martes, 14 de noviembre de 2017

¡Viva la diferencia!

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
Pisamos un planeta extraño donde se producen cosas anormales, como lo prueba la existencia de tierras raras y de enfermedades raras.
Con la expresión tierras raras se hace referencia a 17 elementos químicos: escandio, itrio y los 15 elementos del grupo de los lantánidos (lantano, cerio, praseodimio, neodimio, prometio, samario, europio, gadolinio, terbio, disprosio, holmio, erbio, tulio, iterbio y lutecio). Se parece a la lista de los reyes godos.
Su nombre se debe a que la extracción es bastante dispersa y no concentrada, por tanto la rareza no viene de que sea poco común o frecuente, sino que resulta extraño encontrarlos en una forma pura, son raros por mestizos. Algunos de estos elementos son muy apreciados y utilizados en la industria tecnológica.
Pero es interesante apreciar que las tierras raras no lo son tanto, si bien el nombre influye en lo nombrado y cargan cierta fama negativa que no merecen, otra cosa es que los proyectos mineros que se plantean no garanticen su explotación con rigor por ejemplo en el aprovechamiento de la mucha agua que requieren estos procesos.
Las enfermedades raras lo son porque afectan a un porcentaje muy pequeño de la población, lo que implica un diagnóstico tardío y tratamientos caros o directamente inexistentes. En este caso lo raro sí se justifica por escaso y por tanto poco estudiado, consecuencia de su falta de rentabilidad para la industria farmacéutica.
Lo raro además atrae la atención de los medios de comunicación y la curiosidad del personal. 
Y esto ya salta de casos individuales y se puede considerar categoría: nos rodean informativamente sucesos muy minoritarios, relevantes por su originalidad.
En política, los derechos individuales se han impuesto también a los colectivos.
Leemos avances o retrocesos de la suerte de los transgénero en las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos del norte de norteamérica, tema más tratado que las muy numerosas violaciones o los suicidios en esos ejércitos; aparece publicado que el Tribunal Constitucional alemán autoriza la inscripción de personas de un tercer sexo en el registro civil; conocemos la llegada en lo que va de década de un millar de niños por gestación subrogada, una especie de subcontratación de la maternidad en el extranjero, que aquí es ilegal.
Entender todo esto es una obligación.
Por aquello que nunca dijo Bertol Brecht de que si vienen a por tu vecino anda con ojo por si los mismos vuelven a por ti.
La segunda razón es de salud mental, cuando se renuncia a entender es que algunas de las conexiones entre neuronas han dejado de funcionar.
Lo comprendemos todo o lo intentamos, pero lo anterior muestra indicios de que la defensa de derechos y casos muy individuales ha copado el interés informativo. Existen 17 millones de refugiados en el mundo, más otros cinco millones de palestinos, personas que han cruzado fronteras huyendo por cuestiones políticas o conflictos, pero el gran volumen ya solo llama la atención para el big data. Leo antes el relato de un transexual sirio que el de un millar de compatriotas tirados en cualquier frontera europea. 
Nos encanta la diferencia, porque nos hace únicos.
La nacionalidad y la lengua, el sexo, la ideología política y religiosa, la enfermedad, el equipo de fútbol, la formación y el trabajo convierte a cada persona en un ser irrepetible. Soy transgénero, voto a Vox, adventista del Séptimo Día, diabético, seguidor del Numancia, biólogo por estudios y conductor de autobús, no hay otro como yo.
Ahora bien, entre tanta individualidad que no me venga ningún populismo a definirme de un brochazo con la mitad de la población de mi país. No hay bandera que me defina, cualquiera que elijamos me simplifica, soy único. ¿O no?
La realidad parece mostrar a millones de individuos únicos moviéndose al ritmo que marcan cornetas simplificadoras.

