martes, 16 de mayo de 2017

Personas, sucesos, ideas

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
En tiempos de incertidumbre se simplifica la realidad, se esquematiza para que el consumidor confuso encuentre respuesta rápida.
Ya sea en las elecciones francesas, el triunfo del fascismo en EEUU, el cambio de líder de un partido político, la explicación tiende a sintetizar el resultado como el triunfo o derrota entre una pareja de elementos opuestos.
Una variante de moda de lo anterior es la querencia de los populismos a identificar un enemigo claro, que es exactamente el opuesto al amigo.
De este modo nos rodean dicotomías, divisiones en dos partes, oposiciones binarias: pasado-futuro, élites-pueblo, militante-aparato, tropa-oficiales, civilización-terrorismo, razón-emociones, globalizados-parados, urbano-rural, jóvenes-jubilados, nativos digitales-analfabetos tecnológicos, formados-desinformados, agresores-víctimas.
Curiosamente de todas las parejas en circulación la más cuestionada es la de izquierda-derecha, que sin embargo sigue explicando gran parte de lo que ocurre en política, sin abarcarlo todo, como ninguna.
Como subproducto de la pareja nuevo-viejo, los partidos políticos corren el riesgo de convertirse en un producto del pasado.
Contra las simplificaciones cabe decir que con Álvarez Junco aprendimos que la identidad nacional, la colectiva y probablemente la individual es múltiple, cambiante y construida.
Entre el blanco y el negro vamos perdiendo los grises.
En la noche de la segunda vuelta de las presidenciales francesas, sin acabar aún el escrutinio, el ganador Macron anunció la conversión de su partido ¡En Marcha!, de un año de vida (las iniciales coinciden con su apellido) por La República En Marcha; la candidata Le Pen anunció la misma noche una profunda transformación del Frente Nacional, que se verá si incluye un cambio de denominación; los conservadores franceses se adelantaron al proceso y convirtieron meses antes la UMP en Los Republicanos (en línea con el populares que acompaña el logo del PP). Tres días después de las elecciones el candidato socialista Hamon anuncia que creará su propio movimiento para "regenerar la izquierda", al parecer sin abandonar del todo el PS.
Asistimos al nacimiento apresurado de nuevos partidos sin estructura (véase la dificultad de Podemos y Ciudadanos para funcionar en un clima de normalidad) contra partidos tradicionales a la baja dirigidos por políticos salidos de primarias contra los aparatos.
Los partidos parecen en proceso acelerado de convertirse en estructuras obsoletas a punto de acabar en el desván de las antiguallas inservibles, aunque los ejemplos franceses parecen más plataformas electorales personales que partidos al uso.
La única solución encontrada en los partidos hasta el momento en una actualización imprescindible ha sido organizar consultas donde se pregunta a los militantes lo obvio (como las recientes en Podemos sobre mociones de censura) o la convocatoria de primarias para elegir al líder, que elimina la intermediación de la estructura del partido y cuyos resultados han sido electoralmente nefastos en España, Reino Unido y Francia.
La antigüedad de los partidos con historia no parece motivo suficiente para abandonarlos, la gente se agarra a asuntos más viejos que los partidos para reforzar su identidad: un pasado inventado; la Semana Santa (dos mil años, aunque su auge actual tiene dos décadas), cantar la Internacional (un siglo, seis meses en algunos casos), la Nación (dos siglos).
El partido es un instrumento para la participación política y directamente imprescindible en nuestro actual sistema electoral y parlamentario. El recambio no está nada claro, y la prueba es que los descontentos con los partidos lo que deciden es... crear otro o algo parecido.
Dos tendencias claras, sin binomio: lo nuevo atrae, que puede ser realmente novedoso o presentado como novedoso; y el rechazo goza de buena salud, continúa el voto de protesta.
La lógica nos indica que lo nuevo va perdiendo lustre con el paso del tiempo y el camino natural de la indignación ciudadana podría ser la abstención, si no encuentra destinatario a su altura.
Una posible salida al enredo es elaborar un algoritmo infalible, instrumento matemático difícil de entender aunque al parecer está detrás de todo lo que nos rodea, desde las búsquedas de Google al espionaje de las comunicaciones electrónicas.
En este caso al informático habría que decirle cuánto pesan cada una de las dicotomías de arriba, la fórmula no lo resuelve; y tener en cuenta las carambolas políticas, que en el caso de Macron suman cuatro (las que ha provocado Hollande, Fillon, Hamon y Le Pen).
Se puede establecer que una conversación, un razonamiento, se complica progresivamente en la secuencia personas-sucesos-ideas.
Lo más sencillo es hablar de personas, de fulano y mengano, que se parece a zutano; aquí entra reducir el discurso constantemente a uno mismo, los chismes y rumores.
Un paso más allá es tratar de lo que ha ocurrido o ha pasado; acontecimientos.
La abstracción crece cuando la conversación es de ideas, en este estadio se amontonan las preguntas y las respuestas, sin resultados contundentes.
La política se centra hoy crecientemente en personas, a las que por supuesto les pasan y cuentan cosas y tienen ideas, pero el peso de la secuencia es decreciente.
Lo que me recuerda una larga cuña radiofónica, sin que haya retenido la marca que la financiaba, que decía algo así: "Fulana se ha emparejado, ¿sabes con quién? ¿Te acuerdas del director de la sucursal de ahí arriba?, pues con el que le robó la moto".
El humor y la publicidad siguen sin competencia solvente para interpretar la realidad.

