sábado, 13 de octubre de 2018

Desfile descolorido

Los desfiles son vistosos, mucho, no es que haya que ir a buscarlos, pero si te encuentras con uno o te invitan y acabas allí hay que reconocer su atractivo.
Transmiten apariencia de orden, de unidad de acción, la uniformidad de los uniformes, el tremendo trabajo que tienen detrás; el orden es el caos organizado con la práctica de horas, días, meses; más de 4.000 personas desfilaron este 12 de octubre por la Castellana de Madrid, mucha gente y mucho trabajo detrás que debemos respetar.
Los desfiles militares se inventaron para rendir pleitesía y dar miedo al vecino, aunque en este último nuestro no participaron carros de combate y el mal tiempo impidió el vuelo de cazas, lo que le quitó agresividad.
Desfilaron militares, policías, sí, pero también animales, muchos caballos, bastantes motos, una cabra, e incluso dos princesas, los niños hasta los 12 ó 13 años tienen más parte animal que humana y suavizan mucho un desfile militar. Los vehículos de limpieza detrás de los caballos haciendo ochos en el asfalto dibujaban una coreografía muy vistosa.
Hasta uno de los militares de los Regulares de Ceuta tiraba al aire un bastón de forma espectacular, como una majorette, desconocemos la utilidad bélica del movimiento pero se agradece.
No comparto por tanto la opinión de quienes como Mariano Rajoy, entonces presidente del Gobierno, decía sobre la celebración del 12 de octubre "qué coñazo de desfile". A pesar de su comentario despectivo, de la reducción durante su mandato del 10% de las plantillas militares, de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, del recorte sustancial del presupuesto en seguridad, de castigar las condiciones laborales de empleados públicos uniformados, pues nadie le chistó durante siete años en la Castellana de octubre, como debe ser.
Hay algunas geografías más aficionadas a los desfiles que otras, uno imagina a los irlandeses todo el día desfilando y tiñendo de verde lo que les rodea, por el País Vasco abundan también los desfiles de hombres.
Otro asunto distinto es que en la celebración de la Fiesta Nacional, así se llama, nada de Hispanidad, Raza y otros asuntos del pasado -aquí alguna explicación-, no se nos ocurra otra cosa que bandera, monarquía más desfile militar.
Los tiempos parecen estar pidiendo algo distinto, aún reconociendo la experiencia de la Iglesia católica y la milicia para afinar el protocolo, dos milenos al menos de práctica; reconociendo el oficio de la Corona, los reyes acaban con las manos moradas de tanto saludar al millar de invitados en palacio después del desfile, nos informa TVE con un detalle que no sé si merecemos saber (el escritor Manuel Vilas tiene una descripción estremecedora de una situación de este tipo).
En tiempos de ZP se montó una batucada con Carlihnos Brown en el mismo escenario por la tarde, aunque se sospecha que no asistió el mismo público que por la mañana. Se abandonó la idea.
En este primer desfile del 12 de octubre de Pedro Sánchez se han incorporado vehículos de Protección Civil como innovación, tímidos avances en cualquier caso que necesitarían doscientos años para cambiar el panorama.
Desde el siglo XIX han evolucionado las celebraciones. Sin ir más lejos, en la crónica de tribunales descubrimos que la clase dirigente celebra hoy las comuniones con cañones de confeti y felinos con forma de coche en el garaje, se han modernizado.
Viejos o nuevos, los desfiles son una representación teatral que merecen respeto, salvo que no sean incluyentes.
La bandera y el himno y conceptos abstractos como la nación representan a todos los españoles, de cualquier ideología y hasta a los no aficionados a los símbolos y las abstracciones, y las Fuerzas Armadas son un instrumento del Estado, obedecen al Gobierno, que si les ordena ir a Irak, van, si les ordena volver, vuelven, si les ordena regresar, allá regresan, pero nada de garantes ni de las esencias ni de valores eternos, eso es tan del siglo XIX como los malos desfiles.
La comunidad política llamada España decide financiar un instrumento de emergencia llamado Fuerzas Armadas y lo pone a desfilar en grandes ocasiones con la idea de que nos representan a todos.
La bandera y las FAS son comunes a quienes lloran a su paso y a quienes sienten su país y lloran sinceramente con la subida del Salario Mínimo Interprofesional o cuando el Fondo de Garantía Salarial abona a los dos años los salarios que un empresario pirata de la comunicación se negó a abonar a un periodista novato.
La actualidad ha derivado en que se encuentran más banderas españolas en un mitin político que el 12 de octubre en la Castellana, se celebran mítines donde no se ve el escenario de tanta bandera, y ahora con la competencia PP-Cs-Vox es todo una sopa rojigualda.
Nada en contra, el único inconveniente de todo esto es que los símbolos hay que cuidarlos.
Por poner un ejemplo, la avalancha de banderas de España que surgieron en otoño de 2017 como reacción al amago secesionista en Cataluña, que pueblan fachadas desde entonces, se han convertido un año después en trozos de tela amarillenta, banderas pardas en los balcones, la España de los balcones pardos, que diría Pablo Casado.
Otro caso similar ha ocurrido este mismo 12 de octubre, los pantalones de los legionarios desfilando por la Castellana, no había dos verdes iguales, estas cosas hay que cuidarlas.
Una bandera o un desfile descolorido equivalen a la nación descolorida, a la identidad descolorida.
El grito de "okupa" al presidente del Gobierno el día de la Fiesta Nacional suena estridente, intempestivo, grosero, aún más si el público alrededor no reprende al chillón, y sobre todo rompe la magia de la representación. Desde ese momento uno ya no se cree que el cartón azul con picos que mueven por los extremos sean las olas del mar.

