martes, 5 de diciembre de 2017

Europa social y militar, juntas o ninguna

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
En este otoño de 2017 la Unión Europea ha registrado dos avances políticos relevantes, uno en el ámbito militar y otro en el social, dos campos aparentemente desconectados, hoy raquíticos, que de avanzar supondría la consolidación del edificio comunitario.
Con el boato que merecía la ocasión, en la cumbre de Gotemburgo (Suecia) del 17 de noviembre se promulgó el llamado Pilar Social Europeo; firmaron Comisión Europea, Consejo Europeo y Parlamento Europeo, los tres bajo responsables políticos conservadores.
¿Qué ha ocurrido para tamaño consenso? Pues la coincidencia en el diagnóstico: Europa no respondió ante los ciudadanos bajo la crisis financiera, social, política e institucional que ha marcado los últimos años, traducido en desafección hacia Gobiernos nacionales y también hacia Bruselas. La descomunal movilización de recursos públicos no se destinó a proteger a un ciudadano a la intemperie.
En lenguaje comunitario el edificio se sostiene hoy sobre tres pilares: el mercado compartido, la política exterior y los asuntos policiales-judiciales.
Éste sería un cuarto pilar de la UE de derechos sociales a partir de una serie de principios estructurados en tres categorías: igualdad de oportunidades y de acceso al mercado de trabajo (educación y formación, igualdad entre sexos, apoyo activo para el empleo); condiciones de trabajo justas (y de calidad, salarios decentes, respaldo en caso de despido, equilibrio entre las vidas profesional y privada); y protección e inclusión social (educación y asistencia infantil asequibles y de buena calidad, prestaciones por desempleo, renta mínima, pensiones, sanidad, acceso a servicios esenciales como vivienda, transporte, energía o comunicaciones digitales).
En relación con el segundo asunto militar, el pasado 13 de noviembre los ministros de Exteriores y Defensa de 23 Estados miembros firmaron una notificación conjunta sobre la PESCO, siglas que responden a la cooperación estructurada permanente en materia de seguridad y defensa.
Se trata de "mejorar la coordinación e incrementar la inversión en defensa y cooperación en cuanto al desarrollo de las capacidades de defensa".
Entre los compromisos de los que se habla la UE figuran "el aumento constante de los presupuestos de defensa" e iniciativas como incrementar las inversiones materiales, los proyectos de capacidades colectivos e industriales y los gastos dedicados a innovación.
En el documento aparece en 15 ocasiones el término "vinculante" ("binding"), asociado casi siempre a "compromiso", lo que refleja la intención de acabar en este asunto con las declaraciones gaseosas.
Síntoma del estado de ánimo que se ha creado o se quiere transmitir, el editorial de la Revista Española de Defensa (medio oficial del Ministerio), junto con loas algo impúdicas al primer año de De Cospedal al frente de la casa, añade eufórico que "España, junto con Alemania, Francia e Italia, ha liderado en los últimos meses el decidido empeño de la UE por conseguir una auténtica Europa de la defensa".
Hasta el momento tanto el Pilar Social como la PESCO son ya bastante más pero sobre todo una declaración de intenciones que se tendrán que concretar en un plan de acción y en el presupuesto.
Según el funcionamiento de las instituciones comunitarias, nos encontramos en la actualidad bajo el marco financiero plurianual 2014-2020, por lo que hablaríamos ya del siguiente quinquenio y ahí debería figurar con sus dotaciones el nuevo pilar y medio de la UE, supuestamente -hasta que se confirme no será definitiva- con la salida del club y de sus cuentas del Reino Unido y contando con que la comunidad se pueda o se quiera seguir financiando con el actual 1% del PIB, que no parece elevado para afrontar objetivos ambiciosos.
Tanto la Defensa como los servicios sociales son hoy competencias nacionales, ligadas a la soberanía nacional, núcleo de los Gobiernos centrales, cada vez más centrados en un discurso securitario, y en el caso español el Estado social descansa principalmente en las Comunidades Autónomas; en ninguno de los dos casos se habla hasta el momento de ninguna cesión de soberanía.
En el apartado social confiemos en la capacidad demostrada de transformación del capitalismo tras las crisis de la última década, también en la sensibilidad social del conservadurismo centro y noreuropeo, ya que no hay contramodelo -real o sospechado- frente al que reaccionar al otro lado de los Urales ni la socialdemocracia vive su mejor momento electoral para imponer su programa.
Si la Europa política continúa siendo principalmente un mercado no requerirá ni avanzará una política común o coordinada de Defensa, como mucho progresará lo afectado por intereses empresariales, siempre ligados hoy a la innovación y desarrollo tecnológico.
En contra de lo que se escucha en foros sectoriales, la seguridad no garantiza el Estado del bienestar o la convivencia pacífica y el ejercicio de las libertades, sino que es una consecuencia.
La Defensa protege una comunidad política y si ésta no existe no resulta necesaria su protección militar; porque no hay realidad política creíble que carezca de un componente social consistente.
Por paradójico que resulte, la Europa social y militar comparten el mismo futuro; porque sin pilar social compartido no hay Europa ni entonces habrá política común de Defensa.

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martes, 28 de noviembre de 2017

Welcome migrants?

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
Un periódico alemán en papel -'Der Tagesspiegel'- ha publicado recientemente en decenas de páginas el nombre y apellidos, origen y circunstancias de la muerte de miles de ahogados en el Mediterráneo, concretamente 33.293 personas que han  fallecido intentando alcanzar Europa desde 1993.
La fuente es una red holandesa contra el racismo y la intolerancia -UNITED-, con la que cooperan medio millar de asociaciones por todo el continente, que recopila muertes documentadas.
Buena idea: poner cara a los problemas, personalizar la información.
Cuando se publica que una estampida de marroquíes causa equis muertos cuando acudían a recibir comida en Esauira se utiliza un término habitualmente empleado con animales y colectivos uniformes; nunca escribiríamos que una estampida de madrileños en el Madrid Arena causó la muerte de cinco chicas. Hay que poner cara a la noticia y evitar el racismo verbal.
Sea por refugiados políticos, inmigrantes económicos o ambas situaciones combinadas de miles de personas tratando de cruzar las fronteras de Europa el fenómeno ha estado de actualidad y se va a continuar acrecentado, aunque con algunos cambios.
En este 2017 se ha duplicado la llegada irregular de extranjeros a España por mar, en una cifra que se acerca a las 20.000 y es la mayor desde la crisis de los cayucos a Canarias de hace una década. Los últimos proceden de países del sur del Sáhara en la mitad de los casos y destaca la presencia creciente de marroquíes y argelinos; y también es en parte novedosa la zona de llegada a las costas españolas, Granada, Almería, Murcia y Alicante a través del mar de Alborán.
La OIM, Organismo de las Naciones Unidas para la Migración, informa de que 160.000 migrantes y refugiados han sido localizados alcanzando Europa por vía marítima este año (hasta el 19 de noviembre), con casi el 75 por ciento llegados a Italia (115.000) y el resto dividido entre Grecia (25.000) y España.
La cifra total representa la mitad de las llegadas a Europa por mar en 2016, bajan los números pero se observan indicios de un cambio de las rutas de entrada hacia nuestro país.
Existen otros dos elementos que pudieran influir en un cambio en las tendencias conocidas hasta ahora. Por una parte, la recuperación económica, si bien matizada por la precariedad laboral, es y ha sido siempre el primer efecto llamada para cruzar el Mediterráneo.
Otra circunstancia reciente es el fin probable a corto plazo del territorio controlado por el Dáesh en Siria e Irak, lo que debería reducir sensiblemente el impulso de los habitantes de la zona a escapar e incluso regresar en algún caso, siempre que no ocurra un nuevo incendio ahora en Líbano como algunos parecen estar alentando con voluntad pirómana.
En cualquier caso, la nacionalidad de los refugiados supera con generosidad a los procedentes de Oriente Próximo, quienes no suelen elegir España para entrar en Europa.
En los últimos años, coincidiendo con una grave crisis económica, se ha tratado a los refugiados políticos como a inmigrantes económicos; ahora se corre el riesgo de tratar a los inmigrantes como refugiados, mal en cualquier caso y sin un criterio comunitario compartido.
Ambos países bajo gobiernos conservadores, Alemania ha recibido a cientos de miles de refugiados y España a poco más de 2.000.
Desde el acuerdo entre la UE y Turquía de marzo de 2016 se ha conseguido reducir la presión migratoria en el Mediterráneo oriental, no relacionada con el incremento actual en el Mediterráneo occidental que más nos afecta.
La respuesta a estas crisis migratorias como UE ha sido escasa y centrada en la puesta en marcha de mecanismos de seguridad, con medios militares en el Mediterráneo (operación EUNAVFOR MED Sophia), seguridad que casi nunca suele funcionar por sí sola para resolver problemas, sí para ganar tiempo para la política, para la acción política, cuando se produce.
Allá por 2006 con 30.000 personas llegando a las costas canarias el Gobierno fue conformando una serie de actuaciones que se acabaron llamando Plan África, que incluía la presencia de la Guardia Civil en Mauritania y Senegal apoyando a las fuerzas de seguridad locales -allí continúan- acompañado de iniciativas de desarrollo, Plan que se truncó con la crisis más allá de la presencia policial de la que poco se informa.
Todo parece indicar que asistimos a un nuevo repunte en la llegada de refugiados e inmigrantes a España, sin olvidar nunca que las cifras son muy inferiores aún a otras partes del Mediterráneo.
Los medios de primera asistencia no parecen preparados, y el avanzado mecanismo tecnológico que vigila las costas de la península podrá certificar la llegada, no evitarla.
Nadie podrá decir que la situación nos ha cogido por sorpresa.
Por experiencia propia y cercana, por recursos, por indicios, la imprevisión en temas de inmigración hoy no sería admisible.