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Rusia y Cataluña

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
Nos cuentan y dudamos de que Assange Wikileaks y Putin, con algunos amigos venezolanos, amenazan coordinados la democracia española difundiendo informaciones falsas sobre Cataluña que persiguen desestabilizar el país como parte de una operación para debilitar a la propia Unión Europea.
Leemos: la maquinaria rusa ganó la batalla ‘online’ del referéndum ilegal. Mejor convertirlo en pregunta: ¿La maquinaria rusa ganó la batalla ‘online’ del referéndum ilegal?
Un primer acercamiento nos lleva a cómo se reacciona ante las etiquetadas como fake news o noticias falsas.
La socióloga Belén Barreiro en su último libro -"La sociedad que seremos"- toca el tema de forma tangencial, pero clara: argumenta con datos que las personas más familiarizadas con la comunicación digital son las menos propensas a creerse una información sorprendente o dudosa, porque están acostumbradas a contrastar lo que leen.
Sobre los canales, Barreiro dice que "hoy por hoy sigue habiendo más ciudadanos que consumen política en la prensa y en la radio que en internet; y que "en nuestro país, para hacer llegar la política al mayor número posible de personas, la gran aliada sigue siendo la televisión, sin parangón con cualquier otro medio de comunicación".
"Aunque parezca lo contrario, la audiencia digital, debido a la voracidad informativa que la caracteriza, es menos manipulable", añade. "Los usuarios de redes sociales presentan una característica: su reacción ante cualquier noticia es contrastarla; la evidencia empírica va en contra de la idea de 'posverdad".
Otra línea de interés es qué hacemos ante una pantalla: tras la consulta del correo electrónico y la búsqueda de información, la lectura de noticias es la tercera actividad más popular en internet. "La Red se ha convertido en el medio de medios: a través de Internet los ciudadanos acceden a los medios de comunicación tradicionales, ahora digitalizados, como la prensa, la radio y la televisión on line", y también redes sociales, sostiene Barreiro.
Para lo que aquí interesa simplifiquemos diciendo que la mayor parte de los contenidos que circulan por vía digital son producidos por medios de comunicación tradicionales. En este sentido, veamos lo que ocurrió el 1 de octubre y alrededores.
Los enlaces más compartidos en esas fechas sobre los sucesos en Cataluña procedieron de El País, en segundo lugar del conglomerado RT y Sputnik (relacionados con el Gobierno ruso), seguidos por The New York Times, The Guardian y a cierta distancia EFE y RTVE. En este apartado, mayoría absoluta de medios tradicionales y no sospechosos de tergiversación excesiva, sólo la habitual.
"La campaña de comunicación en redes sociales de los independentistas fue un éxito", se nos dice en referencia al referéndum ilegal celebrado el 1 de octubre, día en que coincidieron en el tiempo y el espacio las urnas y los palos.
Pero fue por la injerencia rusa, señalan, a partir de un minucioso estudio de cinco millones de tuits que no es accesible ni desde los medios que lo recogen ni en la Universidad donde el investigador colabora y se presenta como. Quizá haya sido un encargo del Gobierno del que se ha filtrado la contraportada.