Sugerencias


viernes, 28 de septiembre de 2018

Punto y raya

Hay movimientos lineales que producen consecuencias circulares, por ejemplo el viento que mueve las aspas y la maquinaria de un molino, y este proceso en el mejor de los casos tiene como resultado un polvo conocido como harina.
Desde otro punto de vista existen movimientos circulares con resultados lineales, y éste sería el caso de la bicicleta, que nos permite avanzar hacia algún sitio.
De donde no se puede deducir que el movimiento lineal o circular nos acerque a ningún destino, no está asegurado, podemos desplazarnos en línea recta sin sentido alguno y marearnos en círculos sin resultado aparente.
Tenemos obsesiones que nos pueden llevar al Ártico, estudiar chino, no pegar ojo o dar a luz un ratón.
Y nos dejamos la vida en carreras de velocidad en las que resulta difícil encontrar explicación a tanta prisa.
Quizá la solución esté en el cosmos, la astronomía tiene los suficientes agujeros negros, materias y energías oscuras como para albergar la religión del siglo XXI, para quien la necesite o la vaya buscando.
En un universo que tiene que ser finito, con límites como la cúpula de aquella película donde todo se grababa, navegan cuerpos celestes con movimiento circular y a su vez una trayectoria tan larga que no se tiene consciencia de que el recorrido al cabo de cierto tiempo te acaba situando en el punto de partida, eso sí, en un momento diferente que lo hace todo distinto, con lo que la física será un placer, Antonio Vega, pero me quedo con aquello de remover el tiempo con el café.