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martes, 9 de mayo de 2017

Gasto militar y Felicidad Nacional Bruta

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
Existe una corriente de opinión, léase de presión, que ha extendido la necesidad de que España destine el 2% del PIB a Defensa, sin concretar en qué, por qué ni cómo. El mensaje se puede acompañar con ingredientes de riesgo cero como que es criterio aprobado en el seno de la OTAN, si bien a una década vista con lo que el compromiso se diluye y convierte los anuncios en gaseosa.
Otras ideas asociadas pueden utilizar el terrorismo (si estamos en guerra contra él, habrá que utilizar instrumentos militares) o la minoría de edad permanente de Europa frente al primo norteamericano de Zumosol que, se dice, se ha hecho cargo de nuestra seguridad desde hace décadas. Difícil encontrar la explicación a esto último, salvo que en lugar de Normandía el desembarco se hubiera producido en La Manga del Mar Menor, en ese caso el argumento podría funcionar por estas tierras.
De cumplirse el objetivo España debería casi duplicar su gasto en Defensa, incrementar unos ocho mil millones de euros, cosa harto improbable si no se utiliza algo más convincente que el síndrome infantil europeo.
Teniendo en cuenta que el incremento real del presupuesto español en Defensa, eliminando trasvases cosméticos, es en el aún no nacido proyecto de 2017 del 0,6%, necesitaría dos siglos para llegar al nivel que se nos exige y nos exigimos teóricamente, porque los actuales responsables del asunto se suben con entusiasmo al argumento.
Algunos indicadores pueden ayudar a contextualizar el asunto.
El sueco SIPRI, Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo, difunde regularmente datos sobre el tema. En informe reciente indica que el gasto militar mundial fue en 2016 de 1,6 billones de dólares, que representa el 2,2% del Producto Interior Bruto global.
Como no todo el mundo gasta con el mismo entusiasmo, hay que afinar algo más.
En cifras absolutas, EEUU encabeza el gasto militar mundial con 611 mil millones de dólares, que supone el 3,3% de su economía. Siempre ilumina saber que EEUU gasta el triple que el segundo clasificado (China, 1,9%% del PIB) y diez veces más que el tercero (Rusia, 5,3% del PIB). Cuarto puesto en gasto para Arabia Saudí (10% del PIB) y quinto para India (2,5% de su PIB es gasto militar).
Según los datos del SIPRI el gasto militar de España representa el 1,2% del PIB, mismo peso relativo que Alemania y por encima de grandes potencias económicas como Japón (1%).
Europa suma 334 mil millones de dólares en gasto militar, lo que vuelve a desmentir el infantilismo pacifista europeo. Solo Francia supera el manido dos por ciento (2,3%).
Dejando las cifras absolutas, resulta revelador conocer que el mayor peso del gasto militar por regiones lo encabeza Oriente Próximo. Ahí tenemos a los saudíes, otros países como Israel, Emiratos y la media de la zona se acercan al 6%. Por su tamaño es importante mencionar a India o Corea del Sur, que rondan el 2,5%.
Una mínima interpretación sería que un peso elevado del gasto militar sobre la economía de un país se encuentra en potencias nucleares, zonas de conflicto y regímenes autoritarios que pueden a su vez ser o no atómicos y conflictivos.
Hasta aquí el peso del gasto público militar sobre la economía, que es una forma de medir; otra posible sería añadir también la industria relacionada, sumar por ejemplo en cada país a los presupuestos públicos su sector industrial privado, lo que ofrecería una imagen del grado de militarización de una economía, que en muchos países va íntimamente asociado a la innovación y el desarrollo tecnológico.
Otra alternativa sería medir el gasto militar por habitante, clasificación encabezada por Arabia Saudí seguida de Omán, Emiratos, Israel y EEUU.
Y luego tenemos el Reino de Bután, encajonado en el Himalaya entre India y China, superficie y población parecida a Extremadura, que decidió hace un tiempo inventarse el índice de la Felicidad Nacional Bruta como indicador principal de desarrollo en lugar de la economía, índice elaborado a partir de variables como el bienestar psicológico, el uso del tiempo, la vitalidad de la comunidad, la cultura, la salud, la educación, la diversidad medioambiental, el nivel de vida y el buen Gobierno.
Entendemos que la Administración y los investigadores sociales butaneses andan obsesionados con estos indicadores y cómo evolucionan de un año a otro y con sus decimales.
No hay nada de gratuito en medir la seguridad por su participación en la economía, por su peso en el PIB.
Porque lo que medimos afecta a lo que hacemos o, al revés, lo que no se mide no se echa de menos.
Como podemos decir también que no existe el arte sin la mente del que lo interpreta, no existe el sabor a fresa si nadie se la come, si se queda en la mata.
Los colores, los sabores, los olores son productos de nuestra mente construidos a partir de elementos químicos u ondas electromagnéticas; la caída de un árbol sin animal con oído alrededor no produce ningún ruido.
No existe seguridad en abstracto sin tener en cuenta la persona a proteger. Y esas personas en un régimen político representativo deben ser informadas y además opinan.
El sabor a fresa no existe en otro lugar distinto a nuestra boca.
Y el paladar está en el cerebro.

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martes, 2 de mayo de 2017

Corrupción ostentórea

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.

Dicho rápidamente: no existe el adjetivo del título, más exactamente es incorrecto, como algunas de las cosas que se sospecha hizo Ignacio González, expresidente de la Comunidad de Madrid encarcelado, a decir de su madrina y predecesora.
Ostentóreo es una criatura extraña nacida del cruce entre estentóreo -sonido muy fuerte- y ostentoso -llamativo por suntuosidad o aparatosidad-. En la paternidad del vocablo se duda entre Jesús Gil y Juan Benet, que ya es dudar.
Corrupción ostentórea tiene sonoridad de bombo y platillos, está llena de erres y de enes y de tes, recuerda la región incomprensible de Giligil, sus policías locales en Harley Davidson y los picassos en el retrete, pero es expresión incorrecta, como Nacho González.
El caso es que Esperanza Aguirre ha dimitido este abril de 2017 por ocasión tercera de sus responsabilidades políticas -ya lo hizo en 2016 nadie recuerda de qué y en 2012 de presidenta regional- con las siguiente palabras: "Ahora me siento engañada y traicionada. No vigilé más. Este auto y esta prisión no son una prueba definitiva contra él (Ignacio González), pero sí demuestran que yo no vigilé todo lo que debía. Por eso, dimito del cargo político que ostento, concejal del Ayuntamiento de Madrid y portavoz del grupo municipal popular", sentenció solemne.
"Cargo político que ostento". La Real Academia de la Lengua, por aquello del brillo y esplendor bajo una bombilla que imaginamos de 40 vatios, normaliza el término y ostentar le parece neutro: "Mostrar o hacer patente algo"; "Hacer gala de grandeza, lucimiento y boato"; "Tener un título u ocupar un cargo que confieren autoridad, prestigio, renombre". Al menos señala hacer gala, boato, renombre, pero se queda corto el DRAE.
Entre paréntesis, ese ataque sin motivo a la Academia debería ser explicado, quizá sea envidia por el control que aparentan del lenguaje, aunque uno tiene la impresión de que el caserón huele a sopa y tiene mala luz.
Retomando el hilo, ostentar se asocia a "exhibir con vanidad y presunción una cosa", según otros diccionarios y la intuición del que escribe, ostentoso es alguien o algo que presume de su importancia, de estar por encima de la media en posición social o económica.
Por ahí debe de rondar alguna de las claves de lo que nos ocurre, el ejercicio del cargo con vanidad y presunción por parte de quienes acabamos descubriendo corruptos, vanidad y presunción alimentadas con los recursos públicos robados en alta ingeniería financiera o directamente con reintegros mil del cajero automático, métodos ambos dos que combinan los autores de milagros económicos que engordan milagrosamente su propio patrimonio.
Con el riesgo indirecto de aumentar la confusión añado que los palabros anteriores andan cercanos a un cuarto término, detentar, que se acerca más al objetivo: "Retener y ejercer ilegítimamente algún poder o cargo público"; "Retener lo que manifiestamente no le pertenece".
Por tanto, aquí ofrezco frase para la nevera de los viejóvenes vicesecretarios de Génova Trece, para la cuarta dimisión de Aguirre o de cuantos responsables políticos del PP vayan saliendo de instituciones y empresas públicas cinco minutos antes de la llegada de la Guardia Civil: "Dimito del cargo que detento".
En realidad la explicación debiera ser algo más larga: "Ignorados conciudadanos, les quiero anunciar que no dejo voluntariamente el cargo público, no dimito, sino que he sido cesado fulminantemente por una serie de circunstancias acumuladas, entre ellas la decisión de quien me nombró, el cargo de conciencia de pasar la mayor parte del día fuera de la ley y por supuesto la cercanía de la actuación policial, sin la que nada de esto hubiera sido posible. En mi descarga les diré que nunca pensé que fuera a acabar así, porque tiene cierta lógica que el partido me encargara la recaudación ilegal de fondos y yo fuera más allá, porque mi entorno social consideraba mis chanchullos algo si no normal sí muestra de inteligencia, porque el tren de vida que he llevado durante años se lo recomiendo a cualquiera. Sí que les pido que nadie se tome esto como un ataque personal, nunca pensé que el dinero público desviado pudiera destinarse a nada mejor. Les informo de que he prestado declaración esta mañana ante la Guardia Civil y me pongo ahora a su disposición para contestar a lo que me pregunten".
En ese momento, ante la sorpresa de todos, un apuesto periodista aparta la silla con más ruido que violencia, se levanta, coge la alcachofa, carraspea, una compañera da los primeros compases con una guitarra que nadie había visto antes, y canta robando descaradamente sus palabras a Lole Montoya y Manuel Molina:
"Estimado político popular agobiado,
Diiiiiii-meee...
si has mentido alguna vez
y dime si cuando lo hiciste sentiste vergüenza de ser embustero.
Dime, dime, dime...
si has odiado alguna vez
a quien hiciste creer una cariño de verdad, dime...
Si sientes tu corazón, como en sí mismo
el dolor de tus hermanos, dime, dime, dime...
Si has cortado alguna flor
sin que temblaran tus manos, dime...
Si de verdad crees en Dios
como crees en el fuego cuando te quema, dime, dime, dime...
Si es el cielo tu ilusión
o es la verdad en la Tierra, dime...
A cada cosa sí o no, y entonces sabré yo
si eres mi sueño, dime, dime, dime, dime...
A cada cosa sí o no, y entonces sabré yo
cual es tu Credo.
Diiiiii-meee...".