No estamos hablando en cualquier caso del hackeo del correo electrónico de Rajoy o Sáez de Santamaría, por poner un ejemplo, como sí ocurrió con Hillary Clinton, sino de tráfico por las redes de información de segunda categoría o directamente inventada. La difusión principalmente a través de cuentas falsas y zombies no es influencia, aunque la facilite.
Sí ha servido este asunto para descubrir a Assange y Snowden, sus visitas y los efectos nefastos sobre la salud mental de vivir cinco años en una embajada sin salir de allí.
La Unión Europea dedica a 14 personas de comunicación, no contratadas para la misión expresamente, a recopilar estos intentos de desinformación aparentemente procedentes de Rusia y amigos, y elabora un boletín semanal sobre el asunto que cierra con una larga advertencia donde se aclara que las informaciones falsas recogidas no necesariamente están relacionadas con el Kremlin; y que la red de detección de noticias averiadas es amplia y el boletín no se puede considerar como una fuente oficial de la Unión Europea.
Ante la confusión, aparecen algunas certezas: se ha perdido el monopolio de la información por parte de quienes lo tuvieron, y lo echan de menos; en redes sociales hay mucho ruido y desinformación, que siempre ha existido en canales más veteranos, papel y ondas, no es novedad; cualquier pedagogía es buena, a infantes y adultos, la mayor parte de noticias falsas me llegan de licenciados universitarios con muy prolongada experiencia profesional y que peinan canas; han surgido iniciativas de gran interés que revientan bulos en minutos, la desinformación ha creado una ventana de oportunidad para la información veraz o con apariencia de veracidad (La Sexta).
Resulta significativa la prudencia expresada sobre estos asuntos por la actual ministra de Defensa y secretaria general del PP, poco habitual en la prudencia con su tropa amenazando por Castilla-La Mancha con aplicar el 155. De Cospedal es la responsable política del denominado Mando Conjunto de Ciberdefensa, que algo sabrá sobre el asunto directamente o como canal de comunicación con aliados, entre ellos los presididos por la persona supuestamente beneficiada de las acciones de desinformación rusa durante la campaña presidencial de hace poco más de un año.
El Mando citado, digamos a título informativo, es el único organismo español autorizado, cuando lo fuera, para emprender acciones ofensivas en las redes.
Podríamos concluir diciendo que la desinformación se combate con información.
El partido de la comunicación antes y después del 1 de octubre no se perdió, sino que no se jugó por incomparecencia de una de las partes, como lo reconocen miembros del Gobierno PP y de la oposición que se han sentado en las últimas semanas a negociar sobre el proceso independentista en Cataluña: no ha existido estrategia de comunicación, más allá de evitar la censura previa en TV3 -como alguno defendía- y dejarla a su aire.
Hace años existía un programa de humor en TV con una sección de falsas tomas falsas, con Javier Capitán y Florentino Fernández; se inventaban los errores que se cometen en cualquier programa y que a menudo se emiten como muestra de buen rollo.
En estos momentos, a la espera de pruebas o argumentos más consistentes, nos enfrentamos a una avalancha de pseudo información sobre falsas noticias falsas.
Cerrando la columna leo: condenada por difamación la exministra francesa que acusó a Rafa Nadal de dopaje. La responsable de Sanidad y Deportes en el Gobierno de Sarkozy se defiende diciendo que algo parecido había leído en periódicos como Le Monde y L'Equipe.