martes, 24 de julio de 2018

La imagen de la seguridad nacional

Poca repercusión pública ha tenido la reunión del Consejo de Seguridad Nacional que congregó el 16 de julio en el palacio de la Zarzuela en torno al rey Felipe VI a los ministros relacionados con el asunto, casi todos, más el director del CNI más el personal que en Moncloa dirige el departamento de Seguridad Nacional.
De esa reunión salió una foto protocolaria, que puede ser utilizada para el ejercicio de comprobar a quién se conoce, a quién todavía no, si alguno aparecía con los ojos cerrados o si a la chaqueta del otro le tiraba la sisa, que no todo el mundo es fotogénico. Por ejemplo, la seguridad nacional como abstracción que es no parece tener esa cualidad.
Una curiosidad del encuentro y de la foto es que la mayoría de los convocados son nuevos en el cargo y esto tiene su importancia, porque si se está produciendo un cambio político en España tendrá que afectar necesariamente a las políticas relacionadas con la seguridad.
La apelación a que se trata de una política de Estado se suele utilizar para acallar la crítica o tranquilizar a quienes no te conocen, porque el fondo no se sostiene y basta con mencionar cómo se ha utilizado la política antiterrorista contra ZP, a quien hasta se le discute el fin efectivo del terrorismo de ETA exactamente el 20 de octubre de 2011, cuando la organización firma su acta de defunción.
Sobre este asunto se puede comprobar, sin ir más lejos, en el reciente congreso que ha sustituido al presidente del Partido Popular, cómo cuesta abandonar el discurso mantenido en las últimas dos décadas, aunque haya desaparecido la causa.
Sucede que en la reunión veraniega del Consejo de Seguridad Nacional -suele haber otra invernal- se pone un documento sobre la mesa, el llamado Informe Anual de Seguridad Nacional.
Los fotografiados en la reunión no eran los responsables del tema que les convocó ni del contenido del informe, que es la situación de la seguridad nacional en el último año, más específicamente 2017, cuando era Rajoy el presidente, De Cospedal la ministra de Defensa o Zoido el de Interior.
En sentido metafórico se podría decir que dicho informe podría ser también una buena foto de la seguridad del país, con un diagnóstico y actuaciones derivadas, pero tampoco, el documento es una acumulación por ministerios en donde cada uno rellena el espacio adjudicado, en el que conviven la referencia al mayor atentado yihadista sufrido en España desde 2004 -Barcelona y Cambrils en agosto de 2017, 18 muertos sin contar los terroristas- con la formación continua, cursos y seminarios varios, o la diplomacia preventiva en el sector del agua en la que España y Portugal pueden dar buenos ejemplos, se dice.
Pasando al contenido del informe, dedica buen espacio a recordar que el 1 de diciembre de 2017 se presentó la Estrategia de Seguridad Nacional, éste sí un documento que se elabora con voluntad de permanencia -la anterior es de 2013-, que marca las líneas políticas (aquí un acercamiento). Conviene recordar que pasados ocho meses el documento que plasma el mayor "ejercicio de reflexión estratégica" que realiza el Gobierno, con un "diagnóstico acertado" y el propósito de "liderar acontecimientos y anticipar desafíos a través de la mejora continua tanto de los instrumentos de prospectiva como de los de respuesta"... pues no se ha presentado y debatido en el Parlamento, donde existe una Comisión Mixta de Seguridad Nacional.
En seguridad y defensa se ha convertido en un mantra repetir la necesidad de impulsar entre los españoles una cultura de seguridad y defensa, que implica un triplete de conocimiento del asunto más apoyo sin fisuras a sus agentes más adhesión inquebrantable a todo lo que se haga, por lo que sorprenden ocasiones perdidas como ésta de la Estrategia; y otros ejemplos ya sectoriales como la Directiva de Defensa Nacional, nada menos que "el documento máximo del planeamiento de la defensa de España", que data de 2012, porque María Dolores de Cospedal ha entrado y salido del Ministerio sin elaborar la suya como sucede en todas las legislaturas.
En el Informe de Seguridad Nacional 2017 no se jerarquizan las amenazas, no se ofrecen datos y evolución anual que permita comparar entre ejercicios, no se explican las razones para mantener el nivel de alerta antiterrorista en 4 -desde junio de 2015-, el nivel inmediato anterior al máximo que supondría presencia militar en la calle, como por otra parte ya sucede en Francia.
En cualquier caso se pueden destacar algunos contenidos de un informe que presenta un contexto amenazante y una serie de actuaciones que no tranquilizan sobre la inquietud creada previamente.
"Los límites entre la paz y el conflicto se difuminan en un mundo en el que a los conflictos tradicionales se unen los denominados híbridos", se afirma.
Esto de lo híbrido suele aparecer como un cajón donde todo cabe y se suele relacionar normalmente con alusiones sin contenido detallado a las redes sociales y al ciberespacio ("la tecnología ha premiado la interconectividad en detrimento de la seguridad").
En el texto convive la mezcla que solo puede ser interesada entre ciberamenazas y desinformación: "actos como el robo, uso y difusión de de la información y datos sensibles , y acciones hostiles que incluyen actividades de desinformación e interferencias en procesos electorales representan hoy un desafío importante". Una diferencia no menor entre ambas categorías es que la primera es un delito y la información deformada aún no.
