridad que tiene el ciudadano; influir sobre esa percepción es el objetivo de mucho de lo poco que se cuenta.

martes, 3 de julio de 2018

La Europa no construida

Artículo publicado también en la web del proyecto de
Dos días antes de que una mayoría parlamentaria censurara la competencia profesional de Mariano Rajoy para dirigir el país, con el consiguiente nombramiento de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno español, José Borrell participaba en un acto de la Fundación Alternativas, en la presentación de su análisis anual sobre el estado de salud del continente: "Informe sobre El estado de la Unión Europea 2018. Los Estados europeos ante las reformas de la Unión", dirigido por Diego López Garrido.
Resulta al menos curioso que quien expresara sus opiniones en el marco de un debate organizado por un think tank tuviera en horas la oportunidad de aplicarlas como ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, viaje exprés del poder deliberativo al ejecutivo, siempre con permiso del presidente del Gobierno y de la realidad, a la que llaman tozuda.
Entre las preguntas no formuladas a los intervinientes se encontraba cuán cerca o lejos estaba la Fundación Alternativas de convencer con su análisis y sus argumentos al co-patrocinador del propio informe, nada menos que el Ministerio de Asuntos Exteriores. Uno de sus directores generales allí presentes, mostrando simpatía por el documento, expresó su falta de ambición europea y exceso de euro-escepticismo, y señaló una infinidad de fracturas, entre países del norte y del sur, del este y del oeste, entre países del euro y sin la moneda; dentro de cada país entre generaciones, entre partidos del sistema y antisistema, entre electores y gobernantes... A pesar de lo anterior dijo no querer entrar en política.
El caso es que el hoy ministro Borrell expresó en los últimos momentos de su vida anterior su preocupación por Italia, que el gran problema de la UE hoy se llama Italia, uno de los grandes de la UE hoy gobernado desde el neofascismo. Días después la negativa italiana a acoger algunos refugiados o la voluntad de elaborar un censo de gitanos confirman los temores.
Destacó Borrell de Italia cierta catástrofe social, su desigual distribución de la renta, precariedad, estancamiento económico, la emergencia de partidos políticos que cuestionan el sistema pues los italianos no se sienten ni representados ni protegidos, afirmó, con lo que acabaron votando a un cómico (Beppe Grillo), eso sí, después de varios primeros ministros que fueron nombrados sin pasar por las urnas (tecnocracia y populismo, esta ya no es de Borrell, alternándose en el poder).
En la presentación del informe, el vicepresidente de la Fundación, Nicolás Sartorius, incidió en el absoluto déficit social de la UE: los populismos son el efecto de la crisis de Europa, no su causa, dijo; la UE y los gobiernos nacionales no han protegido a sus ciudadanos en la crisis, que luego han reaccionado electoralmente apoyando soluciones milagrosas barra desastrosas; hay que elegir entre lo social o más nacionalismos; es imprescindible introducir la agenda social en las políticas de la UE, salario mínimo, protección contra el desempleo, pensiones.
Para López Garrido, partidario de reformar hasta los Tratados, la Europa social es el agujero negro de la Unión, ámbito entonces donde avanzar junto con otros como la reforma del euro (seguridad frente a crisis financieras), la armonización fiscal (impuestos de multinacionales tecnológicas y lucha contra paraísos fiscales), avanzar en una política europea de asilo y en otros campos como seguridad y defensa. Sostiene el director del informe la necesidad de reaccionar a amenazas como el nacionalismo populista  y su apuesta identitaria excluyente (aquí incluye Bréxit y Cataluña), ante un hijo de lo anterior que es el proteccionismo (Trump), la amenaza de un renacido autoritarismo, la xenofobia y la agrupación de Estados por afinidades que debilitan el conjunto.
Es este 2018 un año decisivo para diseñar las reformas que Europa necesita y que se deben consolidar en forma de propuestas presupuestarias (2021-2027, ahora en negociación) y debate ante las próximas elecciones al Parlamento Europeo de mayo de 2019.
El documento de Alternativas concluye con una serie de recomendaciones en la línea de avanzar hacia una unión política de naturaleza federal, recomendaciones que firma el Consejo de Asuntos Europeos de la Fundación del que formaba parte Josep Borrell. Se aboga por controlar el respeto a los principios democráticos de los países miembros de la misma forma que se controla el cumplimiento de los criterios económicos; se sugiere una defensa sin fisuras del pacto nuclear con Irán e incrementar la presencia en Oriente Próximo; se recomienda avanzar en un entendimiento a medio plazo con Rusia; en seguridad y defensa la Fundación apoya la declarada autonomía estratégica de la UE y un cuartel general capaz de planear misiones civiles y militares, ejecutivas y no ejecutivas; se insiste y mucho en que frente al avance de los nacionalismos la única alternativa es acentuar las políticas sociales de ámbito nacional y también europeo, aspectos concretos como la calidad en el empleo, derechos sociales y laborales, impulsar políticas activas de empleo, llenar de contenido real y efectivo el pilar social europeo presentado con trompetas tronantes en noviembre de 2017.
Sostiene la Fundación Alternativas en documento publicado en días inmediatamente anteriores a la formación del actual Gobierno de Pedro Sánchez que celebradas ya las elecciones en Francia y Alemania, con Reino Unido retirándose del club e Italia perdiendo influencia, "España debería aprovechar esta ventana de oportunidad para incorporarse al núcleo del liderazgo europeo".
Hace unos años se puso de cierta moda el urbanismo virtual: el Madrid no construido se llamó una exposición; y también la historia alternativa: qué hubiera pasado si Franco no hubiera provocado una guerra civil, si John F. Kennedy hubiera muerto de viejo en la cama, si el general Prim no hubiera sido asesinado, si Aznar no hubiera apoyado la invasión de Irak...
La realidad es una extraña mezcla de lo que se hizo y lo que no llegó a ser por falta de voluntad o porque no se pudo. Veamos cómo continúa la construcción política de Europa, y si no gusta su evolución siempre es posible organizar dentro de un lustro un curso de verano, con el título: "¿Murió el proyecto europeo por falta de política social?". En Jaca.