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miércoles, 8 de noviembre de 2017

Al 'procés' le falta música

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
Ilustración de Ricardo en El Mundo de 29-10-2017.
Entre flores, fandanguillos y alegrías, los segadores afilan sus hoces para cortar las cadenas que oprimen Cataluña desde el siglo XVII.
Se dice que dijo Margaret Thatcher que no existe la sociedad, sólo individuos, y entiendo que familias en torno a la mesa camilla.
La frase tiene su importancia porque la pronunció una revolucionaria que triunfó, no el Che Guevara o Malcom X, unos idealistas, la dama de hierro venció e impuso la revolución conservadora y el liberalismo rampante que hoy vivimos; y dio nombre además a un grupo de heavy metal.
Si no existe sociedad es porque se impone el individualismo, la fragmentación social, lo que no impide que quien defienda o lidere transformaciones políticas esté obligado a llegar al sujeto transformable.
En este sentido es significativo que algunas de las principales figuras del secesionismo catalán procedan o se relacionen profesionalmente con la comunicación.
Se recuerda estos días que el expresidente Carles Puigdemont fue redactor jefe del diario El Punt, trabajó en la Agencia Catalana de Noticias y dirigió el periódico Catalonia Today.
Carme Forcadell es licenciada en Ciencias de la Información, aunque luego se orientara hacia la filología catalana; como Junqueras hacia la historia, tres variantes de la comunicación.
No falta algún empresario cercano como Oriol Soler, fundador del diario nacionalista Ara y productor de los últimos vídeos independentistas.
Así como el Partido Popular siempre incluye un asesor electoral en sus gabinetes de crisis, ya sea para negociar con ETA o la unidad del país, el movimiento independentista se rodea de expertos en comunicación, pero todos han descuidado la música.
La pieza más cantada y escuchada últimamente ha sido Els Segadors, el himno catalán cuya letra está repleta de referencias agropecuarias y algún pasaje truculento ("¡Buen golpe de hoz!"), como corresponde al siglo XIX que lo vio nacer, al igual que La Marsellesa habla de grilletes, agricultores y surcos inundados de sangre.
Un buen himno de nueva creación hoy incluiría a camareras de hotel y periodistas sin cobrar pasando a cuchillo al tirano, difícil de imaginar, no es la época.
El cantautor por antonomasia del independentismo, Lluis Llach, ha cambiado la trinchera por el escaño como diputado autonómico hasta la reciente disolución del Parlamento catalán, y se han escuchado más declaraciones a la prensa que su música. Su Estaca remite al franquismo.
Por su parte, en las manifestaciones contra la independencia de Cataluña ha sonado Manolo Escobar y también Peret.
"Eviva España" (literal) es un pasodoble compuesto a comienzos de los 70 por dos belgas, originalmente escrita en neerlandés. Entre los muchos que la versionaron destaca Manolo Escobar, en directa competencia en aquel 1973 con Fórmula V y Eva María marchándose.
"En las tardes soleadas de corrida, la gente aclama al diestro con fervor, y él saluda paseando a su cuadrilla, con esa gracia de hidalgo español, la plaza por si sola vibra ya, y empieza nuestra Fiesta Nacional...".
Si la letra que conocemos es disparatada, el texto original lo superaba: "Con mis manos toco las castañuelas, y con el pie marco el paso del flamenco, sólo visto vestidos andaluces, y en mi cabeza llevo un gran sombrero negro, me gusta el vino y el caviar, la cocina española es un festival".
La rumba catalana es otra alternativa escuchada en las últimas manifestaciones constitucionalistas, aunque la disputa entre Peret y El Pescaílla como autor intelectual de ese estilo permanece viva y no resulta demasiado actual.
Las grandes revoluciones han tenido siempre contenido musical, los JJOO de BCN a Los Manolos, la Transición tuvo mucha música, el fin de la dictadura portuguesa hasta se puso en marcha con la emisión de una canción por la radio.
En este objetivo de asociar la música con la transformación social el mejor Podemos tuvo mucho interés hace un par de años, aunque se intentó imponer el Resistiré del Dúo Dinámico como himno revolucionario, que ni la buena versión de El Cigala pudo popularizar.
Al igual que nunca se ha consumido en España más información mientras que las empresas periodísticas se van al carajo, nunca se ha escuchado tanta música y sin embargo las grandes transformaciones sociales no se mueven hoy con sintonía.
Quizá hayamos descubierto que los grandes desastres y aciertos de la historia son así de ramplones y la épica se la añaden los cronistas a toro pasado.
En una serie infantil que ve mi hija aparecen unos adolescentes en un cementerio, "¿Has oído eso?", pregunta uno, "No, la música terrorífica de fondo no me deja escuchar otra cosa".
A esta crisis constitucional le falta música, o poesía. Sólo aparecen risas y aplausos enlatados.