Relacionado con lo anterior, el informe pone el foco en muchos apartados en los denominados "espacios comunes globales, como el ciberespacio, el espacio marítimo y el espacio aéreo y ultraterrestre", que "pueden convertirse fácilmente en escenarios de confrontación". La atención parece centrase en estos espacios, que comparten características como la "apertura tanto a Estados como particulares y facilidad de acceso, ausencia de soberanía en el espacio ultraterrestre y algunas zonas del espacio aéreo internacional, débil regulación, y dificultad de atribución de las acciones delictivas que en ellos puedan tener lugar".
El terrorismo se presenta como la principal amenaza a la seguridad del país. En este sentido el informe señala que "el Dáesh ha perdido territorio, pero su amenaza no ha disminuido", afirmación que merece una larga explicación que no se ofrece.
Se destaca el peligro de retornados violentos, detallando que "el número de españoles o residentes en España que se desplazaron a Siria e Irak se estima en 223, de los que 48 han fallecido, 135 siguen en zona de conflicto y 37 han retornado a España". En los atentados de Cataluña no estuvieron implicados este tipo de terroristas retornados, sino "el carácter endógeno de una parte de la amenaza terrorista" sobre la que también se alerta y poco se dice acerca de las medidas tomadas.
Movimientos migratorios hacia Europa en 2017 (DSN).
En el apartado de terrorismo aparecen con generosidad alusiones a las víctimas del terrorismo e incluso que "se continúa elaborando inteligencia sobre la situación interna de ETA y sus planes de futuro", sin especificar las conclusiones.
En una democracia como la nuestra las Fuerzas Armadas actúan en el exterior del país principalmente, y en este sentido el informe hace un telegráfico repaso geográfico por el planeta, con las 17 operaciones internacionales con presencia militar española en el último año.
No falta una mención a la industria y un recordatorio de programas como el submarino S-80 -que ha duplicado su presupuesto inicial sin resolver aún problemas de diseño- como ejemplo del "exitoso modelo que tan buenos réditos ha dado a la industria naval española".
Anima el informe a España a aprovechar el "momento de redefinición de la OTAN", no se indica en qué sentido, y anima a la Alianza a una mayor presencia en el Mediterráneo.
En términos militares destacan las alusiones al Golfo de Guinea, vinculado al suministro energético hacia nuestro país que tiene en África el mayor porcentaje del petróleo y gas que consume, aunque se potencia la diversificación también desde otros orígenes que incluye hasta Rusia como suministrador del 10% del gas que España importa (como objetivo).
Gran interés parece tener que "se ha continuado incrementando las capacidades en las áreas de defensa, explotación y respuesta del Mando Conjunto de Ciberdefensa", lo que abona la impresión de que el Ministerio de Defensa se ha reforzado en los últimos años en inteligencia y capacidad de vigilancia y actuación en redes, coincidiendo con la marcha del CNI a la vicepresidencia en Moncloa, organismo que ahora ha vuelto a depender de Defensa.
Se dedican apartados en el informe al crimen organizado (drogas), a las armas de destrucción masiva (se apoya el acuerdo con Irán que Trump ha roto), se habla de espionaje (alusión bastante clara a Marruecos vigilando a sus nacionales), seguridad marítima (protagonismo creciente, aunque la piratería ha bajado a niveles desconocidos), la inmigración entendida como una amenaza a la seguridad... No falta en el informe incluso un capítulo bajo el nombre de seguridad económica donde figuran los grandes avances que el Gobierno Rajoy pensaba que estaba realizando en ese área antes de ser desalojado del poder.
Del conjunto del informe es difícil hacerse con una idea de la seguridad nacional, que sigue aparentemente sin ser nada más que la suma de lo que hacen los actores que se dedican profesionalmente a la seguridad, y hasta es probable que algunos de ellos desarrollen actuaciones contradictorias entre sí.
Pese al entramado orgánico creado en los últimos años, destinado a la coordinación de actuaciones bajo un enfoque que se autodefine como integral, la seguridad nacional hoy en España aún no ha superado la agregación de sus partes. La integración y valor añadido, a falta de un consejero de seguridad nacional, lo adjudica el sistema creado por elevación al propio presidente del Gobierno, cuyos titulares no han entrado fácilmente en estos asuntos -el tema y sus actores abonan el síndrome de Estocolmo-, por lo que delegan la tarea en su director de Gabinete, hasta ahora.
Ilustración de la Estrategia de Seguridad Nacional.
Podría en suma concluirse con un primer acercamiento al informe que la suma de fotos no construye una imagen de la seguridad nacional, si bien hay que tener en cuenta que en estos asuntos hay que distinguir entre seguridad entendida como amenazas, medios y respuesta, con datos, y por otra parte la percepción de la seguridad que tiene el ciudadano; influir sobre esa percepción es el objetivo de mucho de lo poco que se cuenta.