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martes, 14 de noviembre de 2017

¡Viva la diferencia!

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
Pisamos un planeta extraño donde se producen cosas anormales, como lo prueba la existencia de tierras raras y de enfermedades raras.
Con la expresión tierras raras se hace referencia a 17 elementos químicos: escandio, itrio y los 15 elementos del grupo de los lantánidos (lantano, cerio, praseodimio, neodimio, prometio, samario, europio, gadolinio, terbio, disprosio, holmio, erbio, tulio, iterbio y lutecio). Se parece a la lista de los reyes godos.
Su nombre se debe a que la extracción es bastante dispersa y no concentrada, por tanto la rareza no viene de que sea poco común o frecuente, sino que resulta extraño encontrarlos en una forma pura, son raros por mestizos. Algunos de estos elementos son muy apreciados y utilizados en la industria tecnológica.
Pero es interesante apreciar que las tierras raras no lo son tanto, si bien el nombre influye en lo nombrado y cargan cierta fama negativa que no merecen, otra cosa es que los proyectos mineros que se plantean no garanticen su explotación con rigor por ejemplo en el aprovechamiento de la mucha agua que requieren estos procesos.
Las enfermedades raras lo son porque afectan a un porcentaje muy pequeño de la población, lo que implica un diagnóstico tardío y tratamientos caros o directamente inexistentes. En este caso lo raro sí se justifica por escaso y por tanto poco estudiado, consecuencia de su falta de rentabilidad para la industria farmacéutica.
Lo raro además atrae la atención de los medios de comunicación y la curiosidad del personal. 
Y esto ya salta de casos individuales y se puede considerar categoría: nos rodean informativamente sucesos muy minoritarios, relevantes por su originalidad.
En política, los derechos individuales se han impuesto también a los colectivos.
Leemos avances o retrocesos de la suerte de los transgénero en las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos del norte de norteamérica, tema más tratado que las muy numerosas violaciones o los suicidios en esos ejércitos; aparece publicado que el Tribunal Constitucional alemán autoriza la inscripción de personas de un tercer sexo en el registro civil; conocemos la llegada en lo que va de década de un millar de niños por gestación subrogada, una especie de subcontratación de la maternidad en el extranjero, que aquí es ilegal.
Entender todo esto es una obligación.
Por aquello que nunca dijo Bertol Brecht de que si vienen a por tu vecino anda con ojo por si los mismos vuelven a por ti.
La segunda razón es de salud mental, cuando se renuncia a entender es que algunas de las conexiones entre neuronas han dejado de funcionar.
Lo comprendemos todo o lo intentamos, pero lo anterior muestra indicios de que la defensa de derechos y casos muy individuales ha copado el interés informativo. Existen 17 millones de refugiados en el mundo, más otros cinco millones de palestinos, personas que han cruzado fronteras huyendo por cuestiones políticas o conflictos, pero el gran volumen ya solo llama la atención para el big data. Leo antes el relato de un transexual sirio que el de un millar de compatriotas tirados en cualquier frontera europea. 
Nos encanta la diferencia, porque nos hace únicos.
La nacionalidad y la lengua, el sexo, la ideología política y religiosa, la enfermedad, el equipo de fútbol, la formación y el trabajo convierte a cada persona en un ser irrepetible. Soy transgénero, voto a Vox, adventista del Séptimo Día, diabético, seguidor del Numancia, biólogo por estudios y conductor de autobús, no hay otro como yo.
Ahora bien, entre tanta individualidad que no me venga ningún populismo a definirme de un brochazo con la mitad de la población de mi país. No hay bandera que me defina, cualquiera que elijamos me simplifica, soy único. ¿O no?
La realidad parece mostrar a millones de individuos únicos moviéndose al ritmo que marcan cornetas simplificadoras.

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Rusia y Cataluña

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
Nos cuentan y dudamos de que Assange Wikileaks y Putin, con algunos amigos venezolanos, amenazan coordinados la democracia española difundiendo informaciones falsas sobre Cataluña que persiguen desestabilizar el país como parte de una operación para debilitar a la propia Unión Europea.
Leemos: la maquinaria rusa ganó la batalla ‘online’ del referéndum ilegal. Mejor convertirlo en pregunta: ¿La maquinaria rusa ganó la batalla ‘online’ del referéndum ilegal?
Un primer acercamiento nos lleva a cómo se reacciona ante las etiquetadas como fake news o noticias falsas.
La socióloga Belén Barreiro en su último libro -"La sociedad que seremos"- toca el tema de forma tangencial, pero clara: argumenta con datos que las personas más familiarizadas con la comunicación digital son las menos propensas a creerse una información sorprendente o dudosa, porque están acostumbradas a contrastar lo que leen.
Sobre los canales, Barreiro dice que "hoy por hoy sigue habiendo más ciudadanos que consumen política en la prensa y en la radio que en internet; y que "en nuestro país, para hacer llegar la política al mayor número posible de personas, la gran aliada sigue siendo la televisión, sin parangón con cualquier otro medio de comunicación".
"Aunque parezca lo contrario, la audiencia digital, debido a la voracidad informativa que la caracteriza, es menos manipulable", añade. "Los usuarios de redes sociales presentan una característica: su reacción ante cualquier noticia es contrastarla; la evidencia empírica va en contra de la idea de 'posverdad".
Otra línea de interés es qué hacemos ante una pantalla: tras la consulta del correo electrónico y la búsqueda de información, la lectura de noticias es la tercera actividad más popular en internet. "La Red se ha convertido en el medio de medios: a través de Internet los ciudadanos acceden a los medios de comunicación tradicionales, ahora digitalizados, como la prensa, la radio y la televisión on line", y también redes sociales, sostiene Barreiro.
Para lo que aquí interesa simplifiquemos diciendo que la mayor parte de los contenidos que circulan por vía digital son producidos por medios de comunicación tradicionales. En este sentido, veamos lo que ocurrió el 1 de octubre y alrededores.
Los enlaces más compartidos en esas fechas sobre los sucesos en Cataluña procedieron de El País, en segundo lugar del conglomerado RT y Sputnik (relacionados con el Gobierno ruso), seguidos por The New York Times, The Guardian y a cierta distancia EFE y RTVE. En este apartado, mayoría absoluta de medios tradicionales y no sospechosos de tergiversación excesiva, sólo la habitual.
"La campaña de comunicación en redes sociales de los independentistas fue un éxito", se nos dice en referencia al referéndum ilegal celebrado el 1 de octubre, día en que coincidieron en el tiempo y el espacio las urnas y los palos.
Pero fue por la injerencia rusa, señalan, a partir de un minucioso estudio de cinco millones de tuits que no es accesible ni desde los medios que lo recogen ni en la Universidad donde el investigador colabora y se presenta como. Quizá haya sido un encargo del Gobierno del que se ha filtrado la contraportada.
No estamos hablando en cualquier caso del hackeo del correo electrónico de Rajoy o Sáez de Santamaría, por poner un ejemplo, como sí ocurrió con Hillary Clinton, sino de tráfico por las redes de información de segunda categoría o directamente inventada. La difusión principalmente a través de cuentas falsas y zombies no es influencia, aunque la facilite.
Sí ha servido este asunto para descubrir a Assange y Snowden, sus visitas y los efectos nefastos sobre la salud mental de vivir cinco años en una embajada sin salir de allí.
La Unión Europea dedica a 14 personas de comunicación, no contratadas para la misión expresamente, a recopilar estos intentos de desinformación aparentemente procedentes de Rusia y amigos, y elabora un boletín semanal sobre el asunto que cierra con una larga advertencia donde se aclara que las informaciones falsas recogidas no necesariamente están relacionadas con el Kremlin; y que la red de detección de noticias averiadas es amplia y el boletín no se puede considerar como una fuente oficial de la Unión Europea.
Ante la confusión, aparecen algunas certezas: se ha perdido el monopolio de la información por parte de quienes lo tuvieron, y lo echan de menos; en redes sociales hay mucho ruido y desinformación, que siempre ha existido en canales más veteranos, papel y ondas, no es novedad; cualquier pedagogía es buena, a infantes y adultos, la mayor parte de noticias falsas me llegan de licenciados universitarios con muy prolongada experiencia profesional y que peinan canas; han surgido iniciativas de gran interés que revientan bulos en minutos, la desinformación ha creado una ventana de oportunidad para la información veraz o con apariencia de veracidad (La Sexta).
Resulta significativa la prudencia expresada sobre estos asuntos por la actual ministra de Defensa y secretaria general del PP, poco habitual en la prudencia con su tropa amenazando por Castilla-La Mancha con aplicar el 155. De Cospedal es la responsable política del denominado Mando Conjunto de Ciberdefensa, que algo sabrá sobre el asunto directamente o como canal de comunicación con aliados, entre ellos los presididos por la persona supuestamente beneficiada de las acciones de desinformación rusa durante la campaña presidencial de hace poco más de un año.
El Mando citado, digamos a título informativo, es el único organismo español autorizado, cuando lo fuera, para emprender acciones ofensivas en las redes.
Podríamos concluir diciendo que la desinformación se combate con información.
El partido de la comunicación antes y después del 1 de octubre no se perdió, sino que no se jugó por incomparecencia de una de las partes, como lo reconocen miembros del Gobierno PP y de la oposición que se han sentado en las últimas semanas a negociar sobre el proceso independentista en Cataluña: no ha existido estrategia de comunicación, más allá de evitar la censura previa en TV3 -como alguno defendía- y dejarla a su aire.
Hace años existía un programa de humor en TV con una sección de falsas tomas falsas, con Javier Capitán y Florentino Fernández; se inventaban los errores que se cometen en cualquier programa y que a menudo se emiten como muestra de buen rollo.
En estos momentos, a la espera de pruebas o argumentos más consistentes, nos enfrentamos a una avalancha de pseudo información sobre falsas noticias falsas.
Cerrando la columna leo: condenada por difamación la exministra francesa que acusó a Rafa Nadal de dopaje. La responsable de Sanidad y Deportes en el Gobierno de Sarkozy se defiende diciendo que algo parecido había leído en periódicos como Le Monde y L'Equipe.