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lunes, 18 de junio de 2018

Europe should leave out Ikea

"Europe is not in crisis, the European Union is under construction", a Spanish high official working for the Commission said some years ago in a public event in Madrid, using that wise language between the forcefulness of English and the diplomatic occurrence.
The fact that Europe is in permanent construction for half a century leads me to the image of a couple spending weekends in Ikea. 
After the Second World War, in the aftermath of inmense destruction, pan national political movements grew up with different fates, but the European project is the uniqueness that has survived, among those movements like that pan Arabism ruled by the Egiptian Gamal Abdel Naser, the pan Americanism that rested at last in the brand of an airline company (Pan Am, that went bankrupt in 1991); Tropicalism which bear the name of a musical movement created by the Brazilian Caetano Veloso.
For more than five decades the European political project has become established while new members have joined it. Even today Balkans countries and Turkey are knocking at the door. However we cannot hide the problems and lack of unanimity among the 28 state members in making decisions which is more complex than ever.
Against all odds, the European Union has recently reacted to a couple of disasters with the capability  to destabilize a pyramid, Brexit and Trump, but the outcome is not clear. As far as it is known, the Community budget for the period 2021/2027 does not give enough clues, excepting in Defense industry issues, where there is a the clear ambition to do something in common.
The last news about Europe is coming from the south of the continent. The French President Emmanuel Macron won the elections against the extreme right party with a clear pro European political program.
In the first days of June new governments have taken office in Italy and Spain, marked by Euro-skepticism in the first case, while in Madrid the new executive of Pedro Sanchez includes an ex president of the European Parliament –Borrell- and the last general manager of budgets of the European Commission itself –Calviño-, showing the Spanish will to end the international irrelevance in recent years betting on Europe.
With 61 years of marriage Europe no longer has the age to continue painting walls and buying furniture in Ikea as a newlywed couple. It is the time to cement the relationship and watch TV calmly lying on the sofa. In this situation the so called European Pillar of Social Rights -proclaimed by EU leaders last November full of sound and fury- could be the key to complete the construction of a political community.
There will be no future or common defense without social Europe, because there will not be a political community to defend.
The time to fight against Ikea assembly instructions has gone. It is time to enjoy the furniture.