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martes, 25 de abril de 2017

Mayrit y sus aguas

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
Madrid está unida al agua a lo largo de toda su historia. La hoy ciudad, fundada en la segunda mitad del siglo IX por el emir de Córdoba Mohamed I, única capital europea de origen islámico, nace como una pequeña fortaleza para vigilar las incursiones cristinas a través de la sierra de Guadarrama.
No deja de ser un villorrio hasta que recibe la Corte en 1561.
Pero en su primer siglo y medio de historia bajo poder político islámico -hasta la conquista incruenta de Toledo en 1085- se comienza a construir lo que permite su crecimiento posterior, una red subterránea de abastecimiento de agua.
El propio nombre de Madrid procede del árabe Mayrit, castellanizado en Magerit, pronunciándose la "y" y la "ge" como la jota francesa o inglesa, o como la elle en el castizo "botellín"; y su significado es lugar donde abundan los viajes subterráneos de agua, según interpretación documentada del arabista Jaime Oliver Asín en monumental monografía de 1952.
Nunca ha bebido Madrid del Manzanares, río escaso aunque con buenos puentes y la enorme ventaja de ser navegable a caballo, que dijo uno. El abastecimiento procedía de captaciones a las afueras de la villa que se canalizaban hasta el centro de la población para usos privados o fuentes públicas, alguna de ellas conservada en Cibeles hasta no hace mucho.
El sistema de abastecimiento se va extendiendo, renovando y reforzando continuamente y en especial en el siglo XVII, y funciona aceptablemente hasta el siglo XIX, cuando toca techo y ni el caudal conseguido ni el millar de aguadores que recorrían sus calles eran capaces de dar de beber a los 250.000 vecinos de entonces.
¿Qué ocurre en esas fechas? Pues la construcción del Canal de Isabel II, que me permite enlazar el pasado islámico con el presente político.
Tras varios intentos que no fraguaron para abastecer la ciudad de otros cursos de agua,  en 1851 se coloca la primera piedra del embalse del Pontón de la Oliva en el río Lozoya y comienza la construcción del canal de 70 kilómetros que conducirá el agua hasta Madrid, donde llega oficialmente siete años después y brota en una fuente monumental en la calle San Bernardo.
En la historia posterior del Canal nos podemos detener en la construcción en 1911 del primer depósito elevado en la calle Santa Engracia, en estilo neomudéjar, donde se concentraban las cámaras de la prensa y los vehículos de la Guardia Civil estos días atrás mientras registraban los archivos de la empresa.
Viene a cuento mencionar en este punto que a finales de los 80, cuando se acondicionó el depósito para otros usos -hoy es una excelente sala de exposiciones fotográficas-, sorprendió descubrir la acumulación de varios metros de guano en su interior, o como se llamen los excrementos de palomas y murciélagos a este lado del Atlántico. Un indicio.
El abastecimiento de agua a Madrid va mejorando con los años y el Canal de Isabel II pasa en 1984 a depender de la Comunidad de Madrid y se le encomienda, además de los servicios tradicionales del abastecimiento, la depuración de las aguas residuales y la mejora y conservación de los ríos; en 2008 se crea una sociedad anónima responsable de la gestión del ciclo integral del agua en la Comunidad de Madrid, Canal de Isabel II Gestión, S.A., que inició su andadura en 2012.
En estos últimos años la empresa inició una expansión exterior por Latinoamérica que ahora está siendo investigada, sufrió un intento de privatización que no tuvo éxito de milagro y aparentemente se ha utilizado para engrasar medios con publicidad y para corruptelas varias.
El Grupo Canal de Isabel II presta hoy servicio a 9,7 millones de habitantes (6,6 en España y 3,1 en Latinoamérica), factura más de mil millones de euros, tiene una deuda equivalente a sus ingresos anuales, un patrimonio ingente y miles de kilómetros de conducciones.
La conclusión de todo esto no tiene que ver con el abastecimiento de agua, sino con el saneamiento; el agua de boca se solucionó antes y mejor que las aguas negras.
La Organización Mundial de la Salud analiza regularmente la esperanza de vida en todo el planeta (71 años de media mundial, 82 en España) y destaca la reducción de la mortalidad infantil, el agua potable y por supuesto el desarrollo de los productos farmacéuticos como causas principales de que cada vez vivamos más años.
Pero la OMS incide siempre en un peligro menos conocido que mina la salud: "actualmente 2.400 millones de personas carecen de acceso a servicios básicos de saneamiento, como retretes o letrinas", destaca Naciones Unidas; 946 millones de personas defecan al aire libre –aproximadamente uno de cada ocho habitantes del mundo–.
Estamos hablando entonces que un problema a escala mundial se encuentra también en la Comunidad de Madrid, que es la deficiente o inexistente gestión de los restos fecales. La cantidad y calidad de las aguas que llegan al Tajo desde sus afluentes madrileños era otro indicio.
Las alcantarillas de la política madrileña permanecen taponadas desde hace dos décadas y no ha habido responsable hasta ahora capaz de desatascarlas, parece que ni a intentarlo.
El saneamiento es una prioridad del desarrollo mundial. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible, lanzados en 2015, incluyen el objetivo 6 que tiene la meta de lograr, para 2030, el acceso equitativo a servicios de saneamiento e higiene adecuados para todos y poner fin a la defecación al aire libre, prestando especial atención a las necesidades de las mujeres y las niñas y las personas en situaciones vulnerables.
Naciones Unidas ha establecido el 19 de noviembre como Día Mundial del Retrete. "Los retretes salvan vidas, aumentan la productividad, crean empleo y las economías crecen", afirman.
Una sociedad avanzada se mide mejor por su red de saneamiento que por el agua del grifo.