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martes, 31 de octubre de 2017

Terrorismo incendiario (verbal)

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
Con la rapidez con la que se esfuma el interés informativo y se camuflan las últimas novedades de Gürtel arrasaron a mediados de octubre más de 130 incendios devastadores en Galicia, con el agravante de que amenazaron zonas urbanas y especialmente la ciudad de Vigo.
En dos días ardieron 35.000 hectáreas, la mitad de toda la superficie quemada en España en 2016; el peor balance es la cifra de cuatro muertos.
Se sucedieron declaraciones campanudas y hasta la publicidad institucional de la Xunta habló de "terrorismo incendiario". Fuera de los contenidos pagados, el propio presidente Núñez Feijóo reconoció que durante 12 horas la situación estuvo fuera de control, que son muchas horas de descontrol.
Feijóo: "Galicia no arde, a Galicia la queman. Son terroristas". Añadió como segunda causa los fuegos que entraban desde Portugal, donde se produjeron 40 muertos y su Gobierno acaba de hacer frente a una moción de censura.
Habría que recordar aquí la indefinición internacional de terrorismo, el de Estado es difícil de encajar.
Los diccionarios dan pistas: para utilizar la etiqueta son necesarios organización criminal identificada, objetivos políticos y aterrorizar a la población como medio para acercarse al anterior. No se cumple ninguno de los tres.
Desde la fiscalía de Medio Ambiente de Galicia se reconoce que no han encontrado en años de investigación trama alguna de criminalidad organizada ni con objetivos políticos detrás de las llamas.
Dicen los expertos en el asunto que causas hay muchas y la explicación es mayoritariamente local, localizada, municipal, individual.
"Terrorismo incendiario homicida".
El resultado de la actuación policial en las semanas siguientes a los incendios ha sido de dos detenidos: un varón en Orense, se dice que ecologista, por provocar un incendio al asar unos chorizos; y una anciana en Pontevedra que quemó un rastrojo y una de las hectáreas de las 35.000 achicharradas.
Cuentan los que se dedican profesionalmente a analizar este asunto que para que se produzca un incendio se tienen que dar tres elementos: alguien que prenda la llama, combustible y unas determinadas condiciones meteorológicas.
Estas últimas fueron las peores imaginables: temperaturas por encima de los 30 grados y la cola de un huracán que excepcionalmente se acercó a la península y provocó vientos inusualmente fuertes. Aquí entra en juego la predicción meteorológica, que no es infalible pero se conoce unos días antes.
Sobre el combustible, depende del cuidado a la baja de los bosques, la escasez de ovejas y ganado ramonenando, el despoblamiento rural; y en los casos de explotación maderera se cuestiona el monocultivo de eucaliptos.
Queda quién prende la llama. El periódico digital infoLibre publica a partir de datos de Instituciones Penitenciarias que hay once personas en las cárceles españolas por delitos relacionados con incendios, la mitad condenados y el resto preventivos.
Rajoy y Feijóo, entonces en la oposición, explorando en
2006 los límites de la comunicación política.
El Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente informa de que en 2016 se produjeron en España 8.817 incendios, de ellos 2.338 mayores de una hectárea.
Según la Memoria de la Fiscalía en 2016 se investigaron 486 incendios forestales y se detuvo a 51 personas. Los juicios celebrados sobre incendios ofrecieron 151 sentencias condenatorias y nada se dice de personas condenadas, que en cualquier caso no acabaron en la cárcel viendo el número de presos por este motivo.
Se menciona que la Guardia Civil y la Universidad Autónoma de Madrid llevan una década investigando el perfil de las personas que provocan incendios, sin ninguna conclusión rotunda que si existiera hubiera sido aireada para la ocasión.
La causa más frecuente de incendios forestales en España continúa siendo las quemas, tanto de residuos y restos forestales o agrícolas como regeneraciones de pasto, en más de la mitad de los casos.
Las declaraciones del presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, hablando de "terrorismo incendiario", hay que tomarlas en sentido figurado, una respuesta emocional a las llamas, aunque deberían tener consecuencias.
Se recuerda estos días la fotografía de Feijóo en la oposición en 2006, en compañía de Rajoy, con una manguera de jardín apagando el fuego que había encendido previamente al culpar a gobiernos de izquierda de negligencia forestal: "con nosotros no moría gente en los incendios, y con ellos, cuatro personas".
Un biólogo apuntaba estos días que la explotación económica de los bosques es rentable porque los incendios los pagamos entre todos, con dinero público. Añado, igual que las nucleares, en cuyos costes no se incluye el riesgo de accidente (la póliza del seguro), el desmantelamiento de centrales obsoletas y la gestión de residuos durante cientos de años.
Por tanto, si los incendios están relacionados con la política forestal, la Xunta de Galicia y el Ministerio de Agricultura tienen que dar explicaciones.
Si por el contrario en este 2017, a diferencia de años anteriores, la causa primera del monte quemado es la delincuencia organizada con fines o no políticos, el Ministerio del Interior tiene que dar explicaciones.
El terrorismo se ha convertido en la excusa perfecta para eludir la responsabilidad política. La primera explicación de cualquier accidente aéreo es el terrorismo, lo que ahorra problemas e indemnizaciones a fabricantes y operadores.
El supuesto terrorismo incendiario debería acompañarse de una estrategia de seguridad, detenidos, pruebas, condenados.
Hay que reconocer en los últimos años la patente mejora de los medios de extinción, con la muy criticada en su origen Unidad Militar de Emergencias. Parece el momento de cambiar el foco del final al inicio, atender también al proceso de radicalización de las plantas.
En esto los incendios sí comparten con el terrorismo el trabajo pendiente. Cuando el peligro acecha hay que apagarlo, pero en su origen hay mucho que hacer, en la raíz.
Y la mayor parte de las radicalizaciones comienzan con la palabra.