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miércoles, 8 de noviembre de 2017

Al 'procés' le falta música

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
Ilustración de Ricardo en El Mundo de 29-10-2017.
Entre flores, fandanguillos y alegrías, los segadores afilan sus hoces para cortar las cadenas que oprimen Cataluña desde el siglo XVII.
Se dice que dijo Margaret Thatcher que no existe la sociedad, sólo individuos, y entiendo que familias en torno a la mesa camilla.
La frase tiene su importancia porque la pronunció una revolucionaria que triunfó, no el Che Guevara o Malcom X, unos idealistas, la dama de hierro venció e impuso la revolución conservadora y el liberalismo rampante que hoy vivimos; y dio nombre además a un grupo de heavy metal.
Si no existe sociedad es porque se impone el individualismo, la fragmentación social, lo que no impide que quien defienda o lidere transformaciones políticas esté obligado a llegar al sujeto transformable.
En este sentido es significativo que algunas de las principales figuras del secesionismo catalán procedan o se relacionen profesionalmente con la comunicación.
Se recuerda estos días que el expresidente Carles Puigdemont fue redactor jefe del diario El Punt, trabajó en la Agencia Catalana de Noticias y dirigió el periódico Catalonia Today.
Carme Forcadell es licenciada en Ciencias de la Información, aunque luego se orientara hacia la filología catalana; como Junqueras hacia la historia, tres variantes de la comunicación.
No falta algún empresario cercano como Oriol Soler, fundador del diario nacionalista Ara y productor de los últimos vídeos independentistas.
Así como el Partido Popular siempre incluye un asesor electoral en sus gabinetes de crisis, ya sea para negociar con ETA o la unidad del país, el movimiento independentista se rodea de expertos en comunicación, pero todos han descuidado la música.
La pieza más cantada y escuchada últimamente ha sido Els Segadors, el himno catalán cuya letra está repleta de referencias agropecuarias y algún pasaje truculento ("¡Buen golpe de hoz!"), como corresponde al siglo XIX que lo vio nacer, al igual que La Marsellesa habla de grilletes, agricultores y surcos inundados de sangre.
Un buen himno de nueva creación hoy incluiría a camareras de hotel y periodistas sin cobrar pasando a cuchillo al tirano, difícil de imaginar, no es la época.
El cantautor por antonomasia del independentismo, Lluis Llach, ha cambiado la trinchera por el escaño como diputado autonómico hasta la reciente disolución del Parlamento catalán, y se han escuchado más declaraciones a la prensa que su música. Su Estaca remite al franquismo.
Por su parte, en las manifestaciones contra la independencia de Cataluña ha sonado Manolo Escobar y también Peret.
"Eviva España" (literal) es un pasodoble compuesto a comienzos de los 70 por dos belgas, originalmente escrita en neerlandés. Entre los muchos que la versionaron destaca Manolo Escobar, en directa competencia en aquel 1973 con Fórmula V y Eva María marchándose.
"En las tardes soleadas de corrida, la gente aclama al diestro con fervor, y él saluda paseando a su cuadrilla, con esa gracia de hidalgo español, la plaza por si sola vibra ya, y empieza nuestra Fiesta Nacional...".
Si la letra que conocemos es disparatada, el texto original lo superaba: "Con mis manos toco las castañuelas, y con el pie marco el paso del flamenco, sólo visto vestidos andaluces, y en mi cabeza llevo un gran sombrero negro, me gusta el vino y el caviar, la cocina española es un festival".
La rumba catalana es otra alternativa escuchada en las últimas manifestaciones constitucionalistas, aunque la disputa entre Peret y El Pescaílla como autor intelectual de ese estilo permanece viva y no resulta demasiado actual.
Las grandes revoluciones han tenido siempre contenido musical, los JJOO de BCN a Los Manolos, la Transición tuvo mucha música, el fin de la dictadura portuguesa hasta se puso en marcha con la emisión de una canción por la radio.
En este objetivo de asociar la música con la transformación social el mejor Podemos tuvo mucho interés hace un par de años, aunque se intentó imponer el Resistiré del Dúo Dinámico como himno revolucionario, que ni la buena versión de El Cigala pudo popularizar.
Al igual que nunca se ha consumido en España más información mientras que las empresas periodísticas se van al carajo, nunca se ha escuchado tanta música y sin embargo las grandes transformaciones sociales no se mueven hoy con sintonía.
Quizá hayamos descubierto que los grandes desastres y aciertos de la historia son así de ramplones y la épica se la añaden los cronistas a toro pasado.
En una serie infantil que ve mi hija aparecen unos adolescentes en un cementerio, "¿Has oído eso?", pregunta uno, "No, la música terrorífica de fondo no me deja escuchar otra cosa".
A esta crisis constitucional le falta música, o poesía. Sólo aparecen risas y aplausos enlatados.