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martes, 18 de abril de 2017

Objeto parecido a una bomba

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
El destructor norteamericano USS Ross atracando en Rota. Foto: US Navy.
La policía noruega anunció el domingo 2 de abril de 2017 que había acordonado un barrio de Oslo después de encontrar "un objeto parecido a una bomba". El barrio se aclara que es multiétnico, que debe significar que es una zona de la ciudad donde suceden cosas violentas o es muy probable que sucedan por la variedad de los vecinos, los barrios monoétnicos deben ser pacíficos.
Horas después ya eran los servicios secretos noruegos los que informaban de la detención de un joven de 17 años de nacionalidad rusa, un "aislado ruso" titulaba algún periódico, que parecía aclarar algo del perfil del sujeto, aunque en el cuerpo de la información el aislado se convertía en asilado.
Las últimas informaciones apuntan a que el detenido tenía simpatías por el Estado Islámico.
Tenemos hasta aquí algo parecido a algo peligroso y un detenido que parece tener semejanza con un terrorista que podría tener ideas peligrosas.
Lo interesante viene ahora: "Hemos llevado a cabo una detonación controlada del objeto', declaró un portavoz policial; añadió que es difícil decir si había explosivos, pero explicó que la explosión fue mayor que la del dispositivo utilizado para ello".
Es decir, que la explosión que se provocó para neutralizar el objeto fue más violenta que lo que fuera que tuviera el propio objeto.
Lo anterior no se produce en el vacío, sino en un momento en el que en pocas horas se produjo un atropello voluntario y mortal en Estocolmo (cuatro fallecidos), más otros atentados en Tanta y Alejandría contra egipcios cristianos coptos, con el balance de 44 muertos.
Dejo a las policías y a los servicios secretos hacer su trabajo, que es investigar, no informar a medias, y me quedo con la detonación controlada, que me sirve para dar un salto que nos permite preguntarnos si en ocasiones no se está utilizando la violencia en dosis incluso mayores que la violencia que se quiere contrarrestar.
En la madrugada del 7 de abril el presidente de EEUU, Donald Trump, ordenó el lanzamiento de 59 misiles Tomahawk sobre una base aérea siria en respuesta unilateral, así se justifico, por un supuesto ataque del régimen sirio utilizando armas químicas que ningún organismo independiente ha investigado.
Las primeras interpretaciones sugieren que han sido algo así como 59 tuits explosivos de un presidente aficionado a reaccionar de forma imprevista y otros han opinado que se trata de la primera victoria política del nuevo presidente.
España, donde tienen su domicilio fiscal los buques destructores norteamericanos que bombardearon Siria, concretamente la base naval española de utilización conjunta de Rota, ha sido el último en ser informado y sus responsables políticos se apresuran a bendecir el ataque, "proporcionado", dicen. Cuando se firmó el acuerdo con EEUU para que cuatro destructores tuvieran Rota como base de operaciones los argumentos utilizados fueron que los marines se iban a tomar muchas cañas por la zona y que el armamento formaba parte de la defensa antimisil de la OTAN, pensando en Corea del Norte, suponemos que Irán y sospechamos que Rusia.
¿Operación aislada la de estos 59 Tomahawk? No sabemos lo que está por venir, sí algo del pasado reciente.
El Ministerio de Defensa de EEUU informa en su página web que entre agosto de 2014 y marzo de 2017 aviones norteamericanos y de países aliados para la ocasión han realizado 145.000 salidas en apoyo a operaciones en Siria e Irak, con 19.300 ataques aéreos armados contra objetivos sin especificar.
Concentrando el foco en Siria, se han realizado en estos últimos tres años 7.840 ataques aéreos, la inmensa mayoría por parte de EEUU (7.469) y en mucha menor proporción por Reino Unido (11), Emiratos (10), Turquía (9), Arabia Saudí (8), Holanda (7), Jordania (6), Francia (5), Dinamarca (4), Canadá (3), Bahrein (2) y Australia (1).
Llegada del USS Ross a Rota en junio de 2014
(Foto: La Voz de Cádiz).
Desconocemos los objetivos, las víctimas diferenciando combatientes y civiles, por lo que no podemos aplicar lo aprendido en las calles de Oslo, que a veces el explosivo utilizado no permite siquiera conocer la peligrosidad de lo atacado.
Con métodos indirectos se puede concluir que la efectividad de los 7.840 ataques aéreos sobre Siria de EEUU y países amigos ha sido escasa.
Sorprende la concreción contable norteamericana, todo se mide y nada se explica, que tiene su correspondiente nacional.
El secretario de Estado de Defensa español, Agustín Conde, dice estar preocupado de que alguien le ponga un burka a sus hijas y se entiende que hará lo que esté en su mano a través del presupuesto y el sector industrial de la defensa para evitarlo; su jefa, la secretaria general del PP, dice que sin seguridad la protección social, la educación y la sanidad carecen de sentido, aunque viendo su gestión en Castilla-La Mancha se podría dar la vuelta al argumento, que sin protección social, educación y sanidad la seguridad de los castellano-manchegos estaba en el alero.
¿Qué tenemos? Riesgos ciertos, hiperactividad en la respuesta, cifras sin interpretación, mensajes sin datos, desconocimiento de objetivos, balance ocultado de víctimas y ejecuciones extrajudiciales, sospecha de utilización de medios no adecuados al tipo de amenaza.

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martes, 11 de abril de 2017

Occidente, al Ándalus, al Mágreb

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
Monumento al Corazón de Jesús junto al Cristo
de la Vega en Toledo, construido en tiempos de la
II República en estilo neomudéjar (Foto: PND).
"La civilización occidental y el islam son incompatibles", dejó dicho el sociólogo italiano Giovanni Sartori, recientemente fallecido. En respeto a su memoria hay que decir que las cosas se dicen en un momento determinado, hará una década de sus palabras, y resisten con mayor o menor fortuna el paso del tiempo.
Ahora que no se puede defender podríamos aclarar la frase, que viene a significar que la civilización occidental cristiana es incompatible con la barbarie oriental islámica, como tendría también sentido afirmar lo contrario, que la barbarie cristiana es incompatible con la civilización islámica.
Por aclarar algo el asunto tendríamos que hablar de occidente y oriente, y de cristianismo e islam, no mezclar las parejas, con lo que tampoco llegamos lejos, engloban a demasiada gente diversa.
Estas grandes categorías funcionan, malamente, si mi persona occidental se identifica con la democracia, Microsoft, la llegada del hombre a la luna y el vehículo eléctrico, mientras que adjudicamos al terrorista la representación completa de la religión que diga representar, aunque ni yo inventé el ipad ni el camionero de Niza tenía en la guantera el carné de embajador plenipotenciario de la fe islámica.
La civilización y la barbarie son incompatibles, resumamos más afinadamente, y el occidente cristiano y el islam lo que han sido históricamente es vecinos, a menudo conflictivos, y hoy se entremezclan como consecuencia del colonialismo, la inmigración y la globalización; la primera de estas trillizas no fue precisamente un ejemplo civilizado.
Hasta que se intentó sin éxito por los Reyes Católicos y Felipe III que la unidad política fuera uniformidad religiosa, expulsando a parte de los judíos y moriscos, la mezcla convivió en esta tierra y de ahí nació el mito de las tres culturas, que podemos discutir su número, aunque el plural es incontestable.
Tenemos hasta aquí una geografía confusa, al menos con fronteras difusas, y culturas entrelazadas.
Siguiendo el razonamiento irracional, en la Edad Media la civilización era islámica y la barbarie era cristiana, lo que no impidió ir desplazando militarmente al contrincante, podríamos decir que se impuso la barbarie, eso sí, tan lentamente -siete siglos- que hace dudar de la simpleza de una explicación exclusivamente religiosa.
Descubro hace demasiado poco tiempo que el término árabe para referirse a la península ibérica en época medieval, Al Ándalus, no procede de los Vándalos como tanto se ha repetido, pueblo godo que por aquí estuvo sin el poderío ni la permanencia como para dejar huella importante.
Explica el arabista Joaquín Vallvé como origen más fundamentado que el término es una derivación del Atlántico y la Atlántida, que los antiguos situaban en este extremo occidente donde acababa el mundo, y lo documenta en fuentes escritas ya desde comienzos del islam cuando bebieron del conocimiento mitológico-geográfico bizantino y griego.
El propio nombre árabe de Marruecos es al Mágreb, que significa Occidente.
Histórica y geográficamente tan occidental es Marruecos como España como Francia, pero en estos tiempos occidente es un concepto político-sentimental más que geográfico.
Ese occidente que algunos sienten que define acertadamente su identidad incluye hoy casi toda Europa, aunque también los anglos americanos, Australia, Nueva Zelanda y Corea del Sur más algún país sudamericano de experiencia económica neoliberal.
Escuché decir hace unos años al embajador de Marruecos en España que los derechos humanos son una conquista histórica y colectiva, que avanza con mayor o menor rapidez según el momento y según el lugar.
Después de Madrid el embajador ocupó una alta responsabilidad en un proyecto de descentralización política en su país, probable solución más o menos sincera de Mohamed VI al problema del Sáhara, sin resultados conocidos.
Al centralismo nunca le ha interesado ceder el poder del que se beneficia, salvo que sea salida única a riesgo de perderlo todo, como ocurrió en España a la muerte del general superlativo.
Las certezas geográficas simplifican la realidad, aún más cuando identificamos los puntos cardinales con valores morales; luego está la libertad que da fijarse en las personas, que las hay de todo tipo y tienen un componente incierto.
Aquí está la alternativa: perdidos en falsas certezas geográficas o libres e inciertos fuera de la clasificación en cajones con extraños compañeros de viaje.
“El miedo a los bárbaros es lo que amenaza con convertirnos en bárbaros”, dejó escrito el intelectual franco-búlgaro Tzvetan Todorov; éste nos dejó en febrero. "Ninguna cultura es en sí misma bárbara, y ningún pueblo es definitivamente civilizado".
El bárbaro es el otro, el extranjero, el diferente, la persona sin recursos económicos.
Defendió Todorov que "un paso decisivo hacia una mayor civilización se da el día en que se admite que, aunque humanos como nosotros, los otros no tienen nuestra misma cultura. Poseer una cultura no significa ser prisionero de ella, y desde todas las culturas puede aspirarse a valores de civilización".
A lo que debemos temer es al miedo; y a las barbaridades, vengan de donde vengan.