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martes, 24 de octubre de 2017

Lógica difusa para Cataluña

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital. 
La independencia política y la capacidad profesional te lo tienen que reconocer los demás, existe en relación con otros. Hay que ser muy necio para regodearse en el pensamiento en solitario a plena luz del día, de noche es otra cosa. Por tanto, dependemos del resto de la especie para casi todo.
Ante el proceso independentista en Cataluña parece que fiamos nuestras esperanzas a la presión de los mercados y de las empresas, a la obsesión económica que el tópico adjudica a los catalanes y a la caída del caballo de la burguesía conservadora con la que se identifica a la antigua y actual Convergencia i Unió. Nunca imaginamos que se fuera a depositar la fe sobre el futuro del país en el Banco Sabadell y Pastas Gallo, hasta el momento se pensaba que tomaban sus decisiones por exclusivas razones de rentabilidad económica.
Bien es cierto que con la crisis descubrimos que la economía no es una ciencia exacta.
El último premio Nobel de Economía ha reconocido el trabajo del economista norteamericano Richard H. Thaler, por su contribución a la economía del comportamiento, es decir, la incorporación de la psicología a la ciencias económicas.
De su trabajo se deduce que existen desviaciones sistemáticas del comportamiento racional por parte de los agentes económicos, el impulso se impone a menudo al raciocinio en las decisiones económicas.
Thaler ha declarado que tratará de gastar el millón de euros del premio "de la forma más irracional posible".
Como el economista premiado tenga razón, las decisiones de Bimbo y del administrador de loterías La Bruja de Oro no predicen correctamente lo que puede ocurrir en las próximas semanas en Cataluña.
Entre vídeo va y vídeo viene del proceso independentista, carta va y carta viene, actuación judicial inoportuna y las que vendrán, otro argumento frecuentemente utilizado hace referencia a la necesidad de evitar la humillación de los catalanes, ya sea por golpes de porra antidisturbios o por otros métodos más sutiles como las declaraciones de vicesecretarios del PP o delegados del Gobierno en algunas Comunidades Autónomas.
Sorprende la aparición de este término, humillación, que está relacionado con el orgullo, el amor propio, el honor herido, circunstancias todas opinables y en cierto punto gaseosas. La humillación y el honor recuerdan a guantes arrojados a la cara de varones con el estómago lleno y la cabeza vacía que se retan a duelo de pistola en una alameda a las afueras de la ciudad de madrugada.
Salvo que la nueva política acabe imponiendo los sentimientos como argumento primero y último, el que ha sido hasta el momento el gran motor de la historia ha sido la frustración, la "imposibilidad de satisfacer una necesidad o un deseo".
La frustración es más objetivable que la humillación y detectable en pruebas de laboratorio, es la ocupación militar que supone cualquier experiencia colonial; es el reclamo de participación política y progreso económico con el que arrancaron las primaveras árabes (nada de religión), la frustración surge por derechos o condiciones concretas que se nos han hurtado y defendibles ante un tribunal.