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martes, 31 de octubre de 2017

Terrorismo incendiario (verbal)

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
Con la rapidez con la que se esfuma el interés informativo y se camuflan las últimas novedades de Gürtel arrasaron a mediados de octubre más de 130 incendios devastadores en Galicia, con el agravante de que amenazaron zonas urbanas y especialmente la ciudad de Vigo.
En dos días ardieron 35.000 hectáreas, la mitad de toda la superficie quemada en España en 2016; el peor balance es la cifra de cuatro muertos.
Se sucedieron declaraciones campanudas y hasta la publicidad institucional de la Xunta habló de "terrorismo incendiario". Fuera de los contenidos pagados, el propio presidente Núñez Feijóo reconoció que durante 12 horas la situación estuvo fuera de control, que son muchas horas de descontrol.
Feijóo: "Galicia no arde, a Galicia la queman. Son terroristas". Añadió como segunda causa los fuegos que entraban desde Portugal, donde se produjeron 40 muertos y su Gobierno acaba de hacer frente a una moción de censura.
Habría que recordar aquí la indefinición internacional de terrorismo, el de Estado es difícil de encajar.
Los diccionarios dan pistas: para utilizar la etiqueta son necesarios organización criminal identificada, objetivos políticos y aterrorizar a la población como medio para acercarse al anterior. No se cumple ninguno de los tres.
Desde la fiscalía de Medio Ambiente de Galicia se reconoce que no han encontrado en años de investigación trama alguna de criminalidad organizada ni con objetivos políticos detrás de las llamas.
Dicen los expertos en el asunto que causas hay muchas y la explicación es mayoritariamente local, localizada, municipal, individual.
"Terrorismo incendiario homicida".
El resultado de la actuación policial en las semanas siguientes a los incendios ha sido de dos detenidos: un varón en Orense, se dice que ecologista, por provocar un incendio al asar unos chorizos; y una anciana en Pontevedra que quemó un rastrojo y una de las hectáreas de las 35.000 achicharradas.
Cuentan los que se dedican profesionalmente a analizar este asunto que para que se produzca un incendio se tienen que dar tres elementos: alguien que prenda la llama, combustible y unas determinadas condiciones meteorológicas.
Estas últimas fueron las peores imaginables: temperaturas por encima de los 30 grados y la cola de un huracán que excepcionalmente se acercó a la península y provocó vientos inusualmente fuertes. Aquí entra en juego la predicción meteorológica, que no es infalible pero se conoce unos días antes.
Sobre el combustible, depende del cuidado a la baja de los bosques, la escasez de ovejas y ganado ramonenando, el despoblamiento rural; y en los casos de explotación maderera se cuestiona el monocultivo de eucaliptos.
Queda quién prende la llama. El periódico digital infoLibre publica a partir de datos de Instituciones Penitenciarias que hay once personas en las cárceles españolas por delitos relacionados con incendios, la mitad condenados y el resto preventivos.
Rajoy y Feijóo, entonces en la oposición, explorando en
2006 los límites de la comunicación política.
El Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente informa de que en 2016 se produjeron en España 8.817 incendios, de ellos 2.338 mayores de una hectárea.
Según la Memoria de la Fiscalía en 2016 se investigaron 486 incendios forestales y se detuvo a 51 personas. Los juicios celebrados sobre incendios ofrecieron 151 sentencias condenatorias y nada se dice de personas condenadas, que en cualquier caso no acabaron en la cárcel viendo el número de presos por este motivo.
Se menciona que la Guardia Civil y la Universidad Autónoma de Madrid llevan una década investigando el perfil de las personas que provocan incendios, sin ninguna conclusión rotunda que si existiera hubiera sido aireada para la ocasión.
La causa más frecuente de incendios forestales en España continúa siendo las quemas, tanto de residuos y restos forestales o agrícolas como regeneraciones de pasto, en más de la mitad de los casos.
Las declaraciones del presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, hablando de "terrorismo incendiario", hay que tomarlas en sentido figurado, una respuesta emocional a las llamas, aunque deberían tener consecuencias.
Se recuerda estos días la fotografía de Feijóo en la oposición en 2006, en compañía de Rajoy, con una manguera de jardín apagando el fuego que había encendido previamente al culpar a gobiernos de izquierda de negligencia forestal: "con nosotros no moría gente en los incendios, y con ellos, cuatro personas".
Un biólogo apuntaba estos días que la explotación económica de los bosques es rentable porque los incendios los pagamos entre todos, con dinero público. Añado, igual que las nucleares, en cuyos costes no se incluye el riesgo de accidente (la póliza del seguro), el desmantelamiento de centrales obsoletas y la gestión de residuos durante cientos de años.
Por tanto, si los incendios están relacionados con la política forestal, la Xunta de Galicia y el Ministerio de Agricultura tienen que dar explicaciones.
Si por el contrario en este 2017, a diferencia de años anteriores, la causa primera del monte quemado es la delincuencia organizada con fines o no políticos, el Ministerio del Interior tiene que dar explicaciones.
El terrorismo se ha convertido en la excusa perfecta para eludir la responsabilidad política. La primera explicación de cualquier accidente aéreo es el terrorismo, lo que ahorra problemas e indemnizaciones a fabricantes y operadores.
El supuesto terrorismo incendiario debería acompañarse de una estrategia de seguridad, detenidos, pruebas, condenados.
Hay que reconocer en los últimos años la patente mejora de los medios de extinción, con la muy criticada en su origen Unidad Militar de Emergencias. Parece el momento de cambiar el foco del final al inicio, atender también al proceso de radicalización de las plantas.
En esto los incendios sí comparten con el terrorismo el trabajo pendiente. Cuando el peligro acecha hay que apagarlo, pero en su origen hay mucho que hacer, en la raíz.
Y la mayor parte de las radicalizaciones comienzan con la palabra.

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martes, 24 de octubre de 2017

Lógica difusa para Cataluña

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital. 
La independencia política y la capacidad profesional te lo tienen que reconocer los demás, existe en relación con otros. Hay que ser muy necio para regodearse en el pensamiento en solitario a plena luz del día, de noche es otra cosa. Por tanto, dependemos del resto de la especie para casi todo.
Ante el proceso independentista en Cataluña parece que fiamos nuestras esperanzas a la presión de los mercados y de las empresas, a la obsesión económica que el tópico adjudica a los catalanes y a la caída del caballo de la burguesía conservadora con la que se identifica a la antigua y actual Convergencia i Unió. Nunca imaginamos que se fuera a depositar la fe sobre el futuro del país en el Banco Sabadell y Pastas Gallo, hasta el momento se pensaba que tomaban sus decisiones por exclusivas razones de rentabilidad económica.
Bien es cierto que con la crisis descubrimos que la economía no es una ciencia exacta.
El último premio Nobel de Economía ha reconocido el trabajo del economista norteamericano Richard H. Thaler, por su contribución a la economía del comportamiento, es decir, la incorporación de la psicología a la ciencias económicas.
De su trabajo se deduce que existen desviaciones sistemáticas del comportamiento racional por parte de los agentes económicos, el impulso se impone a menudo al raciocinio en las decisiones económicas.
Thaler ha declarado que tratará de gastar el millón de euros del premio "de la forma más irracional posible".
Como el economista premiado tenga razón, las decisiones de Bimbo y del administrador de loterías La Bruja de Oro no predicen correctamente lo que puede ocurrir en las próximas semanas en Cataluña.
Entre vídeo va y vídeo viene del proceso independentista, carta va y carta viene, actuación judicial inoportuna y las que vendrán, otro argumento frecuentemente utilizado hace referencia a la necesidad de evitar la humillación de los catalanes, ya sea por golpes de porra antidisturbios o por otros métodos más sutiles como las declaraciones de vicesecretarios del PP o delegados del Gobierno en algunas Comunidades Autónomas.
Sorprende la aparición de este término, humillación, que está relacionado con el orgullo, el amor propio, el honor herido, circunstancias todas opinables y en cierto punto gaseosas. La humillación y el honor recuerdan a guantes arrojados a la cara de varones con el estómago lleno y la cabeza vacía que se retan a duelo de pistola en una alameda a las afueras de la ciudad de madrugada.
Salvo que la nueva política acabe imponiendo los sentimientos como argumento primero y último, el que ha sido hasta el momento el gran motor de la historia ha sido la frustración, la "imposibilidad de satisfacer una necesidad o un deseo".
La frustración es más objetivable que la humillación y detectable en pruebas de laboratorio, es la ocupación militar que supone cualquier experiencia colonial; es el reclamo de participación política y progreso económico con el que arrancaron las primaveras árabes (nada de religión), la frustración surge por derechos o condiciones concretas que se nos han hurtado y defendibles ante un tribunal.
Tenemos hasta aquí economía irracional (que incluye el reparto de beneficios y la precariedad laboral); tenemos la humillación que se trata de evitar y la frustración de la que nadie habla porque no existe ausencia de libertades y represión como la que denuncian los vídeos independentistas (en el último de estilo ucraniano ha bajado mucho el nivel).
Otro personaje a quien seguir la pista es un ingeniero electrónico irano-norteamericano fallecido recientemente, Lotfi A. Zadeh, el padre de la lógica difusa (o borrosa, fuzzy logic). Debemos a sus investigaciones matemáticas el manejo de conocimientos imprecisos e inciertos. "Observó que complejidad y precisión son propiedades inversamente proporcionales, es decir que a medida que aumenta la complejidad de un problema, disminuye la posibilidad de analizarlo en términos precisos", dice alguna de sus necrológicas.
Concretando algo más, de sus trabajos que fueron mal recibidos por sus colegas y adaptados con entusiasmo por la industria de consumo y el márketing, aparecen conjuntos difusos como “las mujeres de mediana edad”, el de “ropa muy sucia” que maneja una lavadora inteligente, o el de “vehículo delantero demasiado próximo”. Trabajó en reducir la brecha entre el mundo real con todas sus imprecisiones y la precisión de las matemáticas clásicas. "Los humanos tienen una capacidad asombrosa para razonar con conjuntos difusos (citaba ejemplos como hombres altos, mujeres hermosas, coches rápidos)", trató de acercarlo a las matemáticas y luego ha tenido su aplicación en multitud de productos de consumo. Comentaba que sus investigaciones tuvieron una más rápida y mejor aceptación en países asiáticos como Japón, más sensibles a los matices de gris entre el blanco y el negro que en occidente.
El diputado de ERC en el españolísimo Congreso de los diputados Joan Tardá ha declarado en algún medio que nunca su generación había siquiera imaginado que podría llegar tan lejos en sus ansias independentistas, lo que convierte el asunto en justificación de una biografía.
En este último caso poco podrán hacer Catalana de Occidente o Aguas de Barcelona (Grupo Suez), la efectividad policial, la oportunidad judicial, no hay salida al desastre.
Si se acaba imponiendo la lógica difusa, tenemos aún esperanza.
Cuenta la Fundación BBVA, que premió al ingeniero borroso en 2013, respecto a una cuestión que siempre suscitaba preguntas, su nacionalidad, que era fácil relacionarla con los conjuntos difusos: Zadeh, que tras licenciarse en Ingeniería Electrónica en la Universidad de Teherán en 1942 emigró a Estados Unidos, fue ciudadano estadounidense pero conservó la nacionalidad iraní. En una entrevista respondía: “No se trata de si soy estadounidense, ruso, iraní o azerbaiyano. Todas esas gentes y culturas han influido en mí, y me siento bastante cómodo entre todos ellos”.