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martes, 4 de abril de 2017

Operaciones militares al margen del Parlamento

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
Carro de combate Leopardo como los que se van a enviar a Letonia, 
en la imagen de maniobras en el campo de San Gregorio (Foto: PND).
Los asuntos de la Defensa corren el riesgo de alejarse del Parlamento, especialmente los relacionados con el despliegue de militares españoles en operaciones en el exterior, las conocidas popularmente como operaciones de paz, que ni hoy ni nunca trabajan en un escenario pacífico, de ahí el envío de fuerzas armadas.
Una de los efectos secundarios positivos de la invasión de Irak de 2003, quizá el único, fue la conciencia generalizada de que la participación española en operaciones militares fuera de la península debiera contar con legalidad, legitimidad y un alto grado de consenso político, y que este tipo de decisiones por su trascendencia pasaran por el Parlamento para que los diputados, y la opinión pública, tuviera conocimiento de objetivos, medios, tiempos, coste económico y soporte legal de cada despliegue.
Lo anterior tuvo su concreción en el artículo 17 de la Ley Orgánica de la Defensa Nacional de 2005: "Para ordenar operaciones en el exterior que no estén directamente relacionadas con
la defensa de España o del interés nacional, el Gobierno realizará una consulta previa y
recabará la autorización del Congreso de los Diputados".
Por tanto, desde la entrada en vigor de la ley, cada nueva operación tendría que pasar por el Parlamento, y no está siendo así. 
En estos momentos España tiene en el exterior 2.684 militares participando en 17 operaciones. Destacan los responsables del Ministerio de Defensa que nunca antes nuestro país ha trabajado militarmente en tantos escenarios. Una interpretación parcial es que las misiones en el exterior han reducido su tamaño y se centran hoy mayoritariamente en adiestramiento de fuerzas locales y operaciones especiales, con contingentes reducidos; y se han multiplicado pequeñas misiones en el África subsahariana.
Las principales operaciones en el exterior en las que participa España son Líbano (cascos azules de Naciones Unidas, 620 militares), Irak (coalición para el caso, 507), Turquía (OTAN, 149 militares), aguas de Somalia (operación de la UE, 148 militares) y Malí (UE, 138).
Las últimas decisiones han estado relacionadas con el incremento del contingente en Irak, que fue autorizado por el Congreso en diciembre, 125 militares y 25 guardias civiles más; y con el envío de 14 observadores militares a Colombia para supervisar el proceso de paz en ese país, que no ha tenido procedimiento parlamentario (Margallo prometió hasta 400 observadores). La Guardia Civil opera desde hace años en Mauritania sin que ni Defensa ni Interior rindas cuentas en el Parlamento.
La previsión a corto plazo es un incremento no menor de militares en dos operaciones en el Báltico, en el marco del despliegue de la OTAN en las cercanías de la frontera rusa con contingentes multinacionales, con la filosofía de que en el caso improbable de un incidente afectaría a diversos países, alguno de ellos de peso, no a una pequeña república del vecindario, con lo que la internacionalización de las consecuencias estaría asegurada.
Por una parte, en mayo está previsto el despliegue de cuatro cazas españoles F-18 para vigilar el espacio aéreo de Estonia, con una duración de seis meses y un centenar de militares desplazados.
El segundo despliegue es único y peculiar: España va a desplazar por primera vez en su historia carros de combate fuera del territorio nacional y se llevan nada menos que a Letonia, seis carros Leopardo más 14 blindados de cadenas Pizarro, con 300 militares para operarlos.
Éste último es un ejemplo de operación militar de envergadura de la que ni el Congreso ni la ciudadanía van a tener noticia. La interpretación en el Ministerio es que se trata de la participación habitual de nuestro país en las actividades de la OTAN que no requieren paso por el Parlamento, lo único es que se produce en Letonia y con carros en lugar de las llanuras de Albacete o el páramo aragonés.
Otro caso similar que escapa al Congreso es buena parte de la actividad internacional de la Armada, sin entrar en los despliegues comerciales en favor de Navantia que se realizan por ejemplo en Australia, como la presencia gran parte de este 2017 en las antípodas de una de las fragatas más modernas de las Fuerzas Armadas. Al parecer el presupuesto australiano paga el gasóleo.
La Armada tiene en estos momentos 12 buques y 2.000 militares en operaciones en el exterior, el mayor despliegue naval militar de la historia reciente, que suma su presencia en el Índico, en el Mediterráneo; pero también -sin Parlamento- en las aguas fronterizas con Rusia tanto en el Báltico como en el Mar Negro (el de Crimea y Ucrania); o en el Golfo de Guinea.
En resumen, las Fuerzas Armadas participan crecientemente en operaciones en el exterior, a menudo en el marco de la OTAN, sin la recomendable autorización del Parlamento y las explicaciones a la ciudadanía. Se cumple la letra de la ley, no su espíritu.
Y se produce cuando sería más necesario que nunca el debate público sobre amenazas, medios y presupuesto destinado a la Defensa militar de España, a tenor de los compromisos más o menos teóricos que la secretaria general del PP, en funciones de ministra de Defensa, va lanzando en el Pentágono o la sede de la Alianza Atlántica y el muy probable incremento del presupuesto, crecimiento cosmético -parte de lo que pagaba Hacienda se incluirá en el presupuesto de Defensa-, pero relevante.
El riesgo del que viene alertando últimamente el expresidente Felipe González, que la gobernanza de los asuntos públicos está quedando en manos de tecnócratas por un lado y desconocedores de los asuntos por otro -"la pinza en la que vivimos entre la arrogancia tecnocrática que menosprecia a la gente y la ignorancia" de algunos responsables políticos- afecta también y directamente a la Defensa.

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martes, 28 de marzo de 2017

Los futuros de Europa

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
Europa está de cumpleaños y se replantea su futuro, aparentemente.
Ilustración de Nardi en 
http://www.cartooningforpeace.org/en/
Sumamos 508 millones de personas y 28 países, contando con el Reino Unido; sorprende la rapidez con que toda Europa tras el referéndum del Brexit ha pasado a nombrar ya 27 y sin embargo no ha descontado 64 millones de británicos a la Unión. Se aconseja desde esta columna paciencia sobre el proceso de desconexión británica y no dar por seguro el resultado final hasta ver en el informativo la instalación de la garita policial, el control de pasaportes y la barra fronteriza en el campo de Gibraltar. Douane, customs, zoll, aduana.
Seis décadas se cumplen desde el arranque de la construcción política de Europa tras la segunda guerra mundial. En realidad se conmemora la firma en marzo de 1957 de los Tratados de Roma, por Alemania (entonces Occidental o Federal), Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y los Países Bajos.
De seis países a 28, tomando Bélgica como uno y Alemania como otro, no como el medio que firmó el certificado europeo de nacimiento. Este crecimiento numérico sintetiza el éxito del proyecto político de Europa, su expansión permanente, hasta hoy; y explica también muchas de sus dificultades.
Los tratados fueron tres y crearon la Comunidad Económica Europea, algo sobre energía atómica y se incluía el carbón ya acordado seis años antes. Desde Maastricht 1992 hablamos de Unión Europea.
Con motivo de este 60 aniversario la Comisión Europea ha elaborado un documento de prospectiva, ejercicios siempre bienvenidos, siempre interesante: "Libro blanco sobre el futuro de Europa. Reflexiones y escenarios para la Europa de los Veintisiete en 2025".
Lo primero que hay que aclarar es quién hace el documento. La Comisión es el Gobierno de la Administración europea y las políticas comunes, que comparte el mando con los Estados miembros y en menor medida con el Parlamento; junto con otras instituciones como el Banco Central Europeo, que va por libre, el Tribunal Superior de Justicia y otras cosas menores que forman en conjunto la UE.
Con apariencia de falsa objetividad, falsa porque la Comisión es parte del mando y del proceso, plantea cinco escenarios sobre cómo podría evolucionar Europa de aquí a 2025 dependiendo del camino que decida tomar.
Escenario 1: Seguir igual. Uff.
Escenario 2: Solo el mercado único. La UE de los 27 se centra gradualmente en el mercado único al no alcanzar acuerdos los Estados miembros en un número creciente de ámbitos.
Escenario 3: Los que desean hacer más, hacen más. La UE de los 27 sigue funcionando como en la actualidad, pero permite a los Estados miembros que lo deseen una mayor colaboración en ámbitos específicos, como la defensa, la seguridad interior o los asuntos sociales. Surgen una o varias 'coaliciones de voluntades' (esta expresión recuerda a las guerras de Bush junior). Los tiros parece que van por aquí.
Escenario 4: Hacer menos pero de forma más eficiente. La UE de los 27 centra su atención en aumentar y acelerar los logros en los ámbitos de actuación prioritarios que ha elegido, mientras que interviene menos en los que se percibe que no aporta valor añadido. Centra su atención y sus recursos limitados en un número reducido de ámbitos políticos.
La higuera tiene algunos brotes verdes. ¿Se perderán con las heladas?
¿No le hace falta una poda? ¿Se puede podar en primavera?
Escenario 5: Hacer mucho más conjuntamente. Los Estados miembros deciden compartir más competencias, recursos y tomas de decisiones en todos los ámbitos. Las decisiones se adoptan con mayor rapidez a nivel europeo y se aplican con celeridad.
Hay que agradecer que se mencionen aunque dispersas las debilidades, qué ha fallado o a qué se teme: aparecen aquí y allá que "para demasiada gente la UE no estuvo a la altura de sus expectativas al enfrentarse a la peor crisis financiera, económica y social de su historia", cierto.
Se critica la práctica de echar la culpa a Bruselas de los problemas y atribuirse el mérito de los logros en el país respectivo.