sábado, 26 de mayo de 2018

Ramadán 2018

Columna de opinión publicada también por Atalayar.
El Ramadán es una fiesta religiosa islámica que tiene la peculiaridad de moverse por el calendario, estos pueblos extraños no pierden ocasión de complicarnos la vida; pero no se mueve mucho, y también lo hace la Semana Santa.
El mes del ayuno diurno para los musulmanes, como sucede en casi todas las religiones, tiene una dimensión astronómica: la luna decide cuándo empieza y acaba, es un mes del calendario lunar islámico, que en este año ha arrancando el 17 de mayo.
Actualicemos datos: en España viven cerca de dos millones de musulmanes y la primera nacionalidad es... la española, con 834.000 compatriotas. La mayor parte de esa última cifra procede de inmigrantes nacionalizados, sobre todo en lo que va de siglo, lo que demuestra arraigo duradero en nuestro país (no se concede la nacionalidad con menos de una década de residencia legal) y otro indicio de integración es que más de la mitad de los musulmanes españoles son niños o hijos de nacionalizados.
La segunda nacionalidad entre los musulmanes en España es la marroquí (747.000) y ya a mucha distancia se encuentran los procedentes de Pakistán (80.000), Senegal y Argelia (60.000 cada uno).
En un mes festivo como éste no es momento para polemizar, por ejemplo por el número de profesores de religión, 61 docentes de Islam en toda España (unos 14.000 de religión católica), que se concentran en Ceuta y Melilla y Andalucía, y luego hay cinco en Castilla y León, cuatro en el País Vasco, tres en Aragón, dos en Madrid y uno en Canarias, cero en Cataluña y resto de Comunidades Autónomas.
Hasta aquí los datos. Una peculiaridad de este Ramadán 2018 en nuestro entorno cultural es que ha coincidido con la final en Kiev de la Champions League entre el Real Madrid y el Liverpool -este artículo está escrito antes de que se juegue-. Ejemplo de esos debates extraños que copan la prensa deportiva -extraños e interesantes al mismo tiempo-, se han publicado artículos sobre si la estrella del equipo británico, el egipcio Mohamed Salah, iba a hacer ayuno. Al final, informa El Mundo Deportivo, el nutricionista y un fisioterapeuta han contado a la prensa británica que el día de la final va a comer.
Sin conocer a Salah, a su nutricionista ni al fisioterapeuta del club, si me hubieran preguntado les habría contado a la prensa deportiva hispano-británica que el sagrado Corán establece excepciones en el ayuno, por ejemplo embarazadas, si estás de viaje, enfermos crónicos, niños o quienes desarrollan una actividad física importante, como es el caso, y además el asunto es una decisión bastante personal que se puede compensar después del este mes o con otros actos más o menos piadosos.
Aclarado en cualquier caso el ayuno de Salah salta la duda de qué harán o están ya haciendo Karim Benzemá y Zinedin Zidane, ambos franceses de familia de origen argelino y por tanto suponemos que musulmanes. Pues Karim desde hace años nos cuentan que renunció a la práctica, poco compatible con el esfuerzo futbolero, y de Zidane nada se dice.
El ayuno se rompe a la caída del sol, que para estos asuntos cae antes de lo que sospechamos, por lo que los jugadores probablemente podrían haber tomado un bocado antes del partido y sin duda en el descanso.
Tanto el Liverpool como el Madrid tienen más jugadores musulmanes, pero basta ya de estirar el asunto.
Sólo añadir que el Real Madrid este año no ha felicitado el mes a los musulmanes saudíes merengues como en 2017, quizá hayan cambiado de patrocinadores.
Otro asunto completamente distinto que ha saltado durante este comienzo del Ramadán en España ha tenido que ver con el líder de un partido político casi extraparlamentario de Cataluña, el Partido Popular, que se llama Xavier García Albiol, quien ha ocupado algún espacio informativo porque ha iniciado una campaña en Badalona en contra de la apertura de una mezquita. Albiol ya se había presentado a elecciones en esa ciudad, de la que llegó a ser alcalde, prometiendo limpiarla de chusma; ahora le miran de reojo incluso en su propio partido, que ya están pensando en el recambio.
Este asunto de Albiol abre vías insospechadas de análisis sobre el racismo, luego suavizado en xenofobia y ahora blanqueado hasta supremacismo en Cataluña, ocupada la presidencia de la Generalitat por un racista de libro y artículo, en su caso hacia los catalanes no independentistas, y por parte del PP ejerciendo el racismo contra los inmigrantes; ya Marta Ferrusola se adelantó hace una década a estos dos.
Racismo y fútbol han sacado muy tímidamente el Ramadán 2018 en la prensa española, certificando una vez más el desinterés político y mediático hacia dos millones de ciudadanos en España de confesión islámica y a su vez la poca exposición pública de este colectivo -si se puede llamar colectivo- quizá desanimado por la falta de atención o quizá porque prefiere celebrar sus cosas hacia adentro.
El rechazo hacia los musulmanes (islamofobia), e incluso hacia los no nacionalistas catalanes cada vez parece más claro que es rechazo a quien tiene menos recursos que quien habla, teorizado el asunto como aporofobia.
En el fondo y la superficie, lo que haga una estrella del fútbol multimillonaria nos parece bien, sea católico, ateo, musulmán e incluso animista.