Sugerencias

  • Coerción para todos, por Enric Juliana (La Vanguardia, 23-10-2017). El 155 se socializa: aviso del PP a los vascos, toque al Gobierno de izquierdas de Castilla-La Mancha.
  • Mejor juntos, por Ignacio Urquizu (El País, 18-10-2017). "Se puede querer a España sin ser de derechas, de la misma manera que se puede querer a Cataluña sin ser independentista".
  • The Nobel Prize in Economic Sciences 2017.
  • Fundación BBVA - Premio Fronteras del Conocimiento a Lotfi A. Zadeh.

martes, 17 de octubre de 2017

Rajoy y la continuidad de España

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
"España va a seguir siendo España y lo va a seguir siendo durante mucho tiempo", Mariano Rajoy Brey, presidente del Gobierno, en entrevista para El País de 8 de octubre del año de nuestro Señor 2017.
La frase se produce necesariamente en un momento en el que peligra la unidad nacional, si no carecería de sentido, y la pronuncia quien es presidente del Gobierno desde hace cinco años del país donde se produce una amenaza seria a la unidad nacional.
El autor pretende ofrecer seguridad al lector, control sobre la situación y continuidad, ese gerundio y la repetición de "seguir siendo" trasladan una idea de que las cosas van a permanecer más o menos como hasta ahora durante un plazo prolongado.
Tranquilos, que estoy yo al mando y la cosa no va a cambiar, se nos viene a decir como en un dogma de fe. Confianza y duración.
"Seguir siendo" es una perífrasis verbal, en la que el verbo principal tiene forma no personal y es el infinitivo "seguir", ahí está el significado; la segunda parte "siendo" es auxiliar y no añade demasiado.
Cuando Amaral canta "salir corriendo" el gerundio sí añade información, en el caso de Rajoy "seguir" y "España" son los que llevan la carga de la frase.
A partir de aquí todo son dudas.
Rajoy no explica a qué España se refiere, la que va a continuar. Reconozcamos que el nombre tiene dos milenios de historia, pero es un referente que más allá de la geografía tiene un contenido diferente si lo analizamos hace 2.000, 1.000, 500 años, 200 ó 40 años, porque entendemos que no se refiere a un nombre geográfico, sino a una entidad política con personas dentro.
Personalizando el asunto, la idea de España es absolutamente diferente en las cabezas de Viriato, Adriano, Recaredo, Abderramán tercero, Alfonso octavo, el décimo, Felipe segundo, Carlos segundo, Felipe quinto, Alfonso trece, Azaña, Franco, Fraga, Suárez primero, Felipe González, Pablo Iglesias el segundo..., ideas diferentes entre sí y diferentes entre las de ellos y sus porqueros.
Se puede prever que dentro de unas décadas la España que sea será en algo diferente a la actual, como ésta ha cambiado sustancialmente en comparaciones digamos con la de 1974 ó 1977.
En los últimos cuarenta años España ha cambiado tanto que entonces te podían fusilar por tus ideas políticas. En ese plazo el PIB se ha más que duplicado, el gasto público en sanidad o educación se ha multiplicado por diez (también la deuda pública); el porcentaje de población con estudios universitarios se ha multiplicado por ocho. Todo eso ha cambiado el país y la mentalidad política de sus habitantes.
Que va a existir algo llamado España en el futuro es una obviedad, que sea exactamente como hasta ahora es improbable; y dependerá principalmente de los españoles y su voto, del acierto de sus responsables políticos y de circunstancias que hoy ni imaginamos porque serán nuevas, como la llegada de la informática, de las palomitas para microondas, del teléfono móvil, los aerogeneradores o Trump.
Con perspectiva histórica, se dice que el principal factor de construcción de naciones han sido las guerras y el azar de las decisiones de sus gobernantes absolutos; la violencia y el poder hoy están más repartidos que en el pasado.
Tan sorprendente como la frase objeto de análisis es que el presidente Rajoy apunta a Europa como el proyecto político ilusionante, de futuro, al que todos los españoles deberíamos dedicar nuestros mejores esfuerzos, incluidos los catalanes independentistas.
Se entiende por tanto que trabaja en ese objetivo, también podría decir que "Europa va a seguir siendo Europa y lo va a seguir siendo durante mucho tiempo", pero tampoco sabemos a qué Europa se refiere el presidente. Europa existe geográficamente como península occidental de Asia desde hace 50 millones de años, desde los griegos clásicos viene a referir el territorio al norte del Mediterráneo, sin mucha concreción, políticamente desde Carlomagno hace un milenio, interpretando de forma generosa la larga lucha por controlar la Cristiandad, que era el concepto político.
Desconocemos la opinión del Gobierno, del Partido Popular y de su doble presidente sobre la necesidad o no de que la UE refuerce un pilar social sin el cual el edificio es políticamente inestable e increíble para el ciudadano; desconocemos la opinión de los tres sobre la viabilidad de un ejército y una defensa europeos, avanzando necesariamente a costa de una cesión de soberanía en unos tiempos en los que triunfa el populismo y el nacionalismo ultra y excluyente.
Por concluir, España y Europa podemos decir que seguirán dando nombre geográfico a una parte del planeta durante mucho tiempo, tiempos geológicos que se miden en millones de años.
En ocasiones, y éste es el caso, utilizamos las mismas etiquetas para referirnos a la geografía y a la política.
Políticamente España no es difícil aventurar que no va a seguir siendo la misma no ya a largo, sino a medio y a corto plazo, y en este sentido va la reforma constitucional cuyo proceso acaba aparentemente de arrancar por iniciativa política del PSOE.
Si este proceso de reforma transcurre según lo previsto la España política no va a seguir siendo la misma en el futuro, sino que va a ser mejor, pues su estructura institucional va a estar mejor adaptada al momento actual y a lo que piensan hoy los ciudadanos.
Por tanto Rajoy se quedó corto con la frase de la entrevista, no en el tiempo que durará España, sino corto en el contenido político y en el optimismo.