"La confianza de los ciudadanos en la UE ha disminuido", reconocen.
"Cerrar la brecha existente entre las promesas y su cumplimiento es un reto constante", que se debe en parte a que "la UE no tiene una arquitectura fácil de entender"; nada se apunta como solución.
"Existe un desfase entre las expectativas y la capacidad de la UE de colmarlas", se reitera.
Todo el que pone algo por escrito arriesga y se expone a la crítica, el documento tiene olvidos y lagunas, agujeros negros que son interpretables independientemente de la voluntad o no de los redactores.
Aquí apunto dos. Por una parte, poco se escribe sobre la Europa social, una clamorosa ausencia cuando es apuntada como obligada salida de una Europa que se ha distanciado del ciudadano cuando peor lo estaba pasando. Habla mucho el documento de comercio, de euro, de unión económica y monetaria, de inmigración y fronteras, nada de empleo, de protección social, de ciudadanía, de derechos, de corrección de desigualdad entre personas o territorios.
La segunda objeción al documento de la Comisión Europea apunta hacia la política exterior y de seguridad: "La OTAN seguirá aportando seguridad militar a la mayoría de los países de la UE, pero Europa no puede ser ingenua y debe velar por su propia seguridad. Ser un 'poder blando' ya no es suficiente cuando la fuerza puede prevalecer sobre la ley", afirma el documento como verdad revelada, no como escenario.
Curiosamente en los cinco futuros imaginados la Comisión Europea incluye que se refuerza la cooperación o el trabajo conjunto en seguridad y defensa (salvo en la reducción al mercado único), algo poco probable a pesar de los anuncios recientes, que probablemente se queden en algún avance en competencia empresarial e incluir el sector de la seguridad en las ayudas de I+D, método ya clásico para financiar programas de armamento. Si hay menos Europa no habrá seguridad y defensa compartida, y si la cosa sigue más o menos igual pues poco se avanzará en un asunto directamente ligado a la soberanía nacional.
Ilustración de Cristina en 
http://www.cartooningforpeace.org/en/
El reciente documento de la Comisión Europea ignora además su propia "estrategia global para la política exterior y de seguridad", que con el título de "Una visión común, una actuación conjunta: una Europa más fuerte", presentó en julio de 2016 la responsable de exteriores y también vicepresidenta de la Comisión Federica Mogherini. Se apunta en ese documento hacia una autonomía estratégica de Europa, un enfoque global de los conflictos, plantea "reforzar nuestra seguridad y defensa en plena conformidad con los derechos humanos y el Estado de derecho". Frente a las guerras preventivas, "diplomacia preventiva", y aparece varias veces en el texto mencionado el acuerdo nuclear con Irán como un ejemplo práctico.
Por tanto, el presidente Juncker no se habla mucho con la vicepresidenta Mogherini.
Un diagnóstico de la actualidad comunitaria podría ser que se ha impuesto la resolución bilateral de los asuntos, la renacionalización de las políticas y el protagonismo exclusivo de la Europa financiera y monetaria.
La Comisión Europea reconoce que los cinco escenarios no son excluyentes, que es engañoso reducir el debate a una elección entre más o menos Europa, aunque así lo presenta para incentivar el debate.
El futuro será una combinación de elementos y dependerá de la iniciativa política por un proyecto común cuando Reino Unido está en el camino de salida y Francia, Alemania e Italia tienen elecciones pendientes que centrarán su foco en asuntos internos.
"Durante generaciones, Europa siempre ha sido el futuro", escribe la Comisión Europea. Que siga siendo así dependerá de la propia Comisión y de los 28 Estados que forman la UE.
La realidad es que las instituciones comunitarias están hoy pilotadas por políticos e ideología de clara orientación liberal-conservadora, que alguna responsabilidad tendrán en la salud del enfermo.
Al ciudadano le toca votar cuando le consultan para cambiar o no la relación de fuerzas y presionar en lo que pueda.