martes, 3 de julio de 2018

La Europa no construida

Artículo publicado también en la web del proyecto de
Dos días antes de que una mayoría parlamentaria censurara la competencia profesional de Mariano Rajoy para dirigir el país, con el consiguiente nombramiento de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno español, José Borrell participaba en un acto de la Fundación Alternativas, en la presentación de su análisis anual sobre el estado de salud del continente: "Informe sobre El estado de la Unión Europea 2018. Los Estados europeos ante las reformas de la Unión", dirigido por Diego López Garrido.
Resulta al menos curioso que quien expresara sus opiniones en el marco de un debate organizado por un think tank tuviera en horas la oportunidad de aplicarlas como ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, viaje exprés del poder deliberativo al ejecutivo, siempre con permiso del presidente del Gobierno y de la realidad, a la que llaman tozuda.
Entre las preguntas no formuladas a los intervinientes se encontraba cuán cerca o lejos estaba la Fundación Alternativas de convencer con su análisis y sus argumentos al co-patrocinador del propio informe, nada menos que el Ministerio de Asuntos Exteriores. Uno de sus directores generales allí presentes, mostrando simpatía por el documento, expresó su falta de ambición europea y exceso de euro-escepticismo, y señaló una infinidad de fracturas, entre países del norte y del sur, del este y del oeste, entre países del euro y sin la moneda; dentro de cada país entre generaciones, entre partidos del sistema y antisistema, entre electores y gobernantes... A pesar de lo anterior dijo no querer entrar en política.
El caso es que el hoy ministro Borrell expresó en los últimos momentos de su vida anterior su preocupación por Italia, que el gran problema de la UE hoy se llama Italia, uno de los grandes de la UE hoy gobernado desde el neofascismo. Días después la negativa italiana a acoger algunos refugiados o la voluntad de elaborar un censo de gitanos confirman los temores.
Destacó Borrell de Italia cierta catástrofe social, su desigual distribución de la renta, precariedad, estancamiento económico, la emergencia de partidos políticos que cuestionan el sistema pues los italianos no se sienten ni representados ni protegidos, afirmó, con lo que acabaron votando a un cómico (Beppe Grillo), eso sí, después de varios primeros ministros que fueron nombrados sin pasar por las urnas (tecnocracia y populismo, esta ya no es de Borrell, alternándose en el poder).
En la presentación del informe, el vicepresidente de la Fundación, Nicolás Sartorius, incidió en el absoluto déficit social de la UE: los populismos son el efecto de la crisis de Europa, no su causa, dijo; la UE y los gobiernos nacionales no han protegido a sus ciudadanos en la crisis, que luego han reaccionado electoralmente apoyando soluciones milagrosas barra desastrosas; hay que elegir entre lo social o más nacionalismos; es imprescindible introducir la agenda social en las políticas de la UE, salario mínimo, protección contra el desempleo, pensiones.
Para López Garrido, partidario de reformar hasta los Tratados, la Europa social es el agujero negro de la Unión, ámbito entonces donde avanzar junto con otros como la reforma del euro (seguridad frente a crisis financieras), la armonización fiscal (impuestos de multinacionales tecnológicas y lucha contra paraísos fiscales), avanzar en una política europea de asilo y en otros campos como seguridad y defensa. Sostiene el director del informe la necesidad de reaccionar a amenazas como el nacionalismo populista  y su apuesta identitaria excluyente (aquí incluye Bréxit y Cataluña), ante un hijo de lo anterior que es el proteccionismo (Trump), la amenaza de un renacido autoritarismo, la xenofobia y la agrupación de Estados por afinidades que debilitan el conjunto.
Es este 2018 un año decisivo para diseñar las reformas que Europa necesita y que se deben consolidar en forma de propuestas presupuestarias (2021-2027, ahora en negociación) y debate ante las próximas elecciones al Parlamento Europeo de mayo de 2019.
El documento de Alternativas concluye con una serie de recomendaciones en la línea de avanzar hacia una unión política de naturaleza federal, recomendaciones que firma el Consejo de Asuntos Europeos de la Fundación del que formaba parte Josep Borrell. Se aboga por controlar el respeto a los principios democráticos de los países miembros de la misma forma que se controla el cumplimiento de los criterios económicos; se sugiere una defensa sin fisuras del pacto nuclear con Irán e incrementar la presencia en Oriente Próximo; se recomienda avanzar en un entendimiento a medio plazo con Rusia; en seguridad y defensa la Fundación apoya la declarada autonomía estratégica de la UE y un cuartel general capaz de planear misiones civiles y militares, ejecutivas y no ejecutivas; se insiste y mucho en que frente al avance de los nacionalismos la única alternativa es acentuar las políticas sociales de ámbito nacional y también europeo, aspectos concretos como la calidad en el empleo, derechos sociales y laborales, impulsar políticas activas de empleo, llenar de contenido real y efectivo el pilar social europeo presentado con trompetas tronantes en noviembre de 2017.
Sostiene la Fundación Alternativas en documento publicado en días inmediatamente anteriores a la formación del actual Gobierno de Pedro Sánchez que celebradas ya las elecciones en Francia y Alemania, con Reino Unido retirándose del club e Italia perdiendo influencia, "España debería aprovechar esta ventana de oportunidad para incorporarse al núcleo del liderazgo europeo".
Hace unos años se puso de cierta moda el urbanismo virtual: el Madrid no construido se llamó una exposición; y también la historia alternativa: qué hubiera pasado si Franco no hubiera provocado una guerra civil, si John F. Kennedy hubiera muerto de viejo en la cama, si el general Prim no hubiera sido asesinado, si Aznar no hubiera apoyado la invasión de Irak...
La realidad es una extraña mezcla de lo que se hizo y lo que no llegó a ser por falta de voluntad o porque no se pudo. Veamos cómo continúa la construcción política de Europa, y si no gusta su evolución siempre es posible organizar dentro de un lustro un curso de verano, con el título: "¿Murió el proyecto europeo por falta de política social?". En Jaca.