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martes, 10 de octubre de 2017

'Performance' independentista

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
Cualquier proyecto político se defiende en el terreno de la comunicación, en 2017 principalmente en el terreno de la comunicación; y dando una vuelta a la frase casi todo lo que nos llega por medios tradicionales y electrónicos tiene una intencionalidad política (y/o comercial), dicho esto sin ninguna connotación negativa.
Salvando todas las distancias, el terrorismo hoy internacionalmente más practicado utiliza la comunicación como una herramienta prioritaria, el barbudo con cámara es tan importante o más que quien sostiene el kaláshnikov; consuela que tampoco son infalibles, como lo muestra la reiteración de reivindicaciones falsas, incluida la matanza en Las Vegas.
El referéndum ilegal celebrado en Cataluña el 1 de octubre tuvo dos éxitos indiscutibles, su objetivo real no era un resultado que no había ni capacidad ni interés en escrutar, tenía dos objetivos instrumentales que eran la internacionalización del proceso y una excusa para la posterior declaración unilateral de independencia.
Objetivos cumplidos. Las cargas policiales ocupan toda la prensa internacional, se debate sobre la independencia en el Parlamento Europeo, se pronuncian porque se les pregunta y responden presidentes y primeros ministros de medio planeta, se habla de mediadores. Al hilo de esto, que el tema saliera en la rueda de prensa en la Casa Blanca en la visita de Rajoy en septiembre fue por supuesto una torpeza de comunicación (hay que decir eso de que somos líderes mundiales y no tratamos hoy asuntos domésticos, que es un tanto patético y cabrea a los periodistas, pero se olvida pronto).
La calidad de las viñetas políticas sobre Cataluña en la prensa internacional va preocupantemente en aumento. En España, El Jueves y Orgullo y Satisfacción le dedican su último número.
La sorpresa es relativa, en las diadas y grandes concentraciones independentistas, aparte de exagerar el número buscando un récord histórico como hace todo el mundo, se organiza una coreografía de volúmenes y colores para mayor plasticidad de las fotografías aéreas.
A veces da la sensación de que más que la independencia, poco probable o al menos difícil, lo que desean es comunicar su independencia.
Aunque corran el riesgo lejano de llevarse un porrazo, los niños y ancianos son una apuesta segura en cualquier concentración política, a poder ser alegres, no cabreados.
Concursos de ronquidos, vigilia pascual antes de votar, los manifestantes parecen clones felices compartiendo camiseta y bandera reluciente... La gallina franquista y el Cara al sol hay que echarlos a patadas no sólo por ideología, sino por comunicación. La persona que repartía banderitas de España en la última fiesta de la bicicleta en Madrid no madrugó, eran de papel y pequeñas, cutres.
La reacción a los inventos sobre violencia policial, abusos sexuales de la policía (ay Colau!), dedos rotos, centenares de heridos, suele llegar cuatro días tarde y la comunicación reactiva siempre es menos efectiva.
Tras asesinar a la senyera, la estelada es el símbolo de un proyecto político rupturista e ilusionante para muchos; la bandera española, al margen del fútbol, tiene otros significados diferentes, muchos de pasado y no carga con suficientes elementos de cambio, al menos hasta que alguien no nos concrete un proyecto político de futuro.
Nos cuenta Europa Press que el número de personas que juran bandera (española) se ha multiplicado por ocho desde 2010, se ha pasado de 1.700 a 14.000 el año pasado. Varios ayuntamientos del Partido Popular en Madrid, curiosamente afectados por casos de corrupción, reparten la enseña de forma gratuita a convecinos convencidos del nacionalismo textil, que no fiscal o laboral o social. La intencionalidad política de lo anterior es evidente, no así su efectividad más allá de los límites del término municipal.
Cualquier aficionado a la comunicación sabe que el ideal es conseguir un equilibrio entre contenido y formato, no suelen funcionar por separado; entre lo que se dice, la puesta en escena y el público al que uno se dirige que es el destinatario y nunca conviene olvidar.
En el caso del mensaje a la nación del rey Felipe no funcionó ni el conjunto ni las partes, ni el contenido sin propuestas de futuro ni el formato ni la puesta en escena, el movimiento de manos no se correspondía con los mensajes y se le movía el butacón. ¡Cuánto daño está haciendo el movimiento descontrolado de manos a la credibilidad de la política!, bastante más que Carmena a la Navidad.
El Gobierno central parece haberse independizado de una estrategia de comunicación y cuando ésta no existe suele significar que lo que no existe es estrategia, o es tan equivocada que sus responsables parece que no comparten tiempo y espacio con el ciudadano.
La combinación de abogados del Estado y fuerzas de seguridad no han encontrado aún la forma de comunicar eficazmente sus mensajes. Desde que Rajoy llegó a la Moncloa hace más de cinco años les había dado tiempo a matricularse, cursar y licenciarse en Periodismo o Comunicación Audiovisual.

Sugerencias



martes, 3 de octubre de 2017

Yihadismo juzgado

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
La detención este mes de septiembre de un sospechoso de liderar una célula yihadista en Melilla que era militante activo del Partido Popular, hasta muy recientemente, ilustra la complejidad de los procesos de radicalización y la dificultad de luchar contra un terrorismo que como otras muchas cosas está fragmentado.
Para intentar huir del vuelo corto de los prejuicios en la explicación de ciertos fenómenos sociales y criminales podemos anclar el comentario en datos.
Sobre delincuencia y actividad judicial en septiembre se difunde un documento de interés que lo recopila.
Septiembre es mes de vendimia, también de castañas locas por las aceras, y de apertura de año judicial o académico, actos en los que el gremio se muestra encantado de haberse conocido y pide más medios normalmente materiales y legislativos a un tercero.
En la apertura este 2017 del año judicial, que califican de solemne los convocantes, abundan las puñetas y escasean las mujeres; y se acompaña de la Memoria de la Fiscalía en este caso con información correspondiente a 2016, repleta de datos y glosas.
La actividad judicial registra con una cierta distancia temporal la evolución de la delincuencia (también lo hará en el proceso independentista en Cataluña), pero en cualquier caso es un buen reflejo de la criminalidad de todo tipo, también la yihadista.
En la introducción de la Memoria, el fiscal general del Estado, José Manuel Maza, enmarca un asunto espinoso: "Las investigaciones, siempre complejas y de gran dificultad jurídica, por la propia naturaleza de las actividades investigadas y los medios empleados en su ejecución (internet, redes sociales) alcanzan este año a los novedosos tipos penales introducidos por la Ley Orgánica 2/2015 (adoctrinamiento y adiestramiento pasivos, autoadoctrinamiento y autoadiestramiento, traslado a territorio extranjero controlado por grupo terrorista) con la exigencia de articular una respuesta legal que sea capaz de combinar la eficacia preventiva en la actuación contra la amenaza terrorista con el respeto a las libertades y garantías constitucionales del Estado de Derecho".
Ya en el cuerpo de la Memoria se detalla que "la reforma del Código Penal, en relación con los delitos de terrorismo, ha incorporado al texto punitivo nuevos instrumentos penales con el propósito de adaptar nuestra legislación a las iniciativas internacionales que han surgido para hacer frente al enorme problema que en estos momentos representa el terrorismo internacional yihadista para la seguridad de nuestras sociedades. Hoy se puede decir que este terrorismo es la mayor amenaza a la que se enfrentan las democracias occidentales".
¿Nuevos instrumentos penales? "El problema que plantea este nuevo terrorismo es la capacidad de extender su ideología a miles de seguidores, debiendo centrarse las labores de información, policiales y judiciales en evitarlo, pues de lo contrario un ejército de hombres y mujeres pondrán sus mentes y cuerpos a disposición de la «causa» a través de canales sencillos y amplios: las redes sociales. Internet con sus foros y páginas web desde finales del pasado siglo ha sido la más eficaz herramienta de propaganda y captación yihadista. Los principales líderes de Al Qaeda comprendieron su potencial. Ahora, la organización terrorista del Estado Islámico ha encontrado en las redes sociales un canal de distribución inmediata y universal de propaganda. La idea de la «yihad global» se ha materializado".
¿Puede concretar un poco más? "Durante el año 2016 se han comenzado a enjuiciar hechos acaecidos tras la entrada en vigor de la reforma del Código Penal en materia de yihadismo, lo que ha determinado la valoración de los nuevos tipos penales y su aplicación. Lo más importante en cuanto a la doctrina utilizada por las Salas, además de las condenas conseguidas, está en la figura del enaltecimiento, que se aprecia como un paso necesario y previo a la radicalización y a partir de él y en ese tránsito se discurre hacia el autoadoctrinamiento, el adoctrinamiento activo y, finalmente, a la integración o pertenencia".
¿Y cómo afecta todo esto a la actuación policial? "En España, desde mediados del año 2014, las operaciones antiyihadistas se han centrado en la desarticulación de células de captación, adoctrinamiento y envío de operativos a zona de conflicto. Se ha perseguido y persigue la actividad terrorista individual. Internet y las redes sociales son investigadas, analizadas y perseguidas cuando se utilizan como espacio virtual terrorista o bien como su herramienta de comunicación".
Bueno, entonces se han mejorado instrumentos y se va conociendo mejor el objetivo, bien, ¿no? "Parece evidente que si la lucha contra el terrorismo yihadista ha obligado a reforzar e incrementar de manera significativa los servicios antiterroristas (tanto policiales como de inteligencia) es absolutamente necesario, por idénticas razones, potenciar los recursos humanos y las capacidades del sistema judicial".
Pero esto yo ya lo he oído antes, por lo que leo en el anuario judicial es "algo que no se ha producido en los últimos años pese a las reiteradas manifestaciones públicas en este sentido que han vinculado la creación de nuevas plazas en la plantilla orgánica del Ministerio Público con el reforzamiento de la lucha contra el yihadismo. Esperemos que dichos deseos a lo largo del año judicial que tenemos abierto se conviertan en realidad".
Esperemos.
Por no extender en exceso este relato del anuario judicial, subsección yihadismo, vayamos a los números: "El año que acaba de terminar (2016) deja 70 detenidos, 104 presos por terrorismo yihadista y 11 juicios celebrados, de los que derivaron 10 sentencias condenatorias con 24 condenados por terrorismo yihadista".
Éstas son las cifras que enmarcan esta modalidad delictiva.
Hablando de terrorismo, siempre es interesante sólo mencionar que un fenómeno como el de ETA, que finalizó exactamente el 20 de octubre de 2011, aún genera actividad judicial, y el año pasado fue protagonista de 49 sentencias con 85 condenados.
Otro asunto de interés son las absoluciones, que alcanzaron la cifra de 24 personas (lo que supone un 17% de los enjuiciados por terrorismo), 23 de ellos en relación con el terrorismo de ETA.
Por ver la evolución, la síntesis de la actividad policial y judicial contra el terrorismo yihadista en España según la Memoria de la Fiscalía un año antes, en 2015, ofrecía 94 detenidos (69 en España). Se dictaron tres sentencias, con 13 acusados que fueron los 13 condenados. En 2014 la Memoria señalaba dos condenados por terrorismo internacional yihadista.
En resumen: endurecimiento de la legislación; frontera resbaladiza entre prevención del delito y respeto a los derechos fundamentales; redes e internet como ámbitos prioritarios; detenciones en momentos muy iniciales de la actividad terrorista, incluso antes de la radicalización; desproporción entre detenidos y juzgados; enaltecimiento del terrorismo como delito mayoritario (bajo esta figura entraron los titiriteros); dos docenas de condenados, el doble que un año antes, aunque las principales cifras parece que se estabilizan; y bajada aparente de las absoluciones en los juicios de los sospechosos detenidos y publicitados por los cuerpos policiales.