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martes, 21 de marzo de 2017

La trama de Podemos

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
La formación política liderada por Pablo Iglesias ha puesto en circulación un nuevo concepto político: la trama.
Escuchando a Irene Montero, la recientemente nombrada portavoz parlamentaria, en una entrevista radiofónica de quince minutos lo menciona media docena de veces, lo que indica la unidad de acción y concentración del tiro que caracteriza a Podemos en comunicación.
La trama vendría a sustituir a la casta que tanto circuló y que ha perdido gas a causa del éxito electoral de la formación y su entrada en los parlamentos nacional y autonómicos y en el Gobierno de los principales ayuntamientos del país, ya han pasado a formar parte de esa supuesta minoría política privilegiada que actúa al margen de los intereses del ciudadano.
Por tanto, toca introducir un nuevo marco conceptual, siguiendo a Lakoff y su elefante.
La novedad del concepto es relativa aunque su contenido sea acertado. El sociólogo albaceteño Manuel Castells ya dedicó 679 páginas hace una década para este tema en compañía de otros (Comunicación y poder).
La difusión del término ha coincidido con la votación en el Congreso para endurecer o no las incompatibilidades de los señores diputados, la autorización para que se dediquen a lo que han sido elegidos. Sorprendentemente el PSOE se ha quedado solo defendiéndolo, con Podemos y PP a favor de dobles sueldos o actividades.
Lo de la trama tendrá varios padres, aunque es un hecho que el responsable del discurso de Podemos, Jorge Moruno, cercano a Íñigo Errejón, ha sido prejubilado mientras resurge Manuel Monereo, cercano a Iglesias, procedente de IU y el PCE.
Monereo ya firmaba en noviembre de 2015 un artículo sobre la trama de marras: "La clave siempre de un discurso político es la definición clara y precisa del enemigo. No hay política sin enemigo", escribía. Los enemigos están identificados, son las clases dominantes, los que explotan al resto, ahora bien, esto hay que conseguir trasladarlo a "las clases subalternas".
Así trasladaba Monereo el mensaje: "Sería bueno, no será fácil, popularizar el término trama, la trama. Con esto (en Bolivia se habló antes de 1952 de la rosca) se quiere señalar que existe un mecanismo único que organiza una matriz de poder (para hablar con rigor) entre el capitalismo monopolista-financiero, los poderes mediáticos y una clase bipartidista corrupta y dependiente del capital"; un poco oscuro el asunto, difícil de entender para alguien perteneciente a la clase subalterna e incluso para la casta periodística.
Algo más claro: "El Estado español ha sido forjado por una oligarquía política, económica y social especialmente cerrada, marginando a la inmensa mayoría de la población y aplastando invariablemente cualquier expresión política orientada a la consecución de los derechos democráticos y nacionales".
Ya está explicado, definición del enemigo y todo sintetizado en la trama.
Un problema que surge es que el término tiene hasta un triple significado. Por una parte, trama es la red de oligarcas entrelazados, que se manifiesta por ejemplo con De Guindos pasando de responsable nacional de Lehman Brothers a ministro de Economía y en el futuro a Europa o la empresa privada; Agustín Conde de diputado a consejero de Red Eléctrica (cien mil euros en siete meses) y ahora de secretario de Estado de Defensa; De Arístegui de portavoz de Exteriores del PP, con sobresueldo de empresas, sospechas de soborno a empleados públicos, negocios norteafricanos siendo diputado, a embajador luego en la India.
La trama existe, lo que no implica que sean 12 personas que se reúnen en un zulo en la Casa de Campo con entrada por un árbol hueco.
Pero el término tiene un segundo significado, una urdimbre de hilos cruzados, que en el caso de Podemos parece hoy menos densa que hace un par de meses.
Trama es también argumento, el enredo de una obra dramática o novelesca, y ahí no se encuentra gran cosa, el contenido político en forma de propuestas que Podemos plantea para desmantelarla.
Existen las redes de poder y siempre es sano denunciar conexiones delictivas; hasta señalarlas con el dedo.
Lo más complicado en el discurso político es su equilibrio con el contenido, a menudo parece que van cada uno por su cuenta, comunicación sin contenidos y contenidos sin comunicación. Lo difícil es ponerlos de acuerdo.
"Amar la trama más que el desenlace", cantaba Jorge Drexler.

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sábado, 18 de marzo de 2017

Excesos de la lucha antiterrorista

La lucha antiterrorista amenaza en media Europa con saltar los límites de derechos fundamentales del ciudadano, entre ellos lo relacionado con la libertad de expresión y las redes sociales. Organismos internacionales y ONG alertan sobre un fenómeno acrecentado en los últimos dos años de obsesión antiterrorista que restringe derechos en nombre de la seguridad.
El 5 de febrero de 2016 la policía española detuvo en Madrid a dos actores de una compañía de títeres acusados de enaltecimiento del terrorismo e incitación al odio, permanecieron cinco días encarcelados -prisión provisional sin fianza- y fueron incluidos en un fichero de presos peligrosos con el régimen penitenciario más severo. En su liberación se les retuvo el pasaporte y se les obligó a comparecencias diarias ante el juez.
La obra causante de la detención, representada en tiempos de carnaval ante un público infantil, tenía un argumento de crítica social contra los cuatro poderes que supuestamente rigen la sociedad española: la propiedad, la institución religiosa -un guiñol vestido de monja-, las fuerzas de seguridad -un muñeco con uniforme de policía- y el poder judicial -marioneta con toga de juez-. En un pasaje de la obra, representada en esperanto y latín, un guiñol portaba una pancarta –una falsa prueba fabricada por el guiñol policía- con la leyenda "Gora Alka-ETA".
El recorrido judicial del caso ha tenido dos paradas: la Audiencia Nacional dictaminó el 28 de junio de 2016 el sobreseimiento provisional y archivo de la causa por el delito de enaltecimiento o justificación de los delitos de terrorismo, aunque derivó hacia otro juzgado por si existiera otro delito de discurso de odio. Finalmente el 5 de enero de 2017 el Juzgado de Instrucción número 46 de Madrid archivó definitivamente el asunto.
La difusión pública de este segundo archivo ha coincidido con un informe de Amnistía Internacional en el que analiza, desde la perspectiva de los derechos humanos, las medidas antiterroristas adoptadas en 14 estados miembros de la Unión Europea. La ONG incluye este caso de los titiriteros al tratar de España.
El informe, Peligrosamente desproporcionado: La expansión continua del estado de seguridad nacional en Europa (enlace al original en inglés), revela -según sus autores- la manera en que el diluvio de leyes y reformas aprobadas a una velocidad de vértigo está minando libertades fundamentales y desmantelando salvaguardias de derechos humanos. "Una serie de nuevas leyes de amplio alcance están conduciendo a Europa a un profundo y peligroso estado de 'securización", afirma Amnistía.
“Tras una serie de atroces atentados, desde París hasta Berlín, los gobiernos se han apresurado a promulgar toda una serie de leyes desproporcionadas y discriminatorias”, manifestó en su presentación John Dalhuisen, director de Amnistía Internacional para Europa.
En su opinión, “tomadas de una en una, estas medidas antiterroristas individuales resultan suficientemente preocupantes, pero si se miran todas juntas emerge una inquietante imagen en la que poderes sin control pisotean libertades que se daban por sentadas desde hace mucho tiempo”.
El informe repasa cómo en varios países se han propuesto o adoptado medidas antiterroristas que han erosionado el Estado de derecho, han aumentado el poder del Ejecutivo, han eliminado controles judiciales, han restringido la libertad de expresión y han expuesto a toda la población a una vigilancia gubernamental sin control.

Leyes de excepción y medidas similares

En varios países, según AI, las reformas constitucionales o la legislación harán que sea más fácil declarar un estado formal de excepción u otorgar poderes especiales a los servicios de seguridad e inteligencia, a menudo sin apenas supervisión judicial, o sin supervisión en absoluto.
En Francia, desde los atentados de noviembre de 2015, se ha renovado cinco veces el estado de excepción, con lo que se ha normalizado una serie de medidas intrusivas como, por ejemplo, el poder para prohibir manifestaciones y llevar a cabo registros sin orden judicial.
El informe de Amnistía Internacional asegura que se han concedido o ampliado poderes de vigilancia masiva en Reino Unido, Francia, Alemania, Polonia, Hungría, Austria, Bélgica y Países Bajos, entre otros, y al hacerlo se ha permitido la interceptación masiva y el posible acceso a los datos de millones de personas.
La Ley Antiterrorista promulgada por Polonia en 2016 permite medidas de vigilancia encubierta contra personas de ciudadanía extranjera, como por ejemplo las escuchas telefónicas, el seguimiento de las comunicaciones electrónicas y la vigilancia de las redes y dispositivos de telecomunicaciones sin supervisión judicial de ningún tipo durante tres meses.

Delitos de opinión

"En un moderno giro del orwelliano 'delito de opinión', la gente puede ahora ser procesada por actos que tienen un vínculo sumamente tenue con una conducta delictiva real", señala el informe. Al centrar cada vez más las medidas antiterroristas en la prevención, los gobiernos han invertido en iniciativas “predelictivas” y han recurrido con una frecuencia cada vez mayor a órdenes de control administrativo para restringir la libertad de circulación y otros derechos, añaden.
Para Amnistía, el miedo a ser calificado de amenaza para la seguridad o de extremista ha tenido un efecto disuasorio que ha limitado la libertad de expresión.
En 2015 los tribunales franceses dictaron 385 condenas por “apología del terrorismo”, un tercio de ellas contra menores de edad. Las definiciones de qué constituye “apología” son sumamente amplias.
En España precisamente se endureció el Código Penal en marzo de 2015 especialmente en lo relativo al terrorismo y su enaltecimiento, reforma que se produjo meses después de otra modificación de la Ley del Poder Judicial que introdujo nuevos límites para que los jueces españoles puedan juzgar, bajo el principio de la justicia universal, crímenes de especial gravedad cometidos fuera de nuestras fronteras, cambio este segundo que ha dificultado la persecución transnacional del delito, como han reconocido fiscales y profesionales que participan en la lucha antiterrorista.