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martes, 15 de mayo de 2018

Desinformación: editores, plataformas y UE

Artículo publicado también en infoLibre / Blog al revés y al derecho.
La Unión Europea media entre editores y plataformas por la desinformación, a favor de los primeros, se podría titular también esto; demasiado largo.
Demos por hecho que hay mucha gente con el propósito de desinformar a través de medios digitales, siempre teniendo en cuenta que el objetivo mayoritario no es convencer, sino confundir; y con más frecuencia aún, generar tráfico para obtener beneficio económico.
Y dejemos a un lado la influencia real de estos contenidos, porque difusión no es convicción, porque incluso el tráfico generado no ha sido en exceso relevante en procesos como las elecciones de EEUU o Cataluña (aquí alguna pista sobre el asunto).
Junto con lo anterior, cabe preguntarse quiénes están alimentando la desinformación como gran problema de nuestro tiempo, y así se comportan porque tienen un interés directo en el asunto, que es económico y es político y es político-económico. Hay tres actores especialmente activos: las empresas editoras de noticias, las plataformas digitales (Facebook, Google) y en tercer lugar aquel llamado "complejo industrial-militar" del que alertaba en los años 50 el general de cinco estrellas y presidente de EEUU Dwight Eisenhower, el Ike que bendijo a Franco, complejo que evidentemente tiene terminales políticas, todo por supuesto versión 2.0.
La Unión Europea (léase Comisión) puede desesperar por orientación de sus políticas o velocidad de actuación, pero es universalmente reconocido que cuando se fija un objetivo no suelta la presa.
En materia de desinformación se ha puesto en marcha.
La Comisión Europea ha difundido este 26 de abril una Comunicación, que es un tipo de documento no vinculante, en la que propone un conjunto de medidas para combatir la desinformación en línea, que incluyen un Código de Buenas Prácticas sobre Desinformación a nivel de la UE, el apoyo a una red independiente de verificadores de información (fact-checkers) y medidas destinadas a fomentar el periodismo de calidad y promover la alfabetización mediática.
Con tal motivo, los servicios de prensa de la UE facilitan declaraciones de tres responsables políticos.
Andrus Ansip, vicepresidente de la Comisión responsable del Mercado Único Digital: "Las nuevas tecnologías, especialmente las digitales, han ampliado su alcance a través del entorno en línea para socavar nuestra democracia y nuestra sociedad. Puesto que la confianza en línea es fácil de romper y difícil de recuperar, el sector necesita colaborar con nosotros en esta cuestión".
Mariya Gabriel, comisaria de Economía y Sociedad Digitales: "Hacemos un llamamiento a todos los agentes, en particular a las plataformas y redes sociales, que tienen una clara responsabilidad, para que actúen sobre la base de un plan de acción destinado a establecer un planteamiento común europeo, de manera que los ciudadanos estén capacitados y protegidos eficazmente contra la desinformación. Seguiremos de cerca los progresos realizados y, si los resultados no fuesen satisfactorios, de aquí al mes de diciembre propondríamos otras medidas, en particular de carácter reglamentario".
Julian King, comisario responsable de Seguridad (seguridad interior lleva este responsable de nacionalidad británica): "La militarización de las noticias falsas y la desinformación en línea supone una seria amenaza para la seguridad de nuestras sociedades. Las plataformas de internet desempeñan un papel esencial en la lucha contra los abusos de sus infraestructuras por agentes hostiles y en la preservación de la seguridad de sus usuarios y de la sociedad".
Como se ve opinan responsables del Mercado Único Digital, Economía y Seguridad; ponen el foco sobre las plataformas digitales; y les amenazan con elaborar normativa si en un semestre no hay resultados.
Con plazo fijo aparece ese Código de Buenas Prácticas sobre Desinformación: de aquí al mes de julio, como primer paso y con efectos claros en octubre, las plataformas en línea deben desarrollar y aplicar un código común de buenas prácticas, con el objetivo de garantizar la transparencia sobre los contenidos patrocinados, en particular la publicidad de carácter político; proporcionar una mayor claridad sobre el funcionamiento de los algoritmos y permitir la verificación por terceros; hacer que resulte más fácil para los usuarios encontrar y acceder a fuentes distintas de noticias que representen otros puntos de vista; introducir medidas para identificar y cerrar cuentas falsas; capacitar a los verificadores de información, los investigadores y las autoridades públicas para controlar permanentemente la desinformación en línea.Si se hace responsable a las plataformas de los contenidos que canalizan y se les imponen procedimientos rigurosos, las empresas periodísticas no tendrán muchos motivos para la celebración. Un ejemplo práctico: si Facebook acaba medio voluntariamente aumentando su transparencia sobre quién financia su publicidad en época electoral, o contenidos patrocinados, lo mismo deberemos pedir a los medios tradicionales, que tampoco nos lo cuentan. Un caso extremo sobre esto lo encontramos entre 2004 y 2005, cuando el PP inyectó 446.000 euros de su caja B en el periódico de Jiménez Losantos Libertad Digital, financiación directa, al margen de publicidad o licencias que recibió también generosamente.