Sugerencias


martes, 26 de septiembre de 2017

Frente de Liberación Nacional

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
El Roto en El País de 21-9-2017.
Con esto de los golpes de Estado que tanto se mencionan últimamente sucede como con los genocidios, que cuando ocurren no los vemos y cuando se utiliza el término resulta exagerado; no los hemos visto o querido ver en Egipto anteayer o Argelia años atrás, el de Franco fue una anécdota, repiten los revisionistas; y el genocidio tiene una dimensión que escasea.
Buscamos palabras grandilocuentes para nombrar lo que nos parece tremendo y no acabamos de entender o explicarnos.
Sí se ajusta a un proceso revolucionario lo de tumbar una legalidad para sustituirla por otra, pero revolución es otra palabra campanuda que además se impulsa por los que no tienen el poder y quieren derribar al que lo maneja, y esto tampoco sucede por estas tierras hispanas, quienes lanzan el órdago lo hacen desde instituciones y posiciones de poder, no desde el monte.
Algún sociólogo ha argumentado con rigor que a partir de un cierto nivel de renta no se producen guerras civiles. Podría ser un ejercicio interesante calcular con datos el PIB per cápita máximo registrado por la historia en un proceso de secesión, y ahí habría que analizar Yugoslavia, Checoslovaquia y algún otro, a años luz de la Europa del euro.
Utilizando etiquetas equivocadas para identificar procesos novedosos, aunque cubiertos con las viejas ropas del nacionalismo, también encontramos la figura del "frente de liberación nacional", presente en cualquier proceso independentista que se precie.
En este caso no hay dos bandos monolíticos, a los independentistas les faltan apoyos, buena parte de la población no se excita con ninguna bandera y da cierto pudor comparar procesos de liberación colonial con la Cataluña de 2017. El frente por antonomasia de este tipo es el FLN argelino, tras 130 años de ocupación colonial y una guerra de liberación de ocho años, tampoco resiste la comparación.
Se dice que es imposible entender EEUU sin bucear por el esclavismo y añado que mal se entiende medio planeta sin conocer por encima el colonialismo.
Oímos que esto ya no es un debate sobre la independencia, sino sobre la democracia.
Aquí aparece la lucha por los derechos civiles en EEUU y menciones a la mujer negra llamada Rosa Parks que cuestionó el racismo de Alabama en los cincuenta. En este caso únicamente podemos imaginar a Marta Ferrusola en el autobús echando a todos los no catalanes de pura cepa y tomando el volante enloquecida como una Sandra Bullock del independentismo camino del Principado de Andorra.
Una enseñanza valiosa de los frentes de liberación es que se unen fuerzas variopintas para derribar al tirano, muy variopintas, pero luego tras la caída se impone una de ellas, como ocurrió en el Irán del shah, entre muchos lo tumbaron pero luego los barbudos eliminaron al resto.
Acercando la lección, en una poco probable Cataluña independiente podría gobernar la derecha más rancia, la izquierda más social, el anarquismo, pero en ningún sitio está escrito que fuera a manar leche de los grifos o que la sanidad de Cataluña vaya a recibir 350 millones de libras adicionales a la semana, no parece creíble.
El conflicto ya está en la calle y descontrolado; y alguna relación con lo anterior tienen responsables políticos irresponsables, que no la política, sería como culpar al Cristianismo de la actuación de los curas pederastas.
Lo que sí que hay que reconocer a los independentistas catalanes es que han conseguido elaborar un proyecto emocional e ilusionante, por disparatado o irreal que resulte, una misión colectiva que hace olvidar la indefensión ante la crisis, la desigualdad, la corrupción, la globalización y los líos de la diversidad; la alternativa que se ofrece es el techo de gasto de Montoro y el proyecto de alcanzar en breve 20 millones de empleos precarios.
Proyecto emocional e ilusionante que en Cataluña toma forma de nacionalismo algo rancio, pero que resulta más cercano al voto de protesta del Bréxit y al triunfo de Trump que a Sabino Arana.
Último consejo: la Liga de Fútbol Profesional, la de Villar encarcelado, acaba de multar al Celta por no llenar de gente la grada que se ve en televisión, por no colocar a sus socios en el tiro de cámara.
La historia no sólo la escriben los vencedores, ahora hay que ir retransmitiéndola sobre la marcha, y con señal de televisión en streaming.
En estos momentos en que a la familia mexicana se le está moviendo físicamente el suelo, traigamos para desengrasar a Jaime García Terrés, que dejó escrito:
Yo no sé muchos nombres de volcanes o selvas;
esta parte del mundo para mí representa
unas doscientas almas (digo
doscientas por decir) que miran a lo lejos
de distinta manera cada una
con cierto dejo de común azoramiento.
Cuenta la leyenda que el Fondo de Cultura Económica, grupo editorial que dirigió este intelectual mexicano, iba a llamarse originalmente Fondo de Cultura Ecuménica, y una errata por el camino cambió la universalidad por las finanzas, al menos en el nombre, lo que no es mala metáfora que explica la mitad de lo que nos ocurre.