Sugerencias


lunes, 18 de junio de 2018

Europe should leave out Ikea

"Europe is not in crisis, the European Union is under construction", a Spanish high official working for the Commission said some years ago in a public event in Madrid, using that wise language between the forcefulness of English and the diplomatic occurrence.
The fact that Europe is in permanent construction for half a century leads me to the image of a couple spending weekends in Ikea. 
After the Second World War, in the aftermath of inmense destruction, pan national political movements grew up with different fates, but the European project is the uniqueness that has survived, among those movements like that pan Arabism ruled by the Egiptian Gamal Abdel Naser, the pan Americanism that rested at last in the brand of an airline company (Pan Am, that went bankrupt in 1991); Tropicalism which bear the name of a musical movement created by the Brazilian Caetano Veloso.
For more than five decades the European political project has become established while new members have joined it. Even today Balkans countries and Turkey are knocking at the door. However we cannot hide the problems and lack of unanimity among the 28 state members in making decisions which is more complex than ever.
Against all odds, the European Union has recently reacted to a couple of disasters with the capability  to destabilize a pyramid, Brexit and Trump, but the outcome is not clear. As far as it is known, the Community budget for the period 2021/2027 does not give enough clues, excepting in Defense industry issues, where there is a the clear ambition to do something in common.
The last news about Europe is coming from the south of the continent. The French President Emmanuel Macron won the elections against the extreme right party with a clear pro European political program.
In the first days of June new governments have taken office in Italy and Spain, marked by Euro-skepticism in the first case, while in Madrid the new executive of Pedro Sanchez includes an ex president of the European Parliament –Borrell- and the last general manager of budgets of the European Commission itself –Calviño-, showing the Spanish will to end the international irrelevance in recent years betting on Europe.
With 61 years of marriage Europe no longer has the age to continue painting walls and buying furniture in Ikea as a newlywed couple. It is the time to cement the relationship and watch TV calmly lying on the sofa. In this situation the so called European Pillar of Social Rights -proclaimed by EU leaders last November full of sound and fury- could be the key to complete the construction of a political community.
There will be no future or common defense without social Europe, because there will not be a political community to defend.
The time to fight against Ikea assembly instructions has gone. It is time to enjoy the furniture.