En otro aviso sobre seguridad dura, la Comisión anuncia que informará en junio junto con el Servicio Europeo de Acción Exterior (departamento de Mogherini, seguridad exterior) sobre los avances realizados en relación con las amenazas híbridas, que incluyen ciberseguridad, comunicación estratégica y contra inteligencia. En este apartado de la seguridad se mezclan con salero dos ingredientes: Rusia y su doctrina militar más los casos contrastados del desvío de datos personales de usuarios de Facebook con fines económico-electorales (Cambridge Analytica). Es decir, se utiliza Rusia + FB / protección de datos para apuntalar las presiones contra las plataformas.
En todo este proceso puede ocurrir, como en la vida misma, que sea más útil y atractivo el camino que el destino final. Bajando hacia Andalucía, la playa y la tumbona, pocos kilómetros antes de llegar a Despeñaperros, término municipal de Santa Cruz de Mudela (Ciudad Real), se encuentra el santuario llamado de Las Virtudes, con una plaza de toros cuadrada adosada a la ermita, un paraje ideal para filosofar o comerse un bocadillo de tortilla de patata con pimientos, traído de casa. Su recuerdo compite con el de la playa (o de la alcazaba de Málaga y su museo Picasso).
La sorpresa de Las Virtudes, hablando de desinformación y de la UE, no son las conclusiones que ha sacado en esa Comunicación el ejecutivo comunitario, sino el camino recorrido, el informe de especialistas presentado en marzo, que desbrozaba el tema con criterio periodístico riguroso; y otro informe de abril que nos descubre los intereses económicos que andan en juego.
Editores de noticias contra plataformas 
La Comisión Europea encargó un estudio a su Centro Común de Investigación (JRC) sobre las noticias falsas y la desinformación, más concretamente ha realizado una investigación sobre el impacto de la transformación digital de los mercados de noticias sobre la calidad de la información. En ese estudio publicado también en abril se indica que dos terceras partes de los consumidores de noticias en línea prefieren acceder a ellas a través de plataformas que funcionan con algoritmos, como los motores de búsqueda y los agregadores de noticias, así como por medio de las redes sociales. También se afirma en ese estudio que el poder de mercado y los flujos de ingresos han pasado de estar en manos de los editores de prensa a las de los operadores de plataformas, que disponen de los datos para concordar a lectores, artículos y anuncios de la forma más eficiente. Aquí están las claves más importantes, las económicas y las prácticas: quienes distribuyen los contenidos no son quienes los elaboran.
La distribución digital de noticias ha disminuido el papel de los editores. Es decir, se ha separado la función de editor y gestor de contenidos y en gran medida se ha transferido la segunda hacia la publicidad conducida por algoritmos, que maximiza tráfico e ingresos.
En toda esta polémica de las noticias falseadas y la desinformación debatimos periodistas y lectores sobre contenidos, en un asunto agitado por intereses empresariales; a quienes se ha unido el grupo de presión sobre la seguridad, siempre ávido de argumentos.
No hay que subestimar el poderío de la industria nacional dedicada a la comunicación, empresas que consiguieron hace pocos años que Google cerrara en España su agregador de noticias -Google news- o al menos lo limitara y mucho. Ahora han encontrado como compañero de viaje al lobby de la defensa y la seguridad, claramente a sus terminales políticas, lo que tiene muchos riesgos, y no es el menor la credibilidad escasa de ambos sectores, la creciente distancia entre ciudadanos y medios de comunicación -a quienes se ve como una prolongación del poder político y económico-, la creciente distancia entre ciudadanos y los responsables de la seguridad.
Podríamos resumir diciendo que la Unión Europea se ha animado a mediar entre editores y plataformas para abordar la desinformación, y se alinea con los primeros, y lanza también algún guiño sobre seguridad que siempre está de actualidad; lo más interesante son claramente los materiales intermedios del proceso, porque no toman partido, describen la situación y ofrecen datos para los interesados más en reflexionar sobre el tema que en defender banderas.

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