Naciones Unidas se pronuncia

El choque entre libertad de expresión y lucha antiterrorista sobrepasa con creces el ámbito de una ONG preocupada por los derechos humanos. Naciones Unidas ha señalado que la expresión pacífica de puntos de vista que son considerados extremos nunca debe ser penalizada a menos que esté asociada con la violencia, según defiende Ben Emmerson, relator especial de la ONU sobre la protección de los derechos humanos en la lucha contra el terrorismo.
Emmerson presentó en marzo de 2016 su informe anual al Consejo de Derechos Humanos en Ginebra en el que advierte que los gobiernos deben ser cuidadosos en su respuesta a la cuestión, ya que se trata de una zona ambigua en la que hay que diferenciar el discurso de una llamada directa a la violencia.
El experto señaló que existe ahora una nueva tendencia peligrosa de criminalizar la glorificación del terrorismo, por lo que llamó a prestar atención a la intención del interlocutor más allá de sus palabras.

Objetivo: redes sociales

Volviendo a España, la libertad de expresión es el ámbito que se ve más afectado por aparentes excesos en la aplicación de medidas antiterroristas aplicando una legislación crecientemente endurecida y curiosamente los dos asuntos más mediáticos, ambos reseñados por AI, afecta al mundo artístico, músicos y actores.
Junto con el caso de los titiriteros, y en contra de la posición final de la Justicia sobre ese asunto y de la opinión de Naciones Unidas, este enero de 2017 ha visto también cómo el Tribunal Supremo condenaba a un año de prisión al cantante del grupo Def con Dos, conocido como César Strawberry, por un delito de enaltecimiento del terrorismo o humillación de las víctimas por comentarios publicados en Twitter en 2013 y 2014 sobre el rey emérito Juan Carlos y sobre Luis Carrero Blanco, presidente del Gobierno asesinado por ETA en la etapa final de la dictadura de Francisco Franco.
Durante 2015, según la última Memoria de la Fiscalía, se incoaron en España 60 diligencias de investigación por delitos de enaltecimiento del terrorismo, 55 de ellas vinculadas con ETA, de las que 43 fueron archivadas por falta de autor o por no ser delictivos los hechos y ocho fueron judicializadas mediante denuncia o querella, confirmando el incremento de estos procedimientos sobre todo por comentarios publicados en las redes sociales y también el alto número de absoluciones.
Se da la circunstancia de que tanto las denuncias como las sentencias relacionadas con el enaltecimiento del terrorismo se han disparado en el último lustro en comparación con los años en los que la organización terrorista ETA asesinaba en España, grupo que en octubre de 2011 anunció el cese definitivo de su actividad armada.
Desde la asociación profesional española Jueces para la Democracia, su portavoz Ignacio González ha señalado que "la legislación antiterrorista, y concretamente el pacto alcanzado en 2015, desdibuja totalmente el delito de terrorismo, que se ha de caracterizar por elementos como el aspecto organizativo y la posesión de armas o explosivos".
Escribe Amnistía Internacional: “los dos últimos años han sido testigos de un profundo cambio de paradigma en Europa, un cambio de la idea de que el papel de los gobiernos es proporcionar seguridad para que las personas puedan disfrutar de sus derechos, a la idea de que los gobiernos deben restringir los derechos de las personas para proporcionarles seguridad”.

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Artículo publicado en el marco del proyecto de investigación Seguridad Global y Derechos Fundamentales.

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martes, 14 de marzo de 2017

Casa Árabe, diez años

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
En tiempos de trincheras identitarias -izquierda auténtica, mujeres discriminadas, hombre blanco del medio oeste, soberbios corruptos pop, víctimas de cualquier terror, todos agraviados, todos ofendidos-, Casa Árabe ha sobrevivido diez años, edad que la mayoría de los linces no logra cumplir, normalmente atropellados antes por algún conductor con su identidad muy clara.
Una década ya de actividad desde sus sedes en Madrid (Escuelas Aguirre, edifico neomudéjar a la puerta del Retiro) y Córdoba. Se trata de un consorcio público pilotado por la Administración central (MAEC y AECID) con participación también de la Comunidad de Madrid y los ayuntamientos de Madrid y Córdoba.
"Donde se encuentran España y el mundo árabe", dicen de sí mismos, "un espacio de conocimiento mutuo y de reflexión compartida".
Ofrece clases de árabe moderno y dialectal, tiene una estupenda librería, restaurante, exposiciones, proyecta películas, celebra encuentros y conferencias, edita publicaciones (revista Awraq, casi anual; los primeros años se elaboraba un boletín de actualidad social, política y económica que la crisis fulminó); hasta organiza actividades infantiles.
El centro abre sus puertas en 2006, en tiempos de ZP de presidente y Moratinos de ministro de Exteriores, autores también con el mismo espíritu de aquella Alianza de Civilizaciones que tanto chiste provocó y tanta gracia hacía entre civiles y militares políticamente ultraconservadores. Ante la sorpresa de muchos, la Alianza se convirtió desde 2009 en una iniciativa de Naciones Unidas y viene recibiendo la atención imprescindible por parte del actual Gobierno del Partido Popular, que la ha utilizado sin complejos en su campaña para conseguir el asiento en el consejo de seguridad de la ONU (2015/2016) y mantiene su actividad sin crítica aparente; ni risas.
Casa Árabe ha tenido tres directores de perfil muy diferente, Gema Martín Muñoz (hasta 2012), arabista; Eduardo López Busquets (hasta 2015), diplomático, nombrado embajador de España en Irán; y el actual, Pedro Antonio Villena Pérez, también diplomático y que dejó su puesto en Teherán a su antecesor-sucesor.  Dos enfoques distintos, uno más sociopolítico y especializado, otro que pone más el acento en la diplomacia económica tan del gusto del actual Gobierno, y los dos deberían sumar.
Sin establecer comparaciones, Casa Árabe sería la versión española de iniciativas como el Institut du Monde Arabe de París o The Arab British Center de Londres, el primero con todo el poderío público francés y el segundo con todo el poderío privado británico.
En la misma época que Casa Árabe fueron creadas Casa África, con sede en Las Palmas de Gran Canaria; y Centro Sefarad-Israel, en la calle Mayor de Madrid.
La Red de Casas se inició en los comienzos de los 90 con Casa América (en el palacio de Linares en Madrid, Cibeles, cumple ahora 25 años), continuó con Casa Asia (Barcelona, 2001) y se ha culminado en 2013 con Casa Mediterráneo (Alicante).
Exteriores cuando se pone campanudo habla de "situar al ciudadano en el centro de la política exterior", de "una potente red de diplomacia pública del Gobierno de España orientada a la cooperación política y económica, al diálogo intercultural, al mutuo conocimiento y al fortalecimiento de los lazos entre sociedades civiles en los distintos ámbitos geográficos en los que actúan".
Se pretende establecer una red que favorece conexiones pero de modo distinto, complementario, a la tradicional diplomacia entre responsables estatales, creando una malla de relaciones y de intereses cruzados.
En realidad, la Red de Casas es un híbrido de diplomacias que combina actividades de carácter cultural, científico y económico, con un claro objetivo de llegar a la sociedad civil y sensibilizarla con marcos internacionales en los que el país tiene interés en estrechar lazos.
En época de crisis de mediadores (política, periodismo), de repliegue nacional y construcción de muros, la red ha sobrevivido hasta a los recortes de personal y presupuesto con la excusa de la crisis.
Este tipo de centros se podría decir que pertenecen a la categoría de gasto público que rinde más que el modesto presupuesto que consumen; como las latas de magro, siempre dan más satisfacciones que el precio que cuestan.
Su gran reto no parece otro distinto que sacar Latinoamérica, el mundo árabe, africano, mediterráneo, judío, asiático, de la torre de marfil del mundo académico, de la oscuridad donde se mueven los intereses económicos, de la cordialidad de las nóminas diplomáticas.
Larga vida a los linces y a los gatos en general.

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