Sugerencias


martes, 19 de septiembre de 2017

Huracán Catalina

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
Esperamos el advenimiento del 1 de octubre como si de una plaga bíblica se tratara, reacción similar a la llegada de un pariente cercano al huracán Irma, que ha asolado en las últimas semanas Puerto Rico, República Dominicana, Haití, Cuba, otras islas cercanas menos conocidas y Florida.
En Estados Unidos un responsable federal de emergencias anunció para tranquilizar que el ciclón iba a arrasar varios Estados, el gobernador de Florida recomendó rezar como mejor reacción al asunto y circulan otras majaderías por internet que no ocultan que los resultados han sido menos apocalípticos de lo anunciado y aún así desastrosos, más de 80 muertos, destrozos materiales multimillonarios y al menos seis millones de estadounidenses evacuados y otros tantos sin suministro eléctrico.
La ocasión permite aprender del tema, como que huracán, tifón y ciclón son la misma cosa dependiendo del lugar donde sopla. O la terrible relación entre PIB per cápita y balance de víctimas, viendo catástrofes naturales en el sudeste asiático, los daños son mucho mayores en construcciones débiles por la capacidad económica de sus inquilinos y también por la falta de solidez de los edificios en las zonas turísticas.
Y descubrimos algo realmente sorprendente, que el censo de viviendas del Caribe y Florida no parte de cero cada mes de octubre. Es decir, que no todo sale volando, que es posible preparar tu casa contra huracanes.
Aparte de los siempre aconsejables cimientos y ladrillos, la clave está en la instalación de contraventanas o shutters anti huracanes, que se parecen sospechosamente a las ventanas habituales enrollables en esta península al suroeste de Europa, seguro que más reforzadas y algunas de ellas con la apariencia del cierre metálico de algunos comercios.
Otra alternativa son cristales con un grosor y resistencia suficiente contra huracanes de tamaño medio.
Vehículo tuneado a la entrada de una miniexposición nostálgica instalada
en el Congreso de homenaje a 40 años de las elecciones generales
de junio de 1977 (PND).
En cuanto a España, el edificio institucional español no ha sido reforzado contra huracanes políticos en los últimos cuarenta años, que se puede explicar por el esfuerzo realizado en su primera construcción improvisada con éxito y la satisfacción de sus arquitectos, aún mayoritariamente en activo o en la reserva, hoy con más genio que fuerza o propuestas y ninguna gana de reinventarse.
Cualquier vistazo a las escrituras de 1978 y su contraste con la realidad muestra que se ha ido creciendo mucho, pero sin permiso de obras y sin proyecto visado por el colegio de arquitectos.
El edificio aguantó mal que bien hasta comienzos de esta década con la crisis financiera-económica-institucional-social, se consiguió salvar los muebles despidiendo al presidente de la comunidad y al administrador, pero no se cambió un ladrillo.
Cinco años después llega el huracán independentista y tampoco es momento para reformas.
La experiencia enseña que a una catástrofe acompaña siempre el toque de queda, porque aparecen voluntarios para aprovecharse del desastre, e incluso algunos se muestran dispuestos a reinar entre los escombros.
En las actuales circunstancias sorprendentemente nadie propone como solución una nueva sustitución de presidente y administrador, que ha metido además la mano en la caja de la Comunidad, por lo que solo queda rezar con el gobernador de Florida, compartir el miedo con los responsables de emergencias y, llegado el caso, bajarnos de los tacones de aguja como Melania Trump para pasearnos entre las ruinas.
Septiembre es un mes propicio a los huracanes, atmosféricos en el Caribe y políticos en Cataluña. Pero eso ya lo sabíamos en agosto. Antes de la reforma inevitable habrá que hacer balance de daños.
Cuando se cambia de coche uno tiene siempre la sensación de que ya no se fabrican vehículos como los de antes, una impresión que la realidad desmiente.
El Mercedes-Benz 450 SEL blindado que utilizó el rey Juan Carlos y la familia real durante los primeros años de la democracia -225 caballos, velocidad punta de 210 kilómetros por hora- acaba de ser subastado por 39.500 euros.
En el Salón Internacional del Automóvil de Fráncfort se presentan estos días vehículos eléctricos que duplican sus prestaciones.

martes, 12 de septiembre de 2017

Seguridad interior, con vistas al mar

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
Los 28 países de la Unión Europea (incluido Reino Unido, en el club hasta que se demuestre lo contrario) destinan más dinero público a la seguridad interior que a la exterior, invierten más fondos en financiar policías, sistema judicial, prisiones y bomberos que en fuerzas armadas.
Según datos conocidos este agosto del organismo estadístico de la UE, Eurostat, en orden público y seguridad interior los presupuestos de los países miembros suman 256 mil millones de euros (en 2015), cifra que representa el 1,8% del Producto Interior Bruto de la UE.
Siguiendo la misma fuente, el  gasto conjunto de la UE en defensa militar ronda los 200 mil millones de euros, que supone el 1,4% de la economía europea anual.
Para los objetivos de esta columna se puede equiparar el gasto español en ambos conceptos con el continental, aunque estemos porcentualmente algo por encima en el primero y algo por debajo en el segundo.
A partir de aquí las conclusiones, la primera de ellas que en ausencia de una amenaza existencial para el europeo (no así para el coreano y sus vecinos), los responsables políticos de Europa deciden invertir más recursos en mantener la tranquilidad interior que la exterior.
Se puede interpretar además que el gasto público en seguridad interior tiene menos rechazo ciudadano que en seguridad exterior, por si el gobernante tuviera en cuenta la opinión ciudadana en estas decisiones.
Sucede sin embargo que la amenaza criminal no conoce fronteras, tampoco las tecnologías que se inventan para luchar contra ella, por lo que ya es un tópico referirse a los difusos límites entre la seguridad doméstica y exterior.
Lo más razonable por tanto es hablar de la seguridad como un todo, de la que colgarían los medios para garantizarla, y en esta línea contamos desde septiembre de 2015 con una Ley de Seguridad Nacional y un Consejo de Seguridad Nacional con una visión global del asunto. Cosa distinta es que sólo se hable de esa ley como posible instrumento contra el desafío independentista en Cataluña.
Al margen de la naturaleza de riesgos y amenazas, a difuminar límites entre seguridad interior y exterior contribuye que se utilizan con frecuencia argumentos domésticos para justificar las intervenciones militares en el exterior y razones externas en la lucha contra la delincuencia en territorio nacional, con mucho o poco fundamento, normalmente escaso.
Tendencia que convive sobre el terreno con fuerzas policiales cada vez más a menudo realizando tareas de seguridad dura (la Guardia Civil lleva años en Mauritania por tierra, mar y aire) y fuerzas militares desplegadas en tierras lejanas realizando tareas policiales.
A esto se podría añadir, sólo para confundir, otra información conocida este verano, la intención del presidente norteamericano de volver a permitir la compra de material militar por parte de las policías de ese país, tras una decisión de Obama en sentido contrario, lo que promoverá la imagen de armas largas y vehículos militares por EEUU, más la Guardia Nacional que se activa cuando los ciclones lo hacen necesario. En este caso la explicación bien puede ser una salida razonable al material militar excedentario tras el repliegue de Afganistán.
Ante las crecientes dificultades de algunos Gobiernos para convencer al ciudadano de la necesidad de un incremento del gasto en Defensa bien podría utilizarse aunque fuera por motivos argumentales este asunto de que la seguridad es un todo; y enlazarlo además con Europa, que así parece que se traga mejor la medicina.
Con todo lo anterior, más allá del dato, acabo con la reflexión que me sugiere el pasado criminal del imam de Ripoll (tráfico de drogas), la delincuencia asturiana que facilitó los explosivos a los autores del 11-M (esclarecedor libro de Manuel Jabois) y que hace unas noches la Guardia Civil detuvo a tres personas en un piso a cien metros de casa con 300 kilos de coca que guardaban en la despensa.
Resulta curioso que distingamos entre delincuencia común, aparentemente menos peligrosa, más habitual o menos llamativa, y el terrorismo fanatizado (redundancia), cuando los actores no se han enterado de la diferencia y saltan de una a otra o las combinan.
La ingente cantidad de dinero y empleados públicos que se destinan a garantizar ciertos niveles de seguridad puede reflejar la existencia de una violencia estructural, mutante en sus manifestaciones, que requiere 450.000 millones de euros públicos en la UE cada año, unos 35.000 millones en España, para mantener en el ciudadano una apariencia de estabilidad que nos lleve sin preocuparnos en exceso al trabajo y al supermercado y a la fiesta de la bicicleta el próximo domingo, para la que no estoy seguro de si habrá dado tiempo tiempo de inventar los bolardos móviles.

Sugerencias