Tenemos hasta aquí economía irracional (que incluye el reparto de beneficios y la precariedad laboral); tenemos la humillación que se trata de evitar y la frustración de la que nadie habla porque no existe ausencia de libertades y represión como la que denuncian los vídeos independentistas (en el último de estilo ucraniano ha bajado mucho el nivel).
Otro personaje a quien seguir la pista es un ingeniero electrónico irano-norteamericano fallecido recientemente, Lotfi A. Zadeh, el padre de la lógica difusa (o borrosa, fuzzy logic). Debemos a sus investigaciones matemáticas el manejo de conocimientos imprecisos e inciertos. "Observó que complejidad y precisión son propiedades inversamente proporcionales, es decir que a medida que aumenta la complejidad de un problema, disminuye la posibilidad de analizarlo en términos precisos", dice alguna de sus necrológicas.
Concretando algo más, de sus trabajos que fueron mal recibidos por sus colegas y adaptados con entusiasmo por la industria de consumo y el márketing, aparecen conjuntos difusos como “las mujeres de mediana edad”, el de “ropa muy sucia” que maneja una lavadora inteligente, o el de “vehículo delantero demasiado próximo”. Trabajó en reducir la brecha entre el mundo real con todas sus imprecisiones y la precisión de las matemáticas clásicas. "Los humanos tienen una capacidad asombrosa para razonar con conjuntos difusos (citaba ejemplos como hombres altos, mujeres hermosas, coches rápidos)", trató de acercarlo a las matemáticas y luego ha tenido su aplicación en multitud de productos de consumo. Comentaba que sus investigaciones tuvieron una más rápida y mejor aceptación en países asiáticos como Japón, más sensibles a los matices de gris entre el blanco y el negro que en occidente.
El diputado de ERC en el españolísimo Congreso de los diputados Joan Tardá ha declarado en algún medio que nunca su generación había siquiera imaginado que podría llegar tan lejos en sus ansias independentistas, lo que convierte el asunto en justificación de una biografía.
En este último caso poco podrán hacer Catalana de Occidente o Aguas de Barcelona (Grupo Suez), la efectividad policial, la oportunidad judicial, no hay salida al desastre.
Si se acaba imponiendo la lógica difusa, tenemos aún esperanza.
Cuenta la Fundación BBVA, que premió al ingeniero borroso en 2013, respecto a una cuestión que siempre suscitaba preguntas, su nacionalidad, que era fácil relacionarla con los conjuntos difusos: Zadeh, que tras licenciarse en Ingeniería Electrónica en la Universidad de Teherán en 1942 emigró a Estados Unidos, fue ciudadano estadounidense pero conservó la nacionalidad iraní. En una entrevista respondía: “No se trata de si soy estadounidense, ruso, iraní o azerbaiyano. Todas esas gentes y culturas han influido en mí, y me siento bastante cómodo entre todos ellos”.

Sugerencias

  • Coerción para todos, por Enric Juliana (La Vanguardia, 23-10-2017). El 155 se socializa: aviso del PP a los vascos, toque al Gobierno de izquierdas de Castilla-La Mancha.
  • Mejor juntos, por Ignacio Urquizu (El País, 18-10-2017). "Se puede querer a España sin ser de derechas, de la misma manera que se puede querer a Cataluña sin ser independentista".
  • The Nobel Prize in Economic Sciences 2017.
  • Fundación BBVA - Premio Fronteras del Conocimiento a Lotfi A. Zadeh.