viernes, 13 de abril de 2018

Terrorismo a la baja

Artículo de opinión publicado también en infoLibre / Blog Al revés y al derecho.
Ilustración de Harry Campbell para The New York Times de 13-4-2018.
La misteriosa explosión de cinco artefactos este mes de marzo en Texas en una serie de ataques con paquetes bomba, que provocaron dos muertos y cuatro heridos, acabó finalmente con el suicidio de su responsable cuando iba a ser detenido. Resultó ser un vecino de 23 años y las crónicas sólo nos han contado que el joven fue educado en casa por sus padres en su adolescencia y que entre 2010 y 2012 asistió a la universidad en Austin pero no terminó sus estudios.
Con este suceso ha vuelto a surgir el debate en EEUU sobre cuándo y cómo aplicar el término terrorismo a un suceso violento, cuestión intermitente que también aparece en las matanzas en colegios, institutos o conciertos con armas de guerra.
Lo mismo ha ocurrido a comienzos de abril en la ciudad de Münster (Alemania), donde un individuo arrasó con la furgoneta que conducía la terraza de un restaurante con el resultado de dos muertos y una veintena de heridos. El atacante, que también se suicidó, resultó ser un alemán de 48 años con historial médico inquietante, y a pesar de la prudencia con que en ese país se reacciona informativamente a este tipo de sucesos, por parte del Gobierno, leemos que el asunto hizo "revivir en Europa durante horas el fantasma del terrorismo".
La impresión de que sucesos muy similares son tratados de forma distinta dependiendo de la nacionalidad y religión del autor se confirma con estudios recientes.
Un informe del norteamericano ISPU (Institute for Social Policy and Understanding, trabajo conocido a través del periódico The Intercept) revela que los sucesos violentos con víctimas en EEUU en los que está involucrado una persona musulmana reciben sentencias tres veces más largas y una cobertura en medios siete veces mayor que los casos sin participantes de esa confesión.
La directora del estudio referido opina que "en el fondo, la cuestión es qué consideramos amenazante como sociedad y a qué tememos. Lo que se observa a menudo es que cuando un delito es cometido por un miembro del grupo dominante o privilegiado de cualquier sociedad, se justifica como una aberración, mientras que los delitos cometidos por miembros de otro grupo secundario se consideran patológicos y representativos de ese colectivo en su totalidad", y esto afecta también a tribunales y periodistas.
Llevamos dos décadas al menos con una omnipresencia mediática, judicial y política del terrorismo, aún más en España desde la llegada de Rajoy a la presidencia y la reforma del Código Penal de 2015, con titiriteros, raperos y ahora manifestantes independentistas acusados de terrorismo; homenajes permanentes a las víctimas y de ellas (Cristina Cifuentes acaba de recibir un reconocimiento de la AVT), mayor número de procesos judiciales y sentencias por apología del terrorismo hoy que cuando ETA asesinaba a una persona cada tres días.
Asistimos a tanta referencia al terrorismo que ha perdido gran parte de su significado original.
Lo sorprendente es que también existen indicios de que el terrorismo puede estar tocando techo como causa general de todo tipo de temores y justificación omnicomprensiva de todo tipo de políticas, la de interior, la exterior, la educativa, los despliegues militares, el presupuesto de Defensa, del contenido de la televisión pública y de los plenos municipales.
Desde el punto de vista informativo ya aparece otro tipo de violencias compitiendo con éxito en el espacio mediático, asesinatos de niños, violencia sexual y los sucesos violentos que llenan los telediarios.
En el ámbito exterior, con el Estado Islámico en horas operativamente bajas, en proceso de mutar hacia otro estado con minúscula hoy desconocido, ya no funciona la misma plantilla -nunca lo hizo, pero se ha hecho más evidente- para explicar la violencia en el norte de Nigeria, Malí, Egipto, Siria, Afganistán y el metro de Tokio.
Pero quizá quien más está contribuyendo a cambiar la perspectiva sobre la fuente de amenazas y violencia en el planeta se llama Donald Trump.
El presidente de EEUU marca la agenda internacional y parece poco aficionado al terrorismo como recurso argumental, aparenta en sus amenazas tuiteras mayor afición a pulsos nucleares con Corea del Norte, a guerras comerciales con China, vuelven los aranceles (que no tarifas, eso es una mala traducción) que impulsan hoy los que hasta ayer apadrinaban la globalización, aparecen militares en la frontera con México..., y hasta un enfrentamiento con Rusia, una relación peor que en la guerra fría, dice, quién lo hubiera adivinado con las buenas conexiones que mantenía antes de ocupar la presidencia.
En un escenario profundamente transformado en los últimos años, algunos actores insisten en representar la misma función, y así volvemos a contemplar bombardeos en Oriente Próximo al hilo de investigaciones sobre el comportamiento sexual del presidente de EEUU, en el caso de Clinton era una becaria, en el de Trump son actrices porno; el primero bombardeaba Irak, el segundo Siria.
Si se confirma el repliegue del terrorismo como coartada universal para explicar todo tipo de violencias y justificar el recorte de derechos, nos permitirá afinar el argumento y los matices en la explicación de la actualidad.
En la base española de Rota, Trump tiene domiciliados cuatro destructores que en teoría forman el componente naval de un escudo antimisiles. A la búsqueda de misiles de los que protegerse, estas cuatro grandes fragatas parece que muestran una actitud más ofensiva que la defensiva que se espera de un escudo, y una autonomía poco respetuosa con el casero.


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martes, 3 de abril de 2018

Lo que el comercio de armas ha unido...

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
Entre las muchas crisis vividas en la última década hubo una llamada de deuda, los países no tenían credibilidad ante los mercados financieros, y en aquella situación pues el responsable de un fondo de inversiones digamos de jubilados norteamericanos se sentaba frente a un presidente del Gobierno europeo en posición de fuerza. Nunca sabremos qué pesaba más por su parte en la negociación, si eran los pensionistas, la rentabilidad de la inversión o su futuro como gestor de grandes fondos.
Segundo elemento para crear ambiente: cualquier Administración pública recibe con los brazos abiertos a unos inversores decididos a poner en marcha un proyecto empresarial supongamos de 30 millones de euros que requerirá para rentabilizarse de cien puestos de trabajo (el empleo es siempre un efecto secundario), se le concederán subvenciones hasta el límite legal y presupuestario, se facilitarán trámites urbanísticos y laborales, porque es potencialmente beneficioso, se crea empleo y actividad económica que genera impuestos.
Hasta aquí tenemos la obviedad del poder financiero y empresarial sobre el poder político, aunque es muy raro que la relación sea conflictiva sino de colaboración y de interés compartido, salvo casos extremos, quizá aquél de la deuda a comienzos de la década. La enfermedad de la relación se llama puertas giratorias, que siembra la sospecha sobre decisiones pasadas.
Por lógica lo anterior es de aplicación a un sector industrial potente como el formado por las empresas tecnológicas de defensa, aeronáutica y espacio, como se autodenominan. Y por lógica cuánto más poderosa sea la industria militar en un país pues más pesará sobre las decisiones que toman sus responsables políticos y los socios comerciales que eligen, pensemos en EEUU.
Concretando, España es el séptimo exportador mundial de armamento, en datos de los últimos cinco años acumulados en los informes del think tank sueco Sipri. Siguiendo esta fuente, el comercio internacional de armamento se ha incrementado entre 2013 y 2017 un 10%; en el mismo periodo, las exportaciones españolas han crecido un 12%, principalmente a Australia, Turquía y Arabia Saudí.
España, que es la 14 economía del mundo en tamaño, adelanta en venta de armamento a países que nos superan en PIB como Japón, India, Brasil, Italia, Canadá, Corea del Sur o Australia.
Un lugar muy honroso el séptimo, que como todo tiene matices, porque los países no exportan sino que lo hacen empresas, y en el caso español esas empresas, las principales, o son públicas (Navantia), están participadas por el Estado (Indra) o son un consorcio europeo con participación pública (Airbus). Otras empresas privadas dependen en su exitosa trayectoria de programas públicos, porque el mundo de la defensa se juega más en los pasillos de los ministerios que en la opinión ciudadana, de ahí el limitado interés que muestran por la comunicación convencional o que se anuncien 10.000 millones en programas de armamento con los jubilados en la calle de manifestación.
Lo de las empresas públicas merecería un capítulo propio, suelen ocupar una zona gris donde los gestores más avispados sobreviven a cambios de Gobierno, son ajenos a las consecuencias de errores gigantescos de gestión (submarino S80; también hay aciertos, como los tanqueros que Airbus fabrica en España), viven lo mejor de los dos mundos público y privado sin compromiso con ninguno.
Concretando más, España vende al extranjero sobre todo plataformas navales y plataformas aéreas (pocos países pueden fabricar barcos y aviones), que integran luego tecnología de otros orígenes, también española, pero mucha norteamericana y del resto de Europa (entre ella del Reino Unido, ¿tendrá aranceles en un par de años?).
A nivel mundial, ¿quién vende?
Un tercio de las exportaciones mundiales de armamento proceden de EEUU, con un espectacular crecimiento del 25% en el último lustro, y de esa nacionalidad son siete de las diez primera empresas en este sector por ventas, encabezadas por Lockheed Martin, Boeing y Raytheon. EEUU vende a Arabia Saudí, Emiratos Árabes y Austria, que encabezan una larga relación de 98 Estados con los que hizo negocio en ese periodo.
EEUU exporta el doble de armamento que el segundo clasificado, Rusia, con tasas negativas en el último lustro, que vende a India, China y Viet Nam.
Siguiendo con la clasificación de principales vendedores y sus clientes primeros, Francia es el tercer exportador mundial de armamento que se dirige a Egipto, China e India; sigue Alemania, que tiene como clientes más potentes a Corea del Sur, Grecia e Israel; China vende mucho a Pakistán, Bangladesh y Argelia; y Reino Unido a Arabia Saudí, Omán e Indonesia. Y luego España, séptima, con matrimonios comerciales muy estables.
¿Quién compra?
Aún más ilustrativo de cómo está el mundo es quién compra armamento, y destacan dos áreas que destinan ingentes recursos a estas mercancías, el subcontinente indio y Oriente Próximo.
India es el primer comprador mundial de armamento y Pakistán el noveno; Arabia Saudí es el segundo importador planetario, seguido de Egipto (ambos han triplicado su compra de armas en un lustro) y Emiratos. Fin de la cita.
El peso de la industria de defensa se percibe en decisiones de política industrial, innovación y desarrollo tecnológico, empleo, político exterior y despliegues militares, también sobre equipamiento de las Fuerzas Armadas. No es el único elemento en juego, pero cuanto menor criterio propio o fuerza tenga el responsable político, mayor éxito tendrán los que defienden intereses privados o corporativos. Las simbiosis raramente benefician por igual a las dos partes.
Como sucede con las hipotecas y las parejas de humanos, las relaciones que genera el comercio de armamento son mucho más fuertes que cualquier alianza civil o religiosa. Sólo así se explica que Grecia haya seguido comprando armamento a Alemania en los últimos años de crisis, por ejemplo; y en este contexto si las mujeres saudíes conducen hoy o el año que viene, si lo hicieron hasta 1978 o lo harán en 2078, pues nada tiene que ver con las relaciones comerciales. Universos paralelos.
Algún especialista sugiere que las redes de poder que nos parecen censurables hay que intentar desactivarlas, y crear otras alternativas.

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lunes, 26 de marzo de 2018

Información contra la desinformación

Columna de opinión publicada también en infoLibre / Blog Al revés y al derecho.

En paralelo a la actividad reactiva de una decena de periodistas que en Bruselas se dedican a tiempo parcial a localizar noticias falsas publicadas en cirílico, la Comisión Europea acaba de presentar una iniciativa de mucho mayor calado y muy escasa repercusión contra la desinformación a través de medios digitales.
El trabajo consta de tres elementos diferenciados: un informe redactado por un grupo de especialistas, que trata de definir el problema e incluye recomendaciones; entre noviembre y febrero la Comisión puso en marcha además una consulta pública sobre el asunto, en la que participaron cerca de 3.000 personas entre profesionales de medios de comunicación y ciudadanos de a pie, el que quiso participar; el tercer elemento ha sido una encuesta, más de 26.000 entrevistados en febrero de este 2018.
A partir de estos ingredientes (informe, consulta y encuesta) la UE pretende publicar esta primavera una Comunicación (las líneas básicas de una estrategia europea) sobre la lucha contra la desinformación en línea.
Una primera conclusión no deja de sorprender, favorablemente: los expertos han evitado deliberadamente el término "noticias falsas", por considerarlo inadecuado para reflejar los problemas complejos de la desinformación, cuyos contenidos pueden también combinar información ficticia con hechos reales.
El informe -elaborado en el primer trimestre del año- define la desinformación como información falsa, inexacta o engañosa diseñada, presentada y promovida para obtener un beneficio (se entiende que económico) o para causar intencionadamente un perjuicio público. Aclaran que el campo de actuación no incluye la creación y difusión online de contenidos ilegales (difamación, discursos de odio, incitación a la violencia), que ya están regulados por normativa europea o de los Estados miembro; tampoco contemplan la deliberada distorsión de hechos, sin ánimo de engañar, que se encuentra en variantes del humor, la sátira o la parodia.
Los autores de este informe advierten a la Comisión Europea contra soluciones simplistas y de corto plazo, por el contrario apuestan por fortalecer gradualmente tanto a instituciones como a la propia sociedad contra la desinformación; y señalan directamente que se debe evitar cualquier tipo de censura de contenidos o canales (se reitera el respeto absoluto a la libertad de expresión, de prensa y de pensamiento).
Incluyen asimismo una serie de recomendaciones, como promover la alfabetización mediática (estudiantes, docentes, ciudadanos) a fin de contrarrestar la desinformación; desarrollar instrumentos que fortalezcan a usuarios y periodistas para hacer frente a la desinformación; o proteger la diversidad y la sostenibilidad de los medios informativos europeos. Lo anterior se podría resumir en que los especialistas consultados sugieren reaccionar con información de calidad a la desinformación; enseñar a jóvenes y adultos a interpretar un texto informativo; y proteger de alguna forma la pluralidad y calidad de los medios.
Asimismo abogan por un código de principios que las plataformas en línea y las redes sociales deberían hacer suyo. Uno de los principios clave expuestos en el informe propugna que deberían, por ejemplo, garantizar la transparencia explicando cómo seleccionan sus algoritmos las noticias presentadas. En cooperación con los medios de información europeos, se les invita asimismo a adoptar medidas eficaces para mejorar la visibilidad de las noticias fiables y fidedignas y facilitar el acceso a ellas de los usuarios.
En relación con la consulta pública, siempre condicionada por las preguntas que se formulaban, las dos categorías en las que la mayoría de las respuestas considera probable que las noticias falsas perjudiquen a la sociedad son la desinformación intencionada para influir en las elecciones y en las políticas migratorias (por aquí anda la crisis de refugiados). En este apartado sorprende encontrar la seguridad como el sexto ámbito más amenazado, sobre nueve planteados.
Según la consulta pública, la opinión general es que la desinformación se propaga fácilmente a través de las redes sociales porque las noticias falsas apelan a las emociones del lector (88%), se difunden para orientar el debate público (84%) y están concebidas para generar ingresos (65%).
Los ciudadanos y profesionales que han participado voluntariamente en esta consulta expresan una clara preocupación por la censura que pudiera limitar la libertad de expresión, y apuestan por una mayor transparencia, la educación reglada y la alfabetización sobre medios. Entre estos últimos, los que menos noticias falsas difunden son los periódicos en papel, la radio y las agencias de noticias.
Por su parte, en la encuesta elaborada por la Comisión Europea los ciudadanos consideran los medios de comunicación tradicionales como la fuente de noticias más fiable (radio 70%, televisión 66%, medios impresos 63%, el orden es significativo). Las fuentes de noticias en línea y los sitios web de alojamiento de vídeos son las que suscitan menos confianza. Es decir, si hablamos de información los medios de comunicación tradicionales reciben mayor confianza que las plataformas digitales donde todo circula, pero prima el entretenimiento.
En la encuesta aparece España como el país de la UE en donde el ciudadano más frecuentemente se encuentra con noticias falsas (la mitad, a diario) y destaca también como el Estado donde la gente muestra menos confianza para identificar estas informaciones falseadas (un 55% se siente capaz, frente al 71% de media europea).
Otro dato destacable de la encuesta es que los europeos consultados, a la pregunta de quién debería actuar para evitar la propagación de noticias falsas, señalan en primer lugar a los propios periodistas, seguidos de los autoridades públicas nacionales seguidas en tercer lugar de las empresas de comunicación.
Nada radicalmente novedoso surge de esta iniciativa de la Comisión Europea y ahí está su mérito: destaca el esfuerzo en marcha y la sensatez en el tratamiento del tema, cuando a diario se publican piezas escandalosas sobre elecciones manipuladas a golpe de tuit o cuando la propia OTAN y los ministerios de Defensa, probablemente ayunos de argumentos para justificar su presupuesto o su incremento, se han lanzado sobre este asunto de la desinformación como si se tratara de una amenaza nuclear.
El tema es bastante más serio que un misil intercontinental con carga atómica, afecta a la capacidad de razonar del ciudadano, y aún están por descubrir los medios militares con los que contrarrestar la desinformación. En esta ocasión, la UE ha comenzado a desbrozar el camino con mucho más rigor del que la mayoría de políticos y medios muestran habitualmente con este tema.


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martes, 13 de marzo de 2018

POTUS, prejuicios y mundo árabe

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
POTUS es el acrónimo elaborado a partir de President of The United States, léase en estos momentos Donald Trump y antes Obama y Bush el renacido (el padre pertenece a otra era geológica). Hablemos de prejuicios relacionados con el mundo árabe, en el sentido de juicios previos con los que llegan algunos gobernantes al mando.
Cuenta gente bien informada que trató a los aludidos que George Bush hijo en el momento de ganar las elecciones, incluso antes de tomar posesión en enero de 2001, tenía la idea fija de invadir Irak y así se lo trasladó a su antecesor Bill Clinton en pleno traspaso de poderes. Luego llegó el 11S, la intervención en Afganistán (17 años ha), la invención de las armas de destrucción masiva y la invasión de Irak -con su coalición de apoyo- y su destrucción como Estado hasta hoy. En este primer caso el prejuicio se convirtió en acción.
Las guerras preventivas dieron paso con Barack Obama a los premios Nobel preventivos, y un muy conocido discurso de 2009 en la universidad egipcia de Al Azhar en donde el presidente de EEUU tendió puentes entre su país, Occidente y el Islam, un discurso religioso más que político en el que Obama asumió el papel de representante de la Cristiandad, en línea con todos los emperadores de esta parte del mundo desde Carlomagno. Digamos que el marco favorecía el tono, aunque el lugar se elige cuidadosamente y por tanto nunca es casual.
Desconfiemos siempre de planteamientos religiosos referidos a política internacional, confunden más de lo que aclaran, nada.
Recordó Obama en aquella ocasión que el primer país en reconocer la independencia norteamericana fue Marruecos, circunstancia que daría para muchas columnas pasando por Perejil y el mando militar Africom que hoy opera desde Morón.
"Estados Unidos no está y nunca estará en guerra contra el Islam. Sin embargo, les haremos frente sin descanso a los extremistas violentos", dijo; "la situación para el pueblo palestino es intolerable. Estados Unidos no les dará la espalda a las aspiraciones legítimas de los palestinos de dignidad, oportunidades y un Estado propio", añadió; "Estados Unidos no acepta la legitimidad de más asentamientos israelíes. Dicha construcción viola acuerdos previos y menoscaba los esfuerzos por lograr la paz. Es hora de que cesen dichos asentamientos".
Impecable en el discurso, los resultados prácticos de los prejuicios de Obama en Oriente Próximo y norte de África fueron bastante menores, salvando el ahora amenazado acuerdo nuclear con Irán; en el limbo coloquemos la decisión de no invadir Siria, con no pocas ventajas aunque esté lejos de la no intervención, hoy encarnada en discretas operaciones especiales sobre el terreno y diarios bombardeos aéreos -con cazas y drones- que continúan hasta la actualidad.
Habló Obama en El Cairo de democracia, desarrollo, derechos de la mujer, bellas palabras que tuvo ocasión de ayudar a llevar a la práctica pues su mandato convivió con las primaveras árabes, si bien el resultado más claro fue la bendición norteamericana al golpe de Estado en el mismo Egipto del discurso.
Al final de su segunda legislatura Obama firmó en 2016 con Israel un acuerdo de asistencia militar por importe de 34.000 millones de euros, el mayor de la historia con ese país y de la historia de los acuerdos de asistencia militar, y siempre teniendo en cuenta que estos pactos son para tiempos de paz.
Y llegamos a Donald Trump, que si creemos a un reciente cronista nunca pensó seriamente que fuera a ocupar el cargo y alcanzó la presidencia también cargado de prejuicios.
Ya con el maletín nuclear a su alcance, sus primeros meses nos los cuenta Michael Wolff en el libro "Fuego y furia" que ha escrito tras casi un año escuchando a todo el mundo en la Casa Blanca, empotrado en la Casa Blanca, que en este caso no ha tenido resultados positivos para el anfitrión.
Este periodista pone en boca de quien fue estratega jefe de Trump, el ultraderechista Steve Bannon: "El primer día trasladaremos la embajada de Estados Unidos a Jerusalén".
Y otro párrafo atribuido al mismo Bannon, hoy ya despedido del entorno presidencial de Trump y de gira por Europa estos días trabajando la internacional del populismo: "Dejemos que Jordania se quede con Cisjordania, dejemos que Egipto se quede con Gaza. Dejemos que se arreglen o que se hundan intentándolo. Los saudíes están al límite, los egipcios están al límite, todos aterrorizados por Persia (sic)..., Yemen, Sinaí, Libia... Esto pinta mal... Por eso Rusia es tan clave... ¿Tan mala es Rusia? Son malos, pero el mundo está lleno de tipos malos".
Stephen K. Bannon este mes de marzo con
la líder del Frente Nacional francés, Marine Le Pen. 
Preocupante indicio de los prejuicios del actual presidente de Estados Unidos, que la realidad ha confirmado con el traslado en marcha de la embajada a Jerusalén, decisión a la que se ha sumado Guatemala, que sus razones también tendrá.
Vemos como conclusión muy general que los prejuicios de los presidentes de EEUU de ideología republicana se llevan a la realidad con más firmeza que los prejuicios demócratas; para ser más exactos se podría afirmar que los prejuicios republicanos se aplican muy fielmente en política internacional y los prejuicios demócratas trabajosamente en política interior.
Para continuar este asunto habrá que seguir los acontecimientos y la efectividad del yerno de Trump en su labor política en Oriente Próximo, si continúan los acontecimientos: otro indicio reciente, éste objetivo, es que el presidente Trump ha tenido en un año cuatro directores de Comunicación, dos consejeros de Seguridad Nacional y dos jefes de Gabinete.
"Los pueblos del mundo pueden vivir juntos y en paz. Sabemos que ésa es la visión de Dios. Ahora, ésa debe ser nuestra labor aquí en la Tierra. Gracias. Y que la paz de Dios esté con ustedes", acabó Obama su discurso y yo la columna.

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martes, 27 de febrero de 2018

Cuando el asesino es de los nuestros

Artículo de opinión publicado también en infoLibre.
Fusil de asalto AR-15, un éxito de ventas en
EEUU, utilizado en la masacre de Florida.
Aquí, Madrid, invierno de 2018, caminando hacia marzo, que diría el poeta.
Tres sucesos recientes y violentos.
Uno. Italia celebra elecciones legislativas el 4 de marzo. La larga campaña electoral se ha visto sacudida por lo acontecido en una pequeña capital de provincia del centro del país, Macerata, 40.000 habitantes, como Soria: un varón de 28 años descargó su pistola disparando desde su coche contra inmigrantes africanos de la localidad e hirió a seis, de cuya suerte los medios no han vuelto a informar. El atacante había sido candidato de la Liga Norte en las últimas generales y, antes de ser detenido, hizo el saludo fascista y gritó "viva Italia".
Tenemos en este asunto terror, victimas casi indiscriminadas y vinculación con una organización política extremista.
Lo sorprendente del caso es que las crónicas periodísticas contaban que la ciudad y sus responsables estuvieron sumidos en el pánico por si podía tratarse de un ataque terrorista, circunstancia que los cronistas y los sumidos en el pánico parece que descartaron cuando se identificó al agresor como italiano y a las víctimas como inmigrantes.
Imaginemos en este punto la hipotética reacción ante un tunecino vinculado a un partido extremista islámico disparando indiscriminadamente a italianos.
Dos. Un español ha muerto en un bombardeo de la aviación turca sobre un enclave sirio con claro valor estratégico, como todos los enclaves. Desde la Segunda Guerra Mundial las víctimas de las guerras, combatientes y sobre todo civiles, mueren mayoritariamente por bombarderos aéreos, poco de trincheras y bayonetas. El compatriota, gallego de 25 años, llevaba un año integrado y combatiendo en alguna de las milicias kurdas, al parecer tenía buena puntería; sus allegados dicen que era una bellísima persona.
Todos los conflictos armados atraen una suerte de turistas de la violencia; cuando la participación es remunerada recibían hasta hace no demasiado tiempo el nombre de mercenarios, como Joselito, el pequeño ruiseñor que cuando salió de la jaula acabó volando hasta Angola, contratado por alguna de las partes.
Se calcula que entre 400 y 5.000 europeos se han sumado a las milicias kurdas para luchar en principio contra el Estado Islámico, cuando se tercie contra el régimen sirio y ahora contra fuerzas turcas; de ellos, entre 25 y 200 españoles (la disparidad de cifras indica que no se tiene ni idea de cuántos son), que aparecen intermitentemente en los medios presentados como algo parecido a cooperantes valientes que no pudieron quedarse quietos ante las atrocidades que veían en televisión.
Cartel propagandístico de las milicias kurdas.
Confiemos en que los organismos dedicados a la seguridad, así como siguen la pista a los enrolados en el Estado Islámico, hagan lo propio con estos españoles que participan activamente en conflictos armados, da igual si inspirados por motivos religiosos o económicos, por lo que hacen en destino y porque pueden volver a casa con la costumbre adquirida de resolver los problemas con disparos.
Tres. Matanza en un instituto de Florida, en la localidad de Parkland, 30.000 habitantes (menos que Teruel), 17 estudiantes muertos. El guarda de seguridad del centro no hizo frente al agresor -de 19 años, armado con botes de humo y un fusil de asalto-, algo perfectamente comprensible con el salario que le imaginamos. Hace ya tiempo que los héroes son involuntarios. El presidente Trump sugiere armar a los directores de instituto. Tenemos aquí terror, matanzas indiscriminadas asociadas en muchos casos a una ideología de extrema derecha. Lo único positivo del suceso es que la reacción política a la masacre ha venido de los propios estudiantes de secundaria, dando una lección a sus mayores.
El asesino de Florida estaba vinculado a grupos supremacistas y fue investigado por el FBI, sin resultados.
¿Se encuadran estos tres casos como terrorismo? Pues depende, siendo rigurosos no, al terror y una organización detrás o cercana es necesario añadir un objetivo político; aunque si aplicáramos los criterios que utilizamos normalmente si el agresor es musulmán o el apellido suena árabe, sin duda lo consideraríamos terrorismo.
De donde se concluye que la clasificación de la violencia y muchas respuestas dependen de la nacionalidad del que aprieta el gatillo; y que algo que une a los tres casos es la atención que merecerían los procesos de radicalización violenta (hay mucho radical no violento), cuando el personaje está pegando tiros lo único que se puede hacer ya es detenerlo, las soluciones están en el origen y en el proceso que le ha llevado hasta el punto final.
El Gobierno español presentó en enero de 2015 un Plan de Prevención de la Radicalización Violenta, con resultados desconocidos. Tenía mucho de actuación a nivel local, de educación y de servicios sociales, pero Interior pilota y vende estos asuntos y hace lo que hacen los ministerios del Interior en todo el mundo, que no son políticas sociales. Francia, a través también de su ministerio del Interior, acaba de presentar el tercer plan sobre el asunto en cuatro